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13 de junio de 2011

Los empresarios tienen pánico a contratar… ¡y con razón!


Publicado en el IJM.

Los empresarios tienen pánico a contratar. Esto es lo que dijo Miguel Ángel Fernández Ordoñez, el gobernador del Banco de España. Algo con lo que no puedo estar más de acuerdo.

La lástima es que luego dice aquello de "flexibilizar el mercado laboral manteniendo la protección social" (ya se sabe que el Estado del Bienestar es sagrado e intocable). Esto es un sinsentido intelectual y moral, una contradicción en sí misma, porque son precisamente las supuestas medidas para conseguir esa "protección social" las que producen que exista más destrucción de empleo y que los obstáculos para crearlo sean insalvables.

Por mucho que nuestros sabios gobernadores, economistas, intelectuales y políticos nos den grandes discursos sobre la reducción de empleo, el mercado laboral y nos hablen de las grandes utopías de la humanidad, la realidad diaria es la que es.

Y lo que nos encontramos en el día a día no es que los empresarios no contraten porque son avariciosos o porque los bancos no den crédito. Las razones por las cuales los empresarios no contratan son sencillísimas de entender:

1.- La Seguridad Social que tiene que pagar la empresa por los trabajadores

Las cuotas de la Seguridad Social que la empresa debe pagar le suponen un aumento de costes laborales del 35% (de media). Brutal. La empresa no puede disponer de ese 35% para mejorar su negocio. Debido a este incremento espectacular en los costes, la mayoría de PYMES ven reducidos sus márgenes hasta el punto en que una gran cantidad de negocios acaban cerrando. Y hace que la mayoría de las empresas que empiezan no puedan ser viables. Así de simple. Aquí no hay poesía.

2.- Las indemnizaciones que deberá pagar la empresa en caso de despido

Por si fuera poco el elevado incremento que suponen las cuotas de la SS para la empresa, el empresario debe correr el riesgo de tener que desembolsar mucho dinero en caso de tener que despedir al trabajador. Abaratar el despido haría que la contratación de nuevos trabajadores aumentase automáticamente. Esto, que inicialmente puede resultar paradójico, es de fácil explicación: el empresario estará más dispuesto a contratar a nuevos trabajadores si sabe que en tiempos difíciles éstos no supondrán una carga pesadísima (muchas veces insuperable). Las indemnizaciones son otro evidente motivo para tener pánico a contratar a alguien.

3.- Los convenios y negociación colectiva

Las negociaciones individuales entre trabajadores y la empresa no son posibles. En su lugar, estas negociaciones deben hacerlas los "representantes" de unos y de otros. Lo que acaba pasando es que los salarios no pueden adaptarse a la situación concreta que atraviese la empresa. ¿Y esto que significa? Pues que las empresas no pueden fijar libremente los salarios que les permitan sobrevivir. Si las empresas tienen problemas empresariales no pueden negociar los sueldos con los trabajadores. Este hecho, claro está, será muy tenido en cuenta por el empresario que está pensando en contratar a alguien.

Seguir leyendo el artículo en el IJM.

Milton Friedman - Nada es gratis [video]

24 de mayo de 2011

Historia de un lápiz


En la anterior entrada en la que hablo del panfleto de Hessel, hago referencia al desconocimiento que este autor tiene del proceso económico en general. En los comentarios, Marcos recomienda "Historia de un lápiz" que está narrado por Milton Friedman.

Es un video muy aconsejable. Igual que lo es el clásico "Yo, el lápiz" de Leonard E. Read, que es de dónde Friedman sacó la idea para su programa de televisión Libertad de Elegir y para su libro con el mismo nombre para ilustrar el poder del mercado.


Yo, el Lápiz de Leonard E. Read


29 de marzo de 2011

Cinco lecciones que aprender de la caída de Nueva Rumasa


En este artículo publicado en Libre Mercado de Libertad Digital hablo acerca de los pagarés que emitieron diversas sociedades de Nueva Rumasa.

Explico que ya en el momento en que esos títulos se emitieron existían claras señales acerca de su elevado riesgo que desaconsejaban su compra. Señalo 5 motivos por los cuales no se debía de invertir en ellos.

1. Rentabilidad muy alta comparada con la del mercado

Está claro que los inversores que compraron esos pagarés lo hicieron porque daban una rentabilidad muy superior a otros títulos de renta fija que se ofrecían en el mercado. Su error fue no preguntarse cómo era eso posible.

La pregunta que nos deberíamos hacer como inversores es porqué a estas empresas le cuesta tanto financiarse. Si las sociedades de Nueva Rumasa ofrecían hasta un 12% de interés es que no podían financiarse con menos coste. Esto significa que no consiguieron financiación de los bancos porque éstos no confiaron en la solvencia y liquidez de las empresas.

Es de entender. Los bancos no son ONG, son intermediarios financieros que se dedican a captar recursos, administrarlos y prestarlos. Estudian meticulosamente la solvencia del demandante porque su objetivo es recuperar el dinero. Si ven que la empresa (o particular) no estará en disposición financiera de devolver la cantidad solicitada en el tiempo o plazo definido no se materializa el acuerdo. Los ahorradores deberían haberlo tenido en cuenta.

2. Buscar financiación a corto plazo para proyectos a largo

Las empresas tienen diversas formas de financiarse, y una de ellas es emitiendo títulos (otras formas son utilizar capital propio, endeudarse con capital externo o emitir acciones). Hasta aquí todo correcto y normal.

Pero, según Nueva Rumasa, el objeto de esa emisión de pagarés era "la adquisición de empresas que representan auténticas oportunidades de negocio en los momentos actuales". Esto ya no es tan normal. Y es que las empresas no se compran con deuda que vence a tan a corto plazo como esos pagarés o bonos.

El inversor lo que debería haber pensado es que, o bien Nueva Rumasa llevaba a cabo prácticas financieras desastrosas (descalzando plazos, es decir, endeudarse a corto plazo para invertir a largo), o bien estaba poniendo de manifiesto un serio problema de liquidez. Los dos motivos por separado son suficientes para no invertir en esas sociedades.

De hecho, es posible que ambas causas estuvieran relacionadas: estaban intentando buscar financiación a corto plazo para tapar problemas de liquidez actuales derivados de sus inversiones a largo plazo. Los ahorradores deberían haberlo tenido en cuenta.


15 de marzo de 2011

Los 110 km/h es lo de menos; el problema es el Estado


Artículo publicado en el IJM.

Ya lo decía aquél: no subestimes el poder del Lado Oscuro. A Zapatero no le ha hecho falta ni ponerse una máscara negra ni distorsionarse la voz para que nos demos cuenta de ello. Simplemente continúa con sus medidas liberticidas y sin sentido que nunca se le pasarían a nadie por la cabeza en su sano juicio y en la situación en la que se encuentra España actualmente.

Poco después de violar los derechos de los dueños de los bares al negarles la posibilidad de decidir si en su bar se fuma o no, el gobierno ha decidido tomar la medida de reducir el límite máximo de velocidad en las autovías de 120 a 110 Km/h. ¿Cuál es el motivo/justificación? Reducir el consumo energético del país, ayudándonos así a ahorrar. Toma ya. Se van superando.

No creo que haya mucha gente que se crea las explicaciones del gobierno (ya hay científicos que han demostrado que el ahorro de esta medida no llegaría ni al 2-3%). Más bien nos damos cuenta del afán recaudatorio que tiene el Estado.

Pero para mí lo preocupante del caso no son las medidas liberticidas de turno (que también), sino una serie de espantosas conclusiones a las que llegamos cada vez que se producen. Así, a bote pronto, se me ocurren algunas que ponen los pelos de punta:

1.- El Estado del Bienestar supone un continuo y progresivo avance en cuanto a la intervención y control de todos los aspectos de nuestra vida. Representa la más espectacular expansión del poder político sobre las vidas y los intereses de los ciudadanos. Instintivamente tiende a expandirse, acaparar más funciones, concentrar más poder y expoliar más dinero a los ciudadanos. Este énfasis regulador y expansionista se traduce en que es el hipertrofiado Leviatán pilotado por los políticos de turno el que se ocupa de nuestro futuro. En su afán de cuidarnos "desde la cuna hasta la tumba", el Estado se ha adueñado ilegítimamente del papel de eliminar nuestras incertidumbres y tomar decisiones por nosotros (y nuestro bien).

2.- La idea de que el Estado es un instrumento para transformar económica y socialmente las sociedades es compartida por todos los partidos políticos sin excepción. La única diferencia son los fines que se proponen alcanzar y los beneficiarios de sus políticas.


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8 de febrero de 2011

España debe quebrar


Artículo publicado en el IJM.


Ya son bastantes los analistas que creen que España suspenderá pagos. A estas alturas, ya no parece que sea una imposibilidad metafísica caer en default. Ante esta situación, existirán tres posibles “soluciones”: utilizar algún fondo de rescate, monetizar deuda o dejar quebrar al país. Yo apuesto claramente por la tercera, es decir, dejar que España quiebre.

Me explico. El Fondo de Rescate ha demostrado ser un error tanto en la práctica como en la teoría. En la práctica, sólo hace falta ver a Grecia. Se le inyectaron 110.000 millones de euros, de los cuales 80.000 millones los pagamos todos los europeos. No han servido absolutamente para nada. Un coste que no recuperaremos y que tiene un coste de oportunidad brutal. Esto ya nos lo avanzaba la teoría: si se regala dinero a un país, no tendrá ningún incentivo de realizar reformas estructurales serias. A esto hay que unirle que, en realidad, este Fondo no llegaría ni a unos 350.000 millones de euros en caso de tener que rescatar a España.

Monetizar deuda sería otro peligroso error. A pesar de que es un recurso bastante usado por muchos bancos centrales de países como EEUU, Japón y Gran Bretaña, utilizar la política monetaria no arreglará los problemas europeos. Poner la máquina de imprimir billetes del BCE en marcha (y, por tanto, crear dinero de la nada) para adquirir obligaciones de Estados y empresas en dificultad lo único que conseguirá será devaluar el euro estrepitosamente (aunque sea de forma indirecta) además de incorporar a su balance bonos de baja o nula calidad crediticia a precios sobrevalorados. Esto sin contar que vulnera los principios básicos sobre los que se ha construido la Unión Monetaria.

Finalmente nos queda la opción de dejar quebrar a España, o a cualquier país que se encuentre en situación similar. Esto es, para empezar, una medida justa. ¿Para quién?...

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26 de enero de 2011

Grecia va a quebrar… viva el contribuyente europeo


Publicado en el Instituto Mises de Barcelona.

Grecia suspendió pagos y se le otorgaron 110.000 millones de euros, de los cuales 80.000 millones provinieron del Fondo de Rescate europeo. Parece ser que ni aun así podrá hacer frente a sus obligaciones y experimentará la quiebra. Lo cual demuestra la inutilidad del Fondo de Rescate que fue creado para evitar los defaults soberanos.

No solamente el Fondo de Rescate es inmoral y contrario al Tratado de la Unión Europea (ver aquí y aquí), sino que además ha sido un fracaso a la hora de solucionar los problemas financieros europeos.

Los rescates financieros premian irresponsablemente las malas prácticas de los gobiernos y bancos. Esto supone un “riesgo moral”, ya que ambos tomarán más riesgos de los que asumirían en caso de no existir la posibilidad de ser rescatados en situaciones adversas. Además, el resto de países pedirán el mismo trato y las mismas condiciones. Algo lógico.

Regalar miserablemente el dinero que nos hace falta al gobierno griego sólo ha conseguido permitir la estafa por parte de la casta política griega (y de los grupos de presión correspondientes). Se ha cargado el coste sobre todos los ciudadanos europeos, no solamente griegos. Un coste que no recuperaremos y que tiene un coste de oportunidad brutal.

Concretamente, el coste para España del rescate griego es de cerca de 10.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, casi 600 euros por familia o más de 200 euros por persona.

Se decía que Grecia se recuperaría ¡en menos de 3 años! gracias al aumento de la presión fiscal que llevaría a cabo el gobierno (si no recuerdo mal subió el IVA hasta el 23-24%) y a otros recortes. Ahora ya nos podemos reír “tranquilamente” de semejante disparate. Ya decíamos en otra ocasión (aquí, aquí) que lo de subir impuestos no era el camino más adecuado…

El remedio con Grecia es sencillo: expulsarlo del euro y que el coste del rescate recaiga sobre los que poseen deuda griega y demás acreedores.

21 de diciembre de 2010

¿Irlanda fue rescatada por ser demasiado liberal?


Publicado en el Instituto Mises de Barcelona.


Hablábamos en un anterior artículo sobre el inminente rescate de Irlanda. Lo cual ha traído la cantinela intervencionista que culpa de todos los males irlandeses a sus políticas liberales.


Esto roza lo absurdo, económicamente hablando. Pero entra dentro de la pretensión intervencionista de intentar explicar todos los sucesos de la realidad con su mapa conceptual antiliberal: bajar los impuestos de sociedades siempre es malo, bajar los impuestos a los ricos es todavía peor, las desgracias económicas ocurren siempre porque no hay ninguna regulación, lo que es necesario siempre es más gasto público y más consumo…


En el caso del Tigre Celta, esto supone un non-sequitur en toda regla, porque lo que ha hecho que Irlanda necesite ser rescatada no es precisamente el capitalismo y la poca regulación, sino el intervencionismo estatal y monetario.

La crisis irlandesa tiene su origen en las malas inversiones inmobiliarias (principalmente) llevadas a cabo con motivo de la gran expansión de crédito provocada por el BCE y su sistema bancario. Habiendo un buen ambiente empresarial y de facilidad de crédito, los bancos encontraron un importante filón en la financiación de negocios inmobiliarios. La gente adquiría estas viviendas como inversión y se endeudaban con los bancos, que a su vez se endeudaban con otros bancos para descalzar plazos. Una espiral que acabó porque no es sostenible al no estar basada en ahorro real.


En un sistema libre y desregulado (y no como en el actual) el sistema bancario no tendría a su disposición fondos prácticamente ilimitados para conducir su negocio, con lo cual nunca se hubieran producido quiebras masivas sino sólo insolvencias puntuales como en cualquier otro sector.

No solamente la banca tiene este privilegio (algo poco liberal y capitalista). Además puede hacer que los Estados les salven de la bancarrota cuando están técnicamente quebrados. Este es el caso de Irlanda y su gobierno, que se empeñó en recapitalizar a su banca con el dinero de los contribuyentes irlandeses. La National Asset Management Agency lleva dos años inyectando dinero en la banca comprando sus activos tóxicos. Como expliqué en otra ocasión, esto no solamente no ha salvado a los bancos sino que ha hecho suspender pagos al país entero.


Desde luego, es totalmente equivocado e incomprensible intentar explicar las causas del rescate irlandés echando la culpa a su política poco intervencionista, con baja presión fiscal y libertad económica. Más bien yo diría que el intervencionismo monetario hunde las economías por prósperas que sean.

14 de diciembre de 2010

Don’t Underestimate Spain’s Disaster Potential (WSJ)


Este era el título de un artículo del Wall Street Journal hace varias semanas. Indica que la preocupación sobre la situación de España no viene solamente de su deuda (que también) sino sobre todo de su débil economía (20% de paro y baja competitividad), el gran stock de viviendas sin vender y de la presión deflacionaria.

To begin with, take Spain’s unemployment rate. At 20% this year, according to IMF projections, it stands at double Portugal’s rate and is even higher than Ireland’s and Greece’s, which are 13% and 12% respectively. An economy where one in five of the working age population is without a job is not a healthy one, even when factoring in the likelihood that a substantial fraction of these jobless will be employed unofficially to get around rigid labor laws.

What’s more, the economy’s overall unhealthiness is reflected in a
current account deficit worth some 5% of GDP, which itself is seen shrinking this year. Like Ireland, Greece and Portugal, Spain has grown increasingly less competitive relative to Germany–whereas German unit labor costs rose by only 5% during the past decade, Spain’s have gone up by a third.

This means that unless German inflation starts to rise substantially, Spain, like the other peripheral euro-zone countries, is condemned to years of deflationary pressure in order to regain competitiveness.


Vale la pena leerlo entero.


10 de diciembre de 2010

¡Especuladores, llévense su dinero de España cuanto antes!


Artículo en el IJM.

La situación económica europea actual es tremendamente delicada. El rescate de Grecia y la insolvencia de Irlanda han puesto de manifiesto la verdadera viabilidad de las economías periféricas, los llamados PIIGS. Portugal parece ser el siguiente en declarar su insolvencia y la situación con España es incluso más crítica, ya que la magnitud de este rescate sería difícilmente abordable por el resto de los socios europeos.

Pocos se fían ya de las finanzas de los PIIGS, en especial la de España. El tan cacareado Fondo de Rescate de 750.000 millones de euros se presenta como insuficiente para salvar la situación española. En realidad, este Fondo no llegaría ni a unos 350.000 millones de euros en caso de tener que rescatar a España.

Poco ha tardado el Ejecutivo en culpar a los especuladores de todos los males de España y en hablar del famoso “ataque especulativo”, que encarece la deuda y desestabiliza los mercados. Cualquier cosa antes que admitir su responsabilidad. Como si los problemas de España viniesen de tener unos puntitos más de deuda… En fin, que ya sabemos que para el gobierno todo aquel que compra deuda nacional es un inversor, y todo aquel que la vende o no compra es un malvado especulador que quiere hundir a España.

En realidad, sí que dependemos de los inversores/especuladores. Son los únicos que pueden salvarnos. ¿Cómo? ¿Comprando deuda nacional? No, todo lo contrario: llevándose su dinero de España inmediatamente. Cuanto más rápido, mejor. Ya tardan.

Hay dos principales motivos por los cuales esta huida de capitales sería un beneficio para todos.

Seguid leyendo el artículo.




18 de noviembre de 2010

Ya tenemos aquí la quiebra de Irlanda


Publicado en el Instituto Mises de Barcelona.

Parece que después de Grecia viene Irlanda. Tendrá que aceptar la ayuda de las instituciones internacionales para rescatar a su banca y consolidar sus finanzas.

Una vez que el mercado internacional dejó de prestar a la banca irlandesa, ésta entró en quiebra técnica al no poderse financiar del exterior. El Estado Irlandés tuvo la keynesiana y “brillante” idea de poner en marcha su bad bank para capitalizar a sus bancos irlandeses, es decir, para purgar al sistema bancario de los activos tóxicos acumulados durante los años de expansión de la burbuja financiera. La intención era adquirir alrededor de 80.000 millones de euros ¡con un descuento de cerca del 50%!

Total, que al final al que hay que rescatar es al Estado Irlandés. Como era de esperar (de momento no vivimos en el Jardín del Edén y las cosas no son gratis, hay que pagarlas, y hay que ver si se tiene dinero …) No solamente no ha solucionado los problemas de su banca sino que está al borde de la bancarrota. Si las obligaciones de la banca irlandesa son de 1,5 billones de euros y la producción anual sólo es de 0,15 billones, es bastante difícil que las cuentas del Estado puedan soportarlas (sus bonos llegaron a alcanzar una rentabilidad del 9% la pasada semana, lo que supone un coste inasumible para el Gobierno).

Muy bien ¿Y quién rescata a Irlanda? ¿El BCE o el Fondo de Estabilidad Financiera? Interesante cuestión. Parece ser que el BCE se ha dado cuenta de que no es el más interesado ya que ello supondría comprar la deuda pública irlandesa, es decir, monetizarla. Está claro que el Estado Irlandés preferiría seguir teniendo financiación del 1% por parte del BCE ilimitadamente, ya que esto no le obliga a tener que utilizar fondos públicos, por lo que no tendría que ser rescatado y perder la soberanía económica (de momento).

Pero el BCE, consciente de los grandes riesgos de ir monetizando deudas soberanas de los PIIGS (devaluación del euro), ha presionado para que se acoja al programa de rescate de países, es decir, que lo rescaten los demás países miembros de la zona euro y el FMI con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera aprobado por la UE y el FMI el pasado mayo, dotado con 750.000 millones de euros. A los países de la zona euro les interesa que Irlanda sea rescatada para frenar el efecto contagio que está afectando a otros países periféricos como Portugal, España e incluso Italia. Preocupa la estabilidad de la eurozona en su conjunto.

Y todo parece indicar que este rescate es inminente. Estaría dotado de unos 100.000 millones de euros que pagaremos todos. La mitad para salvar a la banca irlandesa y la otra mitad para consolidar al Tesoro Irlandés.

Es lo que tiene estar inmersos en el desastroso sistema financiero actual. El final siempre es el mismo: mucho banco central, pocas quiebras de bancos, mucho Estado y mucha socialización de las pérdidas de éstos últimos.


10 de noviembre de 2010

Los sindicatos: un apéndice más el Estado


Publicado en el IJM.

La acción sindical es inmoral por numerosas razones. A su modus operandi claramente violento (véase piquetes), y a su supuesta representación (totalmente falaz), se le une su forma de financiarse.

Una de las contribuciones que cabe destacar del sociólogo alemán Franz Oppenheimer es su distinción entre medios políticos y medios económicos. Creo que viene muy a cuento al hablar de los sindicatos.

El berlinés explicaba que el ser humano dispone básicamente de dos medios (opuestos entre sí) para obtener los medios necesarios para vivir y alcanzar sus deseos y fines: a) el trabajo de uno mismo y el intercambio equivalente de su propio trabajo por el trabajo de otros, y b) la apropiación no recompensada del trabajo de otros (robo). Los denominó medios económicos y medios políticos, respectivamente.

Una sociedad libre está regida por medios económicos. Las organizaciones, empresas y particulares obtienen su financiación mediante acuerdos y transacciones voluntarias.

Los sindicatos no obtienen su financiación de esta manera. Saben perfectamente que ellos no se pueden regir por reglas de libre mercado, voluntariedad y la libertad de elección. Ellos deben seguir una estrategia de coacción y obligatoriedad (a través de medios políticos) porque con simplemente un 10-15% de trabajadores afiliados les sería imposible existir. La sociedad le está diciendo a este tipo de organización que no es útil, que no es rentable y que está desperdiciando los valiosos recursos escasos de que dispone (capital y trabajo) en unos proyectos deficientes, en lugar de destinarlos a otros más demandados y prioritarios.

La fuente de financiación directa más importante de los sindicatos la encontramos en los Presupuestos Generales del Estado. Cobran del Ministerio de Trabajo cerca de 16 millones de euros. Eso sin contar con lo que ingresan de las comunidades autónomas. Por ejemplo, de 2004 a mediados de 2009, la Junta de Andalucía concedió subvenciones a UGT y CCOO por importe de 260 millones de euros. Sólo en el segundo trimestre de 2009, las organizaciones sindicales recibieron 125 millones de euros del Estado. Y para qué hablar de lo que reciben para cursos de formación y para los liberados sindicales… Todo esto a costa de nuestros salarios.

Depender de las subvenciones del gobierno de turno reduce terriblemente la independencia, la autonomía y la libertad de los sindicatos, hasta el punto de no ser más que un mero apéndice del Estado. No en vano, los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO han sido los principales aliados de Zapatero por su silencio y complacencia con la política económica del gobierno.

Si George Sorel levantase la cabeza y viese cómo los sindicatos se han convertido en organizaciones burocráticas financiadas por el “Estado Burgués”, se volvería inmediatamente a la tumba para no verlo.


17 de octubre de 2010

El 29-S no es suficiente


Publicado en el IJM.

Partiendo de la base de que no me parece que una huelga general convocada por unos sindicatos estatales acabe siendo beneficiosa para las personas ni para la economía de un país en absoluto, sí que creo que la huelga del día 29 ha tenido algún aspecto positivo (aunque no suficiente como explicaré después). A saber: que la gente ha podido comprobar el
modus operandi real de los sindicatos. No el teórico, sino el real.

Empezando con su retórica marxista rancia y caduca del siglo XIX. Desde luego, hay que estar muy trasnochado para hablar de “transformar las estructuras de poder”, de “explotación y opresión de los obreros por parte del capital”, de los “conflictos de clase” o de la “solidaridad de la clase obrera”. La gente del siglo XXI los percibe como meros clichés carentes de toda relación con la realidad.

Además, el pasado día 29 se pudo saber exactamente la función de los piquetes: intimidar y coaccionar a personas libres. La mayoría de los trabajadores han sufrido esta forma de hacer de los sindicatos, y se han dado cuenta de sus métodos violentos e injustos. De poco vale que se le aplique el adjetivo de “informativo”. Porque, ¿de qué nos quieren informar? ¿De que se ha convocado una huelga? ¿De los motivos de la misma? Entiendo que ellos están situados en pleno siglo XVIII, pero los demás terrícolas estamos viviendo en plena sociedad de la información y la tecnología. No solamente no necesitamos que nos informen justo el día de la huelga, sino que además han tenido mucho tiempo para ello.

Es fácil comprender que son meras excusas para intentar enmascarar las agresiones sindicales. La violencia de los piquetes y sindicalistas no siempre es física. También es verbal o psicológica, intimidando y amenazando con represalias o venganzas a aquellos trabajadores que expresen su deseo de ir a trabajar el día de la huelga.

Es curioso que a los sindicalistas se les llene la boca hablando de Estado de Derecho, cuando en realidad son un grupo muy minoritario de la sociedad que utiliza métodos violentos para coaccionar a los que no piensan como ellos. Curiosa manera de defender al trabajador.

Sólo por esto, creo que la huelga no ha sido en vano. Pero es insuficiente. La aristocracia sindical no perderá poder sobre la sociedad hasta que se les derrote moral e intelectualmente.

Moralmente, por dos razones. Primero, porque su existencia se debe única y exclusivamente a las subvenciones. Sólo en 2009 el gobierno destinó a los sindicatos la friolera de 193 millones de euros (para comprar su silencio por el 20% de paro, se supone). En una sociedad libre, las organizaciones y empresas se financian voluntariamente, pero los sindicatos saben perfectamente que ellos no se pueden regir por reglas de libre mercado, voluntariedad y la libertad de elección. Ellos deben seguir una estrategia de coacción y obligatoriedad (a través de medios políticos), porque con simplemente un 10-15% de trabajadores afiliados les sería imposible existir. La sociedad le está diciendo a este tipo de organización que no es útil, que no es rentable y que está desperdiciando los valiosos recursos escasos de que dispone (capital y trabajo) en unos proyectos deficientes en lugar de destinarlos a otros más demandados y prioritarios. Y esto va ligado con la segunda razón moral: con un 10-15% de afiliados, representan y toman decisiones por el 85% de los trabajadores españoles. Si esto es libertad y si esto es defender la libre voluntad del trabajador, ¡venga Dios y lo vea!

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15 de septiembre de 2010

¿Aumentar la tributación a las SICAV?


Publicado en el IJM.

Verdaderamente, la socialdemocracia llega a mermar las capacidades intelectuales de (muchos de) sus súbditos. Distorsiona el sentido común de maneras insospechadas. Si no, no es fácil explicar que la mayoría de la gente se crea que subir los impuestos a las rentas muy altas es una medida positiva para la economía y para el país en general.

Uno de los mayores ataques lo sufren las sociedades de inversión de capital variable, las SICAV. Estos instrumentos de inversión han sido objeto de polémica casi desde su creación. Son instituciones de inversión colectiva que adoptan forma de Sociedad Anónima y que tienen por objetivo la captación de fondos de los accionistas, que invierten en la sociedad para gestionarlos y proporcionarles el mayor rendimiento posible. Se trata de una figura constituida para gestionar el patrimonio de los inversores con un nivel de activos elevado.

El punto más polémico es que estas sociedades, como el resto de las sociedades que gestionan fondos de inversión, tributan al 1% en el impuesto de sociedades, lo cual supone una ventaja fiscal importante.

No les falta tiempo a los lumbreras económicos de los gobiernos y de múltiples medios de comunicación para proponer una subida del Impuesto de Sociedades a todas las instituciones de inversión colectiva, desde el 1% actual hasta el 18%. Esta medida, dicen, tendría un efecto recaudatorio de más de 15.000 millones de euros.

Esto no deja de ser wishfull thinking típicamente liberticida e intervencionista. La realidad es que el ser humano no permanece inmóvil e impasible ante un cambio de circunstancias en su entorno. ¿Qué significa esto aplicado a las SICAV? Pues simplemente, que los inversores, que son personitas de carne y hueso como usted y como yo, ante una subida espectacular del gravamen lo que van a hacer es evitar sufrirla. Por el comprensible hecho de que no desean que el gobierno de turno dilapide su fortuna en obras públicas y financiando a grupos de presión.

Estos pasos en falso de los gobiernos solamente empobrecen a sus poblaciones. Para muestra, un botón: recientemente supimos que el 70% de las grandes fortunas abandonan el País Vascodebido a la decisión del gobierno autonómico de elevar la tributación de las SICAV del 1% al 28% en el Impuesto de Sociedades. 65 de las 92 SICAV que había domiciliadas en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava al inicio de 2010 se han registrado en otras comunidades, principalmente Madrid. Unos 420 millones de euros han dejado el País Vasco. Y se estima que para finales de año, las 27 sociedades que quedan en el País Vasco también hagan las maletas y abandonen la región.

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13 de julio de 2010

Abaratamiento del despido: prosperidad y justicia


Publicado en el IJM.

Si hay alguna acción imprescindible para mitigar el impacto de la crisis actual y conseguir salir lo antes posible de ella, ésa es la reforma del mercado de trabajo. Es, sin duda, la más necesaria para la economía española y no admite más dilación, ya que está relacionada con el déficit público y la recuperación del sistema financiero.

En su incompetencia, el ejecutivo de Zapatero, influido por una mentalidad claramente keynesiana, ha esperado para hacer una insuficiente reforma laboral. Ahora, en plena crisis, con más de 4 millones de parados (tasa de paro del 20%) y un déficit de más del 10% del PIB, quizás habrá caído en la cuenta de la necesidad de hacer reformas en el mercado laboral, después de que la situación sea tan insoportable que ya no hay muchos inversores dispuestos a prestarnos dinero, es decir, que ya no puede seguir endeudándose más.

Y ciertamente, realizar una reforma en época de crisis siempre es más costoso y doloroso que hacerlo cuando realmente se deben llevar a cabo las reformas, esto es, en las épocas de bonanza. (Aznar podría tomar buena nota de esto). Pero ya conocemos la inclinación de los gobiernos (en especial el de Zapatero) de legislar a porrazo de urgencia. Pero lo crucial con la reforma laboral no es hacerla rápido, sino hacerla bien.

Bajo mi punto de vista, una buena reforma laboral es aquella que permite reducir los costes laborales,que son el coste total en que incurre el empleador por la utilización de factor trabajo.

Se pueden destacar tres principalmente: los costes salariales, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social y las percepciones no salariales (entre las que se encuentran las indemnizaciones por despido). De estos tres costes, hay dos cuyas reformas son prioritarias: las cotizaciones a la Seguridad Social y las indemnizaciones por despido.

Me voy a centrar en la segunda, el abaratamiento del despido, porque creo que es la más significativo para la empresa. (En cuanto a la necesaria reducción de la cotizaciones a la Seguridad Social por parte de la empresa, hay que decir que realmente sería un beneficio para el trabajador y no tanto para la empresa, ya que lo que la empresa no pagase a la Seguridad Social se lo debería ofrecer necesariamente al trabajador para competir por el factor trabajo, por lo que sus costes laborales acabarían siendo los mismos).

Abaratar el despido hace que la contratación de nuevos trabajadores aumente automáticamente. Esto, que inicialmente puede resultar paradójico, es de fácil explicación: el empresario estará más dispuesto a contratar a nuevos trabajadores si sabe que en tiempos difíciles éstos no supondrán una carga pesadísima (muchas veces insuperable).

Lo que puede llevar a un empresario a querer despedir a un trabajador puede ser la mala situación económica de la empresa o la mala actitud y rendimiento del trabajador (ciertamente, todos conocemos casos en que un empleado que lleva muchos años en la empresa deja de rendir lo que se le supone y en muchos casos hasta genera discordia y conflictos con sus compañeros, pero la empresa no puede despedirlo por los altos costes que supondría su despido).

Desde luego, el poder llegar a estas dos situaciones y tener que asumir los altos costes de la indemnización de despido supone para el empresario un escenario poco alentador y arriesgado de cara a la contratación de trabajadores. Sin embargo, si el empresario sabe que no deberá incurrir en esos elevados costes laborales en caso de que la situación se torne mala, será mucho más proclive a incorporar nuevos trabajadores a la plantilla. Es de sentido común.

En este sentido, hay que darse cuenta que el abaratamiento del despido y el aumento de la contratación son dos caras de la misma moneda. Un marco laboral más flexible no hace que los empleados sean echados, sino que sean contratados.

Realmente, lo perjudicial de la situación no es que existan las indemnizaciones por despido, sino que éstas no se puedan pactar voluntariamente por las partes. Aquí reside el problema.

Las actuales indemnizaciones de despido suponen una injusticia tanto para la empresa como para el trabajador. Para la empresa, porque el único criterio que debería tener en consideración un empresario a la hora de despedir a un trabajador es su productividad, es decir, si cumple bien o mal las tareas pactadas con él en su momento, y no cuanto tiempo lleve en la empresa. Y para el trabajador porque, debido a que las indemnizaciones de despido están ligadas al tiempo de permanencia, en situaciones de dificultad económica para la empresa se acaba despidiendo a personas más jóvenes o que llevan menos tiempo en la empresa por el único motivo de que cuesta menos despedirlas, aunque estén mejor preparadas o su productividad sea mejor. Además, cualquier empresa responsable hace provisiones en previsión de las futuras indemnizaciones de despido que le puedan surgir, y esto se hace con cargo al salario de los trabajadores.

Ciertamente, el abaratar el despido es una medida antipopular en una sociedad tan dependiente del Estado como la actual, que no ha caído en la cuenta de las nefastas consecuencias para la persona que tiene que el Estado se adueñe ilegítimamente de los asuntos principales de nuestra vida (como, por ejemplo, el trabajo: nuestra libertad para contratar y ganarnos el sustento).

Pero el gobierno debería recapacitar qué interesa más, su popularidad o la prosperidad económica del país. Y ciertamente, sin la eliminación de las indemnizaciones de despido, España será un país menos prospero y, sobre todo, más injusto.

17 de junio de 2010

Los especuladores huyen de Zapatero


Publicado en el IJM.

El Gobierno, sus adláteres y un gran número de intelectuales no han tardado en acusar a los especuladores de ser los culpables del sobrecoste en la financiación del estado y la caída de la bolsa. Con lo fácil que hubiera sido para el Gobierno mirarse al espejo para encontrar al culpable… Pero ya sabemos que es más fácil (y sobre todo más conveniente) para la casta política inventarse un chivo expiatorio sobre cuya cabeza se puedan cargar todas las culpas del pueblo y expulsarlo al desierto entre el griterío y las imprecaciones del pueblo contra él.

Y es que la condena de la especulación es un recurso que los políticos suelen llevar a cabo cada vez que la economía no funciona como ellos quisieran, es decir, cuando la realidad no se ajusta a sus deseos e intenciones políticas… El especulador suele aparecer siempre como el malo de la película, como un agente que crea escasez y pobreza aprovechándose de las necesidades de la sociedad. Vemos en los medios de comunicación como se les acusa de hacer que el precio de la gasolina, la comida y las viviendas aumenten constantemente. Al hacerlos parecer los enemigos públicos número uno, es fácil proponer que la especulación deba ser regulada e incluso prohibida.

Pero lejos de ser así, los especuladores son imprescindibles en la sociedad y la economía.

Todos, sin excepción, especulamos en el mercado debido al conocimiento incompleto que tenemos del futuro. En este sentido Ludwig von Mises decía “los capitalistas, los terratenientes y los trabajadores, todos ellos, por fuerza, son especuladores”. El inversor que compra unas acciones en lugar de otras porque cree que obtendrá más ganancias, especula de la misma manera que un agricultor que este año plante patatas en vez de arroz porque piensa que le será más rentable.

Especulamos económicamente, ya que debemos prever nuestras futuras necesidades. Por ejemplo: cuando compramos más leche esta semana porque sabemos que será más cara la semana que viene; cuando adquirimos bienes antes de julio porque en ese momento subirá el IVA; cuando compramos un casa porque vemos que puede revalorizarse y podremos venderla a un mayor precio; cuando pagamos un seguro de vida, médico o de coche aunque nunca lo utilicemos, etc.

No solamente eliminar la especulación es técnicamente imposible, sino que tendría consecuencias negativas para la sociedad.

El especulador tiene un papel fundamental en la economía básicamente por dos razones. Primero, porque reasigna recursos en el tiempo. Lo cual permite beneficiarse tanto al especulador como a los consumidores, ya que permite distribuir la oferta de bienes a través del tiempo. Si un especulador piensa/descubre que existirá una escasez en el futuro de petróleo, lo comprará hoy a precios bajos para venderlo en el futuro a precios mayores cuando exista esa escasez. Traspasa los periodos de abundancia relativa a los de escasez.

Segundo, el especulador cumple una función de estabilización de precios. El especulador (exitoso) compra cuando ve que los precios aparecen subvalorados, haciendo subir los precios. Por el contrario, vende cuando los precios están sobrevalorados, por lo que hace que el precio baje. De esta manera nivela los precios.

Los especuladores, o inversores como se les debería llamar, basan su acción en la previsión y en la anticipación. Están dispuestos a asumir riesgos (porque no pueden adivinar el futuro) en base a la información que disponen en ese momento. Y las noticias provenientes de España sobre las acciones de su gobierno no incitan mucho a invertir y apostar por ella. La mala atmósfera financiera española hace que los inversores teman interferencias arbitrarias en su capital y ganancias.

Como he dicho al principio, si el Gobierno quiere conocer al culpable de la situación, sólo hace falta que se mire al espejo. Así de fácil. En lugar de acusar a los especuladores de antipatriotas o desestabilizadores cuando mueven el capital financiero del país, deberían darse cuenta que lo hacen para protegerlo de la atroces medidas económicas que lleva a cabo el Gobierno español. Está claro que nuestros políticos no entienden el funcionamiento de los mercados. Cierto es que los mercados tienen un funcionamiento complejo que Zapatero (ni nadie) podrá aprender en dos tardes. Pero lo que sí que debería estudiar Zapatero son los motivos de la falta de credibilidad de su Ejecutivo. Igual así conseguiría que los inversores no huyesen despavoridos de España.


11 de mayo de 2010

¿Seguro que la subida del IVA no creará distorsiones?


Artículo en el IJM.

Según afirmó Elena Salgado, ministra nada menos que de Economía, la inminente subida del IVA del próximo julio no causará distorsiones y efectos perjudiciales en la economía española. Uno no puede dejar de sorprenderse de que afirmaciones como ésta salgan de la boca de una ministra de Economía, que idealmente debiera ser la persona que más sabe de economía de España o, al menos, la que mejor asesores económicos tuviera.

Antes de entrar a comentar las distorsiones, hay que decir que la subida del IVA (o de cualquier otro impuesto) no solamente creará numerosas y perjudiciales distorsiones en nuestra economía, sino que no solucionará en ningún caso el problema de nuestro déficit, como ya comenté en un anterior artículo.

Dicho esto, lo que está claro, al menos económicamente hablando, es que el incremento del impuesto se trasladará a precios. En otras palabras, los comerciantes se verán en la obligación de “cobrar” la subida al consumidor. El gran afectado es el consumidor, como (casi) siempre.

Por lo tanto, aquí tenemos la primera gran distorsión: en el escenario actual de crisis económica, la subida del IVA va a causar que sea más difícil salir de esta crisis. Incluso la Comisión Europea advirtió que la tímida recuperación que se esperaba para el segundo trimestre se vería truncada por la subida del impuesto. Se estima que costará 1.000 euros anuales a cada familia. Nada menos. Y esto significa que las personas tendrán menos recursos para hacer frente a sus deudas y reestructurarse financieramente. Lo cual significa que seguiremos en recesión. Eso sin contar que la subida del IVA no “la pagarán los ricos” (como se suele decir demagógicamente), sino que recaerá sobre las rentas más bajas y los pensionistas. ¿Pretende la ministra Salgado hacernos creer que esto no supone una tremenda distorsión?

Además, ¿no habían quedado nuestros queridos gobernantes, consejeros y economistas keynesianos que lo que había que promover era el consumo? Si la demanda es débil ya de por sí, una persona sensata se preguntaría cómo pretenden estimularla castigando el consumo con la subida del IVA. El sentido común nos dice que si los bienes y servicios son más caros y nuestra renta permanece constante, no podremos adquirir el mismo número de bienes que adquiríamos antes (o tendremos que endeudarnos más todavía…). Si yo antes destinaba 100 euros a comprar una serie de bienes y ahora estos mismos bienes cuestan 110, está claro que me veré forzado a comprar menos cantidad. Zapatero, que ya sabemos que nació con otra lógica cerebral, afirmó que “[la subida del IVA] es la medida que ahora menos daño hace al consumo y a la recuperación de la actividad”.

La ministra Salgado, no obstante, nos intenta convencer de que sólo un 50% de la subida se trasladará a precios. Quizás sea así, quién sabe. Pero si los empresarios no repercuten el 100% de la subida al consumidor es porque no pueden hacerlo debido a que la gente no consumiría lo mismo, con lo que deberán absorber el incremento del impuesto ellos mismos, con las consiguientes pérdidas y reducciones de márgenes. En algunos casos eso significará una pérdida de competitividad y la descapitalización de la empresa, y en otros casos se traducirá en el cierre de la empresa y la destrucción de empleo.

Desconozco si la ministra considera esto una distorsión, pero en cualquiera de los dos casos, significará un descenso en la actividad económica. Y es que los impuestos siempre suponen un castigo a los que producen, que son el motor del crecimiento económico y son los que aumentan el nivel de vida de todos, haciendo que el país sea más rico y próspero. El resultado es un nivel de vida más bajo y menores oportunidades de empleo. Cosa que pagan los trabajadores, los accionistas y los consumidores, empobreciéndose la sociedad en su conjunto. El Estado debería premiar a los emprendedores y productores que innovan, invierten, trabajan y crean, porque son ellos los creadores de riqueza.

Por eso, cuando desde el gobierno se nos dice que no queda más remedio que subir los impuestos porque el Estado no ingresa lo suficiente, habría que recordarles que la recaudación del Estado no se ha reducido porque los impuestos sean bajos, sino porque se ha dilapidado/hundido la actividad económica.

La ministra Salgado nos muestra lo que un buen político demagogo (valga la redundancia) no puede olvidar bajo ningún concepto: nunca valorar y reflexionar acerca de los posibles efectos secundarios de sus decisiones; pensar que, después de que ellos metan la manaza en la economía, todo va a quedar igual, nada se va a alterar, todas las variables permanecerán constantes. Lo cual significa pensar que el ser humano no reacciona ante un cambio de circunstancias, que no le afecta nada, que actuará igual pase lo que pase en su entorno. Curiosa manera de entender la economía y la naturaleza humana…

Y mientras tanto, Zapatero con su peculiar lógica cerebral va afirmando que “empezamos a dejar atrás la recesión”.

12 de abril de 2010

¿Subida del IVA? ¡No, gracias!


Artículo en el IJM en el que me posiciono en contra de la subida del IVA.


A estas alturas no queda ni un solo analista medianamente serio que crea en la capacidad de España de reducir su déficit a un nivel inferior al 3% del PIB para 2013 como fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Actualmente ronda el 10%. Una de las medidas que el gobierno quiere tomar para alcanzar el objetivo de pagar la deuda galopante es la famosa subida del IVA: del 16% al 18% en el tipo general, del 7% al 8% en el reducido.

Antes de comentar la conveniencia o no de las subidas del IVA, se debería pensar cómo es posible haber llegado a esta situación, es decir, por qué se llega a estos gigantescos niveles de déficit. Los motivos son básicamente dos:

El primero, es el tremendo gasto público que proviene de la imparable expansión de los estados del bienestar, que suponen un continuo y progresivo avance en cuanto a la intervención y control de todos los aspectos de nuestra vida. El Estado, pilotado por el poder político de turno es actualmente el encargado de garantizarnos la cobertura de un amplio conjunto de necesidades como las pensiones, la asistencia sanitaria, la permanencia del puesto de trabajo, el pleno empleo perpetuo, la vivienda o el subsidio de paro. Y, evidentemente, pese a sus promesas y discursos sobre la gratuidad de estos servicios, éstos se deben pagar (y muy caro, por cierto).

El segundo motivo por el cuál se llega a este escenario deficitario es la inclinación y preferencia de los gobiernos a financiar ese gasto público con otras herramientas que no sean los impuestos, como por ejemplo, endeudándose o emitiendo moneda principalmente (en el caso de España, esta última vía no es viable gracias a Dios). Y es que los Estados deberían financiarse exclusivamente con los impuestos de los ciudadanos. De esta manera existiría un límite para el gasto estatal. No podrían gastar más de lo que ingresan. Al mismo tiempo son impopulares, por lo que no podrían aumentarlos ilimitada y alegremente. Sin embargo, los gobiernos desean gastar más por motivos populistas, por lo que deben recurrir a generar inflación o emitir deuda para financiarse. Además, aprovechan que el ciudadano no es plenamente consciente del impacto que tienen en su renta estas vías alternativas de financiación estatal.

Dicho esto, creo que es un grave error subir el IVA para intentar solucionar el déficit español (realmente creo que subir cualquier impuesto siempre es un error y una medida empobrecedora para todos). Para empezar, el dinero recaudado por esta subida será de unos 5.150 millones de euros, mientras que el déficit es de más de 120.000 millones de euros.

No sólo no reducirá significativamente el déficit, sino que impedirá la salida de la crisis. Este es mi principal argumento en contra de la subida del IVA. ¿Por qué? Porque dilapida la renta de los ciudadanos y empresas, con lo que evita que salden sus deudas y que puedan reestructurarse financieramente. Despilfarra los recursos necesarios para que la crisis se vaya superando progresivamente. El gobierno debería favorecer el ahorro privado, pero no para consumirlo él en nuevos programas de gasto público prescindibles y subvenciones a sectores, sino para que pueda ser puesto a disposición de los intermediarios financieros y, de esta manera, favorecer la inversión.

Si lo que quiere el gobierno es recaudar y tapar de esa forma el déficit, ¿qué mejor que estimular la recuperación cuanto antes? De esa manera podrá recaudar más porque la actividad económica y productiva será mucho mayor que la actual. Pero para ello hay que liberar recursos para que el sector privado genere riqueza. Y eso sólo se puede hacer bajando los impuestos, las trabas burocráticas, ayudando a liquidar las malas inversiones, haciendo que los factores productivos se dirijan hacia áreas más productivas y rentables y… ¡recortando notablemente el gasto público!

Por tanto, la solución no pasa por subir los impuestos, sino por que el Estado mengüe. Para empezar, podría eliminar los Planes E, reducir un 10% el sueldo de los funcionarios, eliminar ministerios (el primero el de Igualdad, que queda muy progresista y moderno en época de bonanza, pero que resulta menos gracioso con un 20% de paro), eliminar subvenciones y retirar las ayudas a sectores específicos.

Desafortunadamente, ya sabemos por experiencia que el Estado prefiere aumentar la coacción sobre ciudadanos y empresas antes que menguar lo más mínimo. Y ese es otro motivo principal por el cual no deben subir los impuestos: no volverán a bajar. Históricamente se ha demostrado que el Estado incumple la promesa de volver los impuestos a su situación anterior. Sencillamente, los impuestos no habría que subirlos ni “temporalmente” como predican algunos.


10 de marzo de 2010

El fracaso del sistema de pensiones y la "previsión social"


Publicado en el IJM.

Con la propuesta del Ejecutivo de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años se vuelve a abrir el debate sobre las pensiones. Lo cual no está mal, porque nos permite examinar el sistema actual y reflexionar sobre él, algo necesario en un sistema democrático. Sin embargo, el problema no es nuevo. Ya hace más de 15 años que economistas y expertos en la materia vienen planteando la necesidad de reformar el actual sistema de pensiones.

La raíz del problema es que el sistema es de reparto. Las pensiones actuales las pagan los trabajadores actuales, es decir, que los pensionistas no reciben lo que han ido ahorrando o invirtiendo, sino que viven de las cotizaciones de los que trabajan a día de hoy. Este sistema, que no deja de ser piramidal (como Madoff y Afinsa), se va sosteniendo mientras el número de cotizantes sea mucho mayor que el de pensionistas.

El problema surge cuando la pirámide poblacional se va invirtiendo debido a la baja natalidad y al aumento de la esperanza de vida, momento en el que cada vez es más difícil pagar las prestaciones, y éstas cada vez son menores. En España se estima que para 2049 habrá 15 millones de personas mayores de 65 años y diez millones de menores de 16 años, lo cual significa que más del 50 por ciento de la población no estará en edad de trabajar dentro de 40 años.

Sin embargo, este esquema piramidal, pese a ser igual de fraudulento que los demás, tiene una peculiaridad: que puede no suspender pagos. El Estado puede hacer que la pirámide no caiga. Eso sí, bajando cada vez más las pensiones (o subiendo los impuestos). Estrictamente hablando, siempre será posible garantizar su solvencia, si por solvencia entendemos que el tener o contar con medios suficientes para satisfacer las propias deudas y cumplir con los compromisos adquiridos. En el caso de las pensiones, a lo único que se ha comprometido el político es a dar una prestación, pero nadie sabe la cantidad.

El político recurrirá, por tanto, a manipulaciones constantes y sistemáticas para no dejar caer el sistema. Esto quiere decir que, si no se apuesta por cambiar el modelo, siempre se deberán ir haciendo "reformas" para evitar su inherente quiebra.

Un posible parche consiste en incrementar el número de años para cobrar la pensión, es decir, aumentar la edad de jubilación. Otro puede ser ampliar a toda la vida laboral el periodo de cómputo de la pensión. En este último caso se ve claramente como la prestación debe reducirse forzosamente, ya que el importe de la pensión tomará los primeros años de trabajo, que son aquellos en los que se cobra menos sueldo. En definitiva, es evidente que con cualquiera de estas medidas/parches nos quedará menos dinero y no se podrá contar con una pensión digna.

Las pensiones entran dentro del sistema implementado por el Estado denominado "previsión social", que se nos asegura que son un conjunto de prestaciones en beneficio de los trabajadores y de sus familiares, que tienen por objeto elevar su nivel de vida económico, social, cultural e integral. Busca generar condiciones de seguridad a los ciudadanos durante toda su vida. Un ejemplo serían las pensiones públicas, que deben atender las necesidades de la población cuando por su avanzada edad disminuya su capacidad de trabajo.

Pero la realidad es que este sistema ni protege ni prevé nada. Y por supuesto, no es social. No mejora la condición de los trabajadores; no ayuda a superar la pobreza, sino que la aumenta; no elimina las desigualdades y discriminaciones, sino que las incrementa; no consigue aplacar los riesgos en empleo, salud, educación y previsión; no protege a quienes más lo necesitan y, además, genera condiciones de más incertidumbre al término de su vida laborar activa.

Desde luego, si seguimos con la idea de que “el Estado proveerá” sólo tendremos una pobre, complicada y amargada vejez.