10 de junio de 2008

¡Manos arriba, esto es una huelga!


En este artículo comento la huelga de transportistas del día 8 de Junio. Se ha publicado en Asturias Liberal (10/06/2008) y en Aragón Liberal (11/06/2008) y en Canarias Liberal (11/06/2008).


Es curiosa la costumbre que tenemos de llamar huelga a lo que claramente es una prueba de fuerza con rehenes (nosotros, los ciudadanos). Los huelguistas buscan favores y privilegios gubernamentales: o se accede a lo que piden o van a cortar carreteras, rajar neumáticos e incluso sabotear actos como la inauguración de la Expo de Zaragoza. Vamos, lo de siempre.

¿Y qué piden los asaltantes de carretas (o mejor dicho, de carreteras)? Pues entre otras cosas: el establecimiento de precios mínimos obligatorios, la prohibición de despidos y jubilaciones anticipadas. O sea, sacar dinero del bolsillo de los contribuyentes en beneficio de unos pocos privilegiados. Dicho de otra manera: socializar las pérdidas y vulnerar derechos. Y, claro está, todavía deberemos darles las gracias.

Voy a centrarme en el tema de los precios mínimos. Uno de los puntos reivindicativos de la plataforma huelguista es el siguiente:

“Normativa antidumping, especifica para el transporte de mercancías por carretera. Relacionada a precios observatorio de costes, actualizado bimensualmente. De obligado cumplimiento. Que se considere delito y sanción a quien no la respete. Precios mínimos antidumping, de obligado cumplimiento.”

Piden intervencionismo económico puro y duro. Exigen al gobierno que fije precios diferentes a los que se hubieran establecido en un mercado libre. Con los precios mínimos se pretende que todos los vendedores sitúen su producto o servicio por encima de un precio fijado arbitrariamente. Quien no lo haga, será multado o llevado a prisión.

La consecuencia es la contracción de la demanda y oferta artificial, que acaba produciendo sobrantes y excedentes (véase el caso del salario mínimo). Por lo tanto, van a existir vendedores potenciales dispuestos a vender a un precio menor que sin embargo no podrán hacerlo. Y aquí está la clave: se trata de eliminar a los vendedores que puedan vender más barato ya sea por ventaja comparativa o por otros motivos. Se trata de eliminar competencia.

Todo esto se adorna con la conocida demagogia vacía sin argumentos para ocultar intereses de estos importantes pequeños grupos que buscan beneficiarse a costa del resto de la sociedad.

Mediante los precios mínimos y las restricciones a la importación quieren apartar a sus rivales del mercado, cuando lo que nos interesa a los ciudadanos es una mayor competencia, que conduzca a un mayor acceso y una mayor variedad de productos y servicios a mejores precios.

Además quieren que los esquiroles reciban su merecido castigo. Por una parte lo recibirán de los huelguistas mediante la violencia y la intimidación de los piquetes. Éstos amenazan y agraden a los transportistas que no quieren ir a la huelga. Hay que recordar que la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), mayoritaria en el sector, no apoya el paro y considera la actitud de Fenadismer impresentable. CETM se ha quejado de las amenazas y sabotajes que ha recibido y que ha impedido el desarrollo normal de la actividad y ha pedido al Gobierno que garantice su derecho a no querer participar en la huelga, es decir, su derecho a querer trabajar.

Pero por otra parte, los huelguistas piden al Ministerio que “colabore” para que la huelga sea obligatoria, sancionando con 2.000 euros a quien se la salte. Uno de los puntos reivindicativos dice lo siguiente: “Método, norma o sistema que prohíba tajantemente cargas y descargas de conductores autónomos o asalariados. Mínima sanción de 2.000 € a los infractores. Servicio oficial del Ministerio correspondiente, con números de teléfono donde denunciar este tipo de abusos contra la dignidad del transportista.”

Es evidente que ante semejante presión callejera no debería haber negociación. Y sin embargo, el gobierno opta por las “llamadas a la calma”. Lo cual, no nos engañemos, acabará significando más subvenciones y más gasto público, cuando lo que podrían ir haciendo para empezar es reducir la fiscalidad de los carburantes y desregular este y otros sectores.

3 de junio de 2008

Sobre la gestión de nuestra incertidumbre (y nuestras vidas)


En este
artículo hablo sobre cómo el Estado se ha adueñado ilegítimamente de la gestión de nuestra incertidumbre y nuestras vidas.
Se ha publicado en el Instituto Juan de Mariana (03/06/2008) en el Instituto Independiente (03/06/2008) y en Aragón Liberal (08/06/2008).


Una implicación fundamental de la existencia de la acción humana es la incertidumbre inerradicable del futuro. El ser humano actúa para modificar el presente y conseguir sus objetivos en el futuro. Por tanto, la acción presupone la incertidumbre, porque si los actores conociesen los eventos del futuro no actuarían, ya que no podrían aspirar a cambiar