11 de marzo de 2009

11-M: la irresponsabilidad del Estado


Este artículo es mi humilde homenaje a las víctimas del 11M, donde además comento qué significaron las acciones del Estado para los individuos.


Hoy se cumplen 5 años de los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M. Madrid sufrió el mayor atentado terrorista perpetrado jamás en España. Sus 191 muertos y más de 1.500 heridos hacen imposible olvidarlo.

Yo no voy a hacer ningún análisis partidista. Todos los partidos españoles se comportaron de forma bochornosa aquellos días, intentando rentabilizar electoralmente los atentados de forma vil. Era de esperar. No creo que ninguno deba salvarse. Todos están en el mismo saco. Me interesan las víctimas, y lo que creo que debo comentar es qué significaron las acciones del Estado para los individuos, con el objetivo de ver si éste sobrepasó sus funciones legítimas. Lo cual significa reflexionar brevemente sobre la política exterior del Estado español en aquel momento para ver su responsabilidad en este asunto.

Veamos. Aunque el gobierno no entró formalmente en guerra porque sólo envió tropas destinadas a aportar ayuda humanitaria, incrementó y fomentó la hostilidad de los países intervenidos. Creo que tiene cierta lógica pensar que el apoyar de forma muy notoria la intervención en Irak, tomar partido en conflictos y estacionar tropas en otros países tuvo sus consecuencias. Tratar de vigilar y “hacer un mundo mejor, libre y democrático” para todas las naciones tiene un coste.

Directa o indirectamente el gobierno español tomo una posición de intervencionismo militar y, desde mi punto de vista, las acciones del gobierno en este sentido no protegieron a sus ciudadanos, sino que pusieron en peligro su seguridad de forma innecesaria. Mi opinión es que el Estado nos debe proteger de las genuinas amenazas externas, y no creo que Irak fuese una amenaza seria contra el pueblo español.

NOTA: No quiero que se confunda mi posición con la de los socialistas del PSOE. La diferencia reside en que mientras yo defiendo la no-intervención como principio general, los socialistas se opusieron a la intervención en Irak simplemente para sacar rédito político. La prueba está en que no tienen inconveniente en intervenir y enviar tropas a otros países siempre que lo consideran oportuno (véase
Afganistán, Kosovo, Bosnia, Líbano, Kirguistán, Chad, Yibuti y otros países) o en vender armas a China, Cuba y Venezuela. Repito que no quiero que se identifique mis opiniones con la de ningún partido político. Creo que la diferencia entre el núcleo de mis posiciones y las suyas es abismal.

Volviendo a la cuestión. En cuanto a libertades individuales, no hay que olvidar que el intervencionismo militar siempre supone, en mayor o menor medida, la violación sistemática y creciente de derechos individuales y la expansión de la organización estatal. No sólo son sistemáticamente incapaces de cumplir su promesa de protegernos (función básica del Estado) y prevenir ataques terroristas sino que, además, utilizan las crisis para ampliar e incrementar su poder a expensas de las libertades y propiedades de sus ciudadanos/súbditos.

Con estas medidas intervencionistas sobre otros países, los gobiernos dificultan la armonía y la cooperación entre los ciudadanos del país y la gente de otras naciones. En vez de buscar el reducir los impuestos, el gasto militar y fomentar el libre comercio con otras naciones, hacen todo lo contrario. No contribuyen a la apertura y prosperidad económica y, desde luego, no contribuyen a “hacer el mundo mejor para todos nosotros y nuestros hijos”.

¿Quiénes pagaron el coste de los errores del Estado? Los mismos de siempre: los ciudadanos. Gente inocente, humilde y trabajadora, ajena a los conflictos creados por los Estados. Personas anónimas que se habían levantado esa mañana, como cada día, para ir a trabajar o estudiar con el objetivo de mejorar sus vidas y las de sus familias. Ciudadanos corrientes, de carne y hueso, que no persiguen los intereses y fines de un grupo de burócratas dictatoriales (sean del partido que sean), sino los suyos propios.

Nosotros deberíamos perder la inocencia de una vez por todas, y ellos deberían ser
homenajeados y no olvidados. Descansen en paz.


3 comentarios:

irichc dijo...

Si en España existiese el nivel de libertad de Corea del Norte probablemente no habría sido nada fácil organizar atentados así. No se debe acusar al Estado por no habernos sabido defender de un riesgo al que todos estamos siempre sometidos, por una razón o por otra. Y jamás hay que condicionar una política exterior a la agenda terrorista, ya que no hay mejor manera de incentivar este tipo de acciones criminales.

Juan Morillo Bentué dijo...

“No se debe acusar al Estado por no habernos sabido defender de un riesgo al que todos estamos siempre sometidos, por una razón o por otra.”

Al Estado se le puede acusar totalmente por:

Se considera la defensa y protección como su principal cometido. Su existencia se basa y se justifica en esta función. Cuando se pone de manifiesto que no es capaz de protegernos creo que es lógico que le pidamos responsabilidades. Qué menos, digo yo…

El Estado puede aumentar/incentivar ataques al intervenir, sancionar o estacionar tropas en otros países. Esto me parece incontestable. Lo cual significa que me puede poner en peligro (en mayor o menor grado) por motivos ajenos a mí. Creo que tengo derecho a pedirle responsabilidades…

Monopolizar nuestra defensa de forma coactiva, por lo que no tenemos posibilidad y la libertad de elegir quién queremos que nos defienda. Ya sólo por este motivo ya podría quejarme…

Otra cosa: si siempre estamos sometidos a estos ataques por la naturaleza de este tipo de terrorismo, ¿por qué incrementan enormemente los controles, vigilancias y nos aumentan los impuestos? Es decir, ¿por qué en cada crisis se incrementan las violaciones de nuestros derechos?

“Y jamás hay que condicionar una política exterior a la agenda terrorista, ya que no hay mejor manera de incentivar este tipo de acciones criminales.”

Esta es la típica frasecilla que suelen decir los intervencionistas para justificar sus políticas intervencionistas. Vamos a ver: la política exterior de un país SÍ viene determinada por terroristas y otros estados. ¿Si no, por quién va a venir determinada? Pero la intervención (destinada a defenderse) sólo es legítima siempre que su peligro sea EVIDENTE y CLARO para los ciudadanos del PROPIO país.

Saludos

Jaime dijo...

Os aconsejo que le echéis un vistazo, son los tres primeros capítulos de La Cuarta Trama de José María de Pablo, http://www.ciudadela.es/cream/ciudadela/100097_capitulos.pdf. Sinceramente sobran las palabras.