16 de abril de 2008

Sobre la prostitución y ¡Madrid! (I)


En este artículo publicado en asturiasliberal.org explico los motivos por los cuales prostituirse debería ser totalmente legítimo éticamente. Debería ser un derecho humano.

Actualización 1: también se ha publicado en el Instituto Juan de Mariana aunque con el título de "Ética de la prostitución".

Actualización 2: Los dos textos míos sobre la prostitución se han publicado juntos en liberalismo.org con el título Por la legalización de la prostitución.

Si algo caracteriza a los políticos es su hipocresía, su mezquindad, su nula capacidad intelectual y, sobre todo, el absoluto desprecio que tienen a la libertad de las personas.

Los cráneos privilegiados del Ayuntamiento de ¡Madrid! (véase Gallardón y Ana Botella) han tenido la brillantísima idea de empapelar todas las estaciones de metro con una campaña publicitaria en contra de la prostitución que nos dice lo siguiente:

“Tú dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución”.

Todo ello bajo una imagen que muestra un prostíbulo de carretera con el nombre ‘Club Tráfico de armas’ en un caso y ‘Club Explotación de Mujeres’ en otro. En la radio se pueden escuchar cuñas como la siguiente:

"Soy un billete de 50 euros, y he visto muchas cosas… mi dueño es un proxeneta, y ahora estoy con muchos compañeros, porque nos van a cambiar por un kalashnikov... Tu dinero hace mucho daño. Porque tú pagas existe la prostitución"

La idea es culpabilizar al cliente insistiendo que su dinero es la causa de la explotación de la mujer y el tráfico de armas. Mucha demagogia y una memez, qué duda cabe.

En este artículo voy a tratar los motivos por los cuales la práctica de la prostitución es totalmente legítima éticamente. En el siguiente artículo hablaré sobre los efectos que tienen su prohibición e ilegalización.

Veamos. Si se tuviera que resumir todo el liberalismo en una sola idea ésta seria que: cada ser humano es propietario absoluto de sí mismo. Esto significa que cada persona debe ser la única que tome decisiones sobre su vida y sus propiedades, entre ellas su cuerpo.

Las personas, por tanto, pueden mantener relaciones sexuales con quien consideren oportuno siempre que las dos partes estén de acuerdo. Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La palabra clave es ‘voluntariamente’, es decir, que se cumple lo siguiente:

1) La cooperación se basa en el contrato, en donde cada parte le entrega voluntariamente una cosa a alguien.

2) Se basa en la simetría porque las dos personas mantienen una posición de igualdad. No hay niveles ni subordinación.

3) cada uno de los participantes persigue sus propios fines.

El punto (3) es importante porque algunos nos intentan convencer de la necesidad de la ilegalización con el argumento de que la prostituta realmente no quiere hacer ese trabajo y está explotada.

Pero la verdad es que la relación entre prostituta y cliente se establece porque ambos creen subjetivamente que saldrán beneficiados con el intercambio. Un intercambio es económicamente posible solamente entre personas cuyas valoraciones de los bienes y de los medios de intercambio difieren en direcciones opuestas. Cuando existe una desigualdad en las valoraciones subjetivas. Cada uno valora el bien que va a adquirir en mayor grado que el bien que ya posee. Por lo tanto, las dos partes ganan porque, de lo contrario, el acuerdo no tendría sentido y no se efectuaría.

La prostituta, como todos nosotros, ejerce la función empresarial. Persigue un fin que ha descubierto que es importante subjetivamente para ella e intenta encontrar el medio que subjetivamente cree más adecuado para lograr ese fin. Y simultáneamente renuncia a otros fines y medios que considera menos importantes según su escala valorativa de fines. (Es importante señalar el carácter esencialmente subjetivo que tienen los fines, medios y costes.) Ha valorado los pros y los contras de las distintas opciones que se le presentan y se ha decantado por la más atractiva (económicamente o por otros motivos). ¿Por qué no se merece los mismos derechos que las demás profesiones?

Los servicios que presta la prostituta pueden ser a cambio de dinero y/o de otros bienes y servicios. A muchos lo que realmente les molesta es que haya dinero de por medio. Pero, ¿por qué la legitimidad de un acuerdo va a variar dependiendo de si se efectúa con o sin dinero?

Si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, ¿con qué derecho alguien puede inmiscuirse y prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas?

Ninguna opción moral concreta justifica la prohibición y la ilegalización de la prostitución. En este sentido, la posibilidad de prostituirse es un derecho humano. La prostituta tiene todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera.

Aviso para moralistas, feministas y demás liberticidas: que sea un derecho no quiere decir que se tenga que ejercer. En ningún momento estoy recomendando a la gente que se prostituya. Simplemente estoy diciendo que es una decisión estrictamente personal que no incumbe a terceros.

Una prostituta no es ninguna víctima. Lo es cuando el Estado ilegaliza la prostitución y la deja sin cobertura ni derechos legales. Y de esto precisamente hablaremos en el siguiente artículo.


























4 comentarios:

angel dijo...

Se me ocurren algunos comentarios...
A mí PERSONALMENTE, me desagrada la prostitución. Ya sé que éste no es el debate, ya que la moral personal no se debe imponer, existe el subjetivismo y la libertad individual, etc. Es decir, que estaría de acuerdo básicamente con el artículo.

Mis preguntas/dudas/comentarios:

-Si las calles, lugares y comunidades fueran gestionadas y de propiedad privada, donde cada comunidad pusiera sus propias reglas, supongo que se podría excluir a las prostitutas, o incluso a los de color rubio.. (no pongo este caso tan absurdo para ridiculizar). En un contexto así, ¿qué grado de autonomía tendrían las distintas comunidades para establecer distintas leyes? ¿Se requeriría (no sé cómo) algún mínimo?

-Algunos piensan que, como en el caso de las drogas, si se legalizara la prostitución, ésta incrementaría exponencialmente... ¿piensas que sería lo más probable?

-No sé si conocerás el caso de Holanda, en el que está legalizado el tema. Yo no lo conozco, por eso pregunto, si sabes cómo va y demás.

Saludos!

Juan Morillo Bentué dijo...

Hola Ángel,

Yo tampoco creo que a la gente le “convenga” ir a pagar por sexo. De hecho, yo nunca he ido. En este sentido, ves como se puede tener unas determinadas convicciones morales, y sin embargo, defender las libertades individuales.

Si las calles fueran privadas, podrían establecer sus propias reglas en cuanto a la prostitución. Por ejemplo, se podrían dar alguno de estos casos:

- que no hubiese prostitución en absoluto.
- que la hubiese pero que no pudiesen situarse en determinadas zonas (parques con niños).
- que la hubiese pero que no se pudiera ejercer en la calle, sólo en pisos.
- etc.

Sobre la cuestión de si se incrementaría al legalizase. Se llegaría al punto donde la gente “decidiera” libremente. No es ni bueno ni malo. Es un derecho humano y la gente no tiene que dar explicaciones de la misma forma que no tiene que justificarse por intercambiar otra cosa.

La ilegalización es una distorsión de la demanda real, por lo que algo cambiaría al legalizarse. Pero yo no soy adivino. Y no me parecería malo que aumentase o que disminuyese porque nadie está violando mis derechos.

Lo que seguro que aumentaría sería la libertad de las personas, y eso siempre es bueno.


Un abrazo,

Juan

Anónimo dijo...

Hola:
Sólo quiero añadir a la vista del contenido de éste una cuestión, y es el de si todas las prostitutas que lo son libremente, (osea sin estar obligadas por nadie) lo hacen "porque no tienen más remedio" o "porque compensa económicamente" o hay casos en que se puede elegir esa actividad como algo que se ejerce por vocación.
Yo lo soy por vocación. Para evitar posibles malententidos aclaro lo siguiente: "no tengo problemas económicos", "no ejerzo por necesidad", "tengo estudios universitarios, trabajo fijo y propiedades", "lo hago a escondidas de mi marido y conocidos, y por tanto, solo puedo hacerlo 2 o 3 veces por semana", "si todos los trabajos se remuneraran igual, y si no fuera porque no quiero dañar a mi marido, elegiría, siempre, la prostitución como profesión".
Por tanto es algo que hago libremente, no forzada por la necesidad de ningun tipo, sino porque me satisface (no hablo sexualmente, que a veces tambien), me gusta serlo.
Y como yo hay más.
Desmitifiquemos por tanto a la prostituta como sinónimo de víctima. Hay prostitutas/víctimas, por supuesto, pero también las hay vocacionales.
Besos,
Sofia.

Juan Morillo Bentué dijo...

Gracias Sofía por tu comentario.

A ver si conseguimos que se acabe la demagogia en torno a la prostitución y que dejen de regularnos la vida.

A ver si nos dejan en paz!

Un beso.