19 de agosto de 2010

El humor de Ronald Reagan


Una de las cosas que destacaban a Ronald Reagan (probablemente el mejor presidente del siglo XX) fue su humor. Dejo varios videos.


“Se supone que la política es la segunda profesión más vieja del mundo. Estoy empezando a darme cuenta de que se parece mucho a la primera.”

"Las 9 palabras más terroríficas en el lenguaje: 'soy del gobierno y estoy aquí para ayudarle'".

“La recesión se produce cuando el vecino pierde su trabajo; la depresión, cuando el que lo pierde es uno mismo; y la recuperación, cuando quien lo pierde es Jimmy Carter.”

"¿Cómo puede un presidente no ser un actor?" cuando fue preguntado "¿cómo un actor ha llegado a presidente?



17 de agosto de 2010

La prostitución en los periódicos


Publicado en el IJM.

Hace varias semanas el presidente Zapatero volvió a exhibir sus ideas liberticidas. Fue durante el debate sobre el estado de la nación, cuando aseguró que "mientras sigan existiendo anuncios de contactos se estará contribuyendo a la normalización de esta actividad; por ello, estos anuncios deben eliminarse. Los anuncios de publicidad de la prostitución deben eliminarse".

El presidente debería entender varias cosas. Primero, que la prostitución está normalizada hace milenios. Es una actividad que está estabilizada en la normalidad desde que el hombre es hombre. Como Zapatero parece no haberse dado cuenta de este hecho (pese a que ya no es un tierno e ingenuo infante), confunde clamorosamente causa y efecto, ya que no son los anuncios en los periódicos los que hacen que la prostitución se normalice, sino más bien al contrario: el hecho de que la prostitución esté tan normalizada y demandada hace que se tenga que anunciar ampliamente. A no ser que el presidente, con su peculiar lógica cerebral, crea que la publicidad puede sostenerse en el tiempo si no hay una demanda que lo soporte. Pero la realidad nos indica que si ese servicio no estuviese tan solicitado no existirían tantos anuncios, ya que los anunciantes no encontrarían rentables las inversiones realizadas en publicidad.

Quizás lo que se debería proponer es normalizar la prostitución en el sentido jurídico, es decir, legalizarla. Como ya expuse en otro artículo, si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, ¿con qué derecho alguien puede inmiscuirse y prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas? Y más, sabiendo las consecuencias que se derivan de su ilegalidad.

El mismo razonamiento utilizaría para la publicidad en los diarios: si una persona quiere anunciar un servicio para llegar a un posible acuerdo con otra persona, ¿por qué impedirlo? O mejor dicho, ¿qué derecho tenemos a prohibirlo?

Ciertamente, a nadie se le obliga a punta de pistola a comprar un periódico y a tener que leerse los anuncios de prostitución. Si alguien considera que la prostitución es moralmente reprobable (está en su total derecho y probablemente yo me encuentre entre ellos), la solución no pasa por restringir la libertad de la sociedad, sino en no comprar ese periódico o simplemente pasar rápidamente esas páginas, tan rápido al menos como hace Zapatero con las de la sección de Economía.

Lo que sí es totalmente lícito éticamente hablando es, además de no comprar el periódico, promover y participar en una campaña de publicidad para concienciar a la gente de que la prostitución y/o los anuncios son perjudiciales para la persona y para la sociedad. O incluso promover un boicot público (pacífico, se entiende) al periódico instando a la gente a no comprarlo debido a sus anuncios de prostitución.

Claro que ya saltarán algunos con lo que se suele sacar a relucir siempre que se quiere prohibir algo o restringir la libertad individual de alguna manera: los niños. "¡Y qué será de los niños!"; "¡Qué pasa si los niños ven esos anuncios de prostitución!"; "¡Irán a un prostíbulo, se aficionarán a la prostitución y serán puteros toda su vida!"; "¡Horror!"

La respuesta a esta reacción histérica, hipócrita, inmadura y cateta es simple: educación. Educación por parte de los padres, evidentemente. Que para eso están, y no para dejar que otros los eduquen por ellos.

Los padres deberían explicar a sus hijos lo que es la prostitución, en vez de ocultar su existencia, cosa que por otra parte no podrán hacer por mucho tiempo: deberían comentarles cuáles son los motivos que llevan a una persona a practicarla; deberían hablarles acerca de la diferencia entre prostitución y trata de blancas; deberían razonarles los motivos por los cuales no sería bueno que ellos la practicasen (si es que así se lo dicta su moral); y deberían enseñarles que la prostitución puede ser moralmente mala y no conveniente para la persona, pero que aún así no es correcto prohibirla por ley, ya que hay que respetar el derecho de los que deciden practicarla libremente.

Es decir, los padres no deberían esconder la realidad, sino explicarla y razonarla. Eso es educar en la libertad, en la tolerancia y en la responsabilidad, todo ello sin renunciar a su moral.


