8 de diciembre de 2008

Homeschooling y división del trabajo


En este artículo hablo acerca del homeschooling y su relación con la división del trabajo. Se ha publicado en Asturias Liberal.


Recientemente leí un interesante artículo de Joaquín Santiago en el Instituto Juan de Mariana y reproducido en Asturias Liberal titulado Educar en Casa. En uno de los comentarios, José Carlos Rodríguez comentaba que, pese a que él apoya totalmente la libertad de educar en casa, considera que esto supone un “paso atrás en la división del trabajo”. Creo que es erróneo plantear esta idea en el actual debate, ya que su formulación lleva implícita otra idea que considero equivocada: que el ser humano individual debe favorecer la división del trabajo.

Ciertamente, todos estamos de acuerdo que la división del trabajo es un fenómeno social fundamental. Es, sin duda, una de las bases de la generación de riqueza de la sociedad. Todas nuestras necesidades actuales serían imposibles de alcanzar sin la división del trabajo. Sencillamente, a menor división del trabajo y especialización, menor número de necesidades podemos cumplir y proponernos alcanzar.

Pero esto no significa que nadie este obligado a “contribuir” a ella. Nadie está obligado a contribuir a una especie de División del Trabajo Universal de la misma forma que nadie está obligado a intercambiar bienes. La división del trabajo no es un proyecto deliberado de la humanidad en su conjunto, sino una happy coincidence, una consecuencia involuntaria y espontánea. De ahí que incluso no sean necesarios grandes conocimientos teóricos de lo que significa la división del trabajo para participar en ella.

Tendría sentido hablar de “pasos atrás” en la división del trabajo sólo cuando el poder político toma alguna medida que distorsiona la libre actuación de los individuos impidiendo y dificultando que aumenten su especialización. Es decir, cuando se impide la especialización voluntaria por medio coactivos.

Pero decir que un padre que educa a su hijo en casa no contribuye a la división del trabajo sería lo mismo que decir que yo no estoy contribuyendo a la división del trabajo si arreglo un mueble de mi casa que se ha roto, si coso un botón de un vestido, si me hago la comida o si arreglo el Internet de mi casa cuando falla. ¿Por qué se debe favorecer necesariamente la división del trabajo en todos estos casos? Simplemente, no tiene sentido desde una perspectiva individualista.

Lo único real es que a los individuos los mueve el deseo de mejorar SU situación individual, es decir, pasar de una situación menos satisfactoria a otra más satisfactoria. Sólo existe la búsqueda del interés individual, que evidentemente puede tener componentes altruistas. El ser humano valora las distintas opciones que se le presentan y debe elegir la que subjetivamente cree que es la más adecuada para satisfacer sus fines. Por tanto, el ser humano sólo coopera y colabora con otros si cree subjetivamente que obtendrá un beneficio (ya sea espiritual o material).

Si la cooperación no brindara ningún beneficio, el ser humano no tendría ningún incentivo para llevarlo a cabo. Una persona puede elegir no intercambiar el servicio de la educación de la misma forma que puede no intercambiar otro servicio, que es precisamente el caso de los padres que deciden educar a su hijo en casa. Consideran que nadie puede ofrecer un mejor servicio de educación a sus hijos, y por lo tanto, no intercambian. Prestan el servicio ellos mismos. Simplemente eso. No están obligados a favorecer la división del trabajo, sino a dar la mejor educación posible a sus hijos.


8 comentarios:

José Carlos Rodríguez dijo...

Hola Juan.


Yo no creo que nadie esté "obligado", ni siquiera moralmente, a contribuir a la división del trabajo. Es, simplemente, un hecho, que la gente por lo general contribuye a esa división del trabajo. Y lo hace por la sencilla razón de que es más productivo hacerlo (en general).

Cuando dije que el homeschooling era un paso atrás en la división del trabajo, no le achacaba a esa expresión un valor moral, sino que me refería a una cuestión de hecho.

Y lo que quería decir con ese comentario es que el homeschooling (legítimo y mejor por lo general que la educación pública, como es), no puede convertirse en una alternativa mayoritaria al sistema. Siempre será minoritaria porque la gente, por lo general, preferirá contratar fuera esos servicios (es decir, participar en la división del trabajo).

Anónimo dijo...

Jose carlos...
¿Porque la gente "preferiria" mayoriamente contratar esos servicios fuera?
¿Contratas tu 'servicio' de sexo para tu mujer?
Podría ser mas eficiente, y la division del trabajo la ofrecería expertos muy capacitados y dotados...
¿Quiza solo tu la conoces y sabes que prefiere, que le gusta...? ¿Quiza a ella le gusta que seas tu quien la de servicio de sexo? ¿Quiza tu difrutas ofreciendo ese servicio e incluso esperas, deseas ofrecer ese servicio?
La educacion igual, tu conoces mejor que nadie a tu hijo, disfrutaras y te esforzaras mas, igualmente el.
Aparte de que como en casa en ningun sitio, de la flexibilidad horaria (algo que muchisima gente desea, y sin embargo a ti te parece mal cuando se aplica al servicio de la educacion).
Lo dicho, el dia que contratas un experto sexual para tu mujer, contratare yo un experto educador para mis hijos.

José Carlos Rodríguez dijo...

Anónimo, la comparación me parece de lo más desafortunada, y no merecerías que te respondiese.

Da la impresión de que entiendes que he dado un argumento en contra del Homeschooling, cuando me he limitado a exponer una limitación.

Tú expones las razones por las que tú educarías a tu hijo en casa. No puedes pretender que todo el mundo vea las mismas ventajas que tú o al menos que son suficientes como para que les compense. No le compensa a todo el mundo.

Quizás, en una sociedad libre la mayoría de la gente optaría por el homeschooling, pero yo no lo creo. Y no lo creo porque observo que, para la mayoría de los servicios, la gente prefiere contratarlos fuera. Es una cuestión de hecho, no un juicio moral ni una llamada a nadie a hacer nada.

Jake dijo...

Y qué se le va a enseñar a niño en casa, ¿Cosas como éstas? "el ser humano, hijo, solo se mueve por egoísmo, la codicia y el interés" ergo, hijo: "tu debes ser el más egoísta de todos". Interesante "educación". Muy interesante.

Juan Morillo Bentué dijo...

Hola José Carlos,

Quizás entendí mal tu comentario, aunque de la forma que lo escribiste me dio a entender que defendías esa idea. Te agradezco que hayas expuesto aquí claramente tus ideas al respecto y espero que, de todas formas, el artículo haya sido útil.

Saludos.

José Carlos Rodríguez dijo...

Hola Juan.

Mi comentario fue muy breve y se podía interpretar de varios modos. Soy yo el que te agradece que tomases en cuenta mi idea.


JC.

Anónimo dijo...

simplemente señalar q si somos totalmente estrictos,una madre q da el pecho a su bebe seria division del trabajo,por ejemplo.si lo tomamos de esa forma,es sencillamente utopico plantearnos una sociedad en la q la division del trabajo no exista,salvo una sociedad de individuos q vivirian en la miseria y q pronto se extinguirian.
tambien decir q desde q existen las primeras sociedades humanas hay division del trabajo.es q aun hay alguien q se niege a ver sus ventajas?
creo q desde el punto de vista economico son innegables,otra cosa es q una persona quiera ser autosuficiente y se niege a esa forma de cooperacion.esto seria perfectamente respetable,puesto q si alguien decide hacer esto de forma voluntaria,aun a riesgo de caer en la miseria,no somos nadie para impedirlo,tambien esto lo defiende la escuela austriaca xp considera fundamental la subjectividad del valor de las cosas.
m parecen muy buenos ambos articulos.
farrulugo.

gabrielareto dijo...

En una sociedad libre, si todo el mundo optara por el homschooling, esto no estaría diciendo más que hay un campo enorme para ofrecer servicios privados. La gente educaría a sus hijos con servicios privados, y solo aquellos descontentos con todas las opciones del mercado optarían por el homeschooling. En cualquier caso nadie obligaría a los descontentos a contratar un servicio que no han aceptado voluntariamente, como ocurre hoy día con la educación pública.