13 de agosto de 2010

Recomendaciones (en honor a Paco Capella)


Siempre es de admirar que alguien se juegue su tranquilidad laboral (digámoslo así) para ser coherente con las ideas que defiende.

Así que, siguiendo una práctica habitual
en su blog, voy a hacer unas cuantas recomendaciones de sus escritos y entrevistas sobre el tema de los controladores:


Estos abultados salarios se han conseguido mediante la elevación de la demanda de controladores y la restricción de su oferta, fenómenos que no han sido ajenos a la presión sindical y a su capacidad de hacer daño al dejar de prestar un servicio esencial difícilmente sustituible (la unión hace la fuerza, especialmente en un monopolio público como éste). Los propios controladores decidían de forma casi unilateral cuántos eran necesarios durante cada turno en cada dependencia (las configuraciones de referencia, con cantidades a mi juicio infladas y exageradas porque prácticamente siempre solía cobrar personal, a menudo se abrían sectores no estrictamente necesarios y las horas efectivamente trabajadas estaban lejos del límite reglamentario). Dada la limitación de horas a trabajar por convenio (1.200 anuales) se programaban grandes cantidades de horas extra.

Pretendiendo haber hecho "un ejercicio de responsabilidad" y "demostrado un gran sentido de Estado", el sindicato USCA ha decidido no hacer, al menos en agosto, una huelga que amenazaba con provocar el caos aéreo en plena temporada turística. Tal vez han olvidado que en las Islas Canarias la temporada alta va mucho más allá del verano. Y que el turismo no es la única razón de ser del transporte aéreo. Quizás su sentido de Estado y su responsabilidad no son suficientes como para renunciar de forma indefinida al daño que pueden hacer con una huelga en un sector profesional tan peculiar. Llevan demasiado tiempo acostumbrados a conseguir sus objetivos mediante medidas de presión y les va a costar adaptarse a circunstancias en las cuales la profesión debe abrirse a la competencia y el salario debe estar estrechamente ligado a la productividad.

Entrevista en ABC

—¿Es justo un parón como el previsto?
—Rotundamente no, por eso hago esto. Primero, el sector turístico español no se merece una amenaza de huelga como esta. Y segundo, los controladores aéreos hemos sido unos privilegiados; incluso ahora, en condiciones menos favorables, lo seguimos siendo. Además, están pagando justos por pecadores: no todos los sueldos han sido tan gigantescos como los que dijo el ministro José Blanco, pero las cifras que dio sí eran ciertas: el salario medio era de 330.000 euros, y había gente que ganaba más. Por eso que algunos digan ahora que sólo cobramos 100.000 euros... Estamos hablando de una asociación muy cerrada que se preocupa muchísimo solo de ellos mismos. Sí, somos 2.400 familias, pero el país son 45 millones de personas. Que piensen en el resto del país.

—¿Pero cómo se ha llegado a esta situación?
—Pues porque son los únicos con la competencia para dar un servicio tan esencial como este. Ellos dirigen la escuela y en parte establecen el filtro para decir cuántos controladores. Y son los que deciden, casi de forma unilateral, cuántos controladores hay en cada turno. Eso originó una situación en la que siempre había más gente de la
necesaria en la torre de control, cobrando, por supuesto, esas horas extras en las que no se trabaja al cien por cien de lo podría haber exigido AENA. También ha favorecido esta situación la ultraactividad del convenio colectivo: es tan bueno que ahora no se va a
renunciar a nada de lo conquistado, siempre se va a pedir más. Todo esto se desmelenó hace cinco años, más o menos, cuando Barajas empezó a operar con las cuatro pistas y no se sabía cuáles iban a ser las necesidades en la torre de control. Para saberlo, AENA, evidentemente, preguntó a los controladores. Y como ellos deciden cuánta gente hace falta...


—¿Pues son ellos los que dicen que si no se atienden sus demandas se está poniendo en peligro la seguridad de los pasajeros?
—Esas son acusaciones muy graves. Están vendiendo el miedo, asustando a la gente. Es su estrategia, una campaña de imagen que utilizan para presentarse como víctimas ante la sociedad y responsables únicos de la seguridad de la aviación. Exageran cada vez que hacen declaraciones públicas en las que dicen sentirse esclavizados y denigrados. Yo
no me siento así, así que nada de eso, a mi jucio, es cierto.

El antiguo miembro de USCA subraya que la huelga "es un derecho de los trabajadores", pero también la considera "una medida de presión", especialmente si no se concreta en una fecha, ya que ello genera "una incertidumbre brutal, enormemente dañina para el sector turístico".

En este sentido, apoya una posible modificación de la Ley de Huelga para restringir el uso de este derecho por parte de los controladores y otros colectivos sensibles de causar un gran perjuicio, "igual que ocurre en el caso de los militares".


Recomendaciones de Paco en su blog sobre el tema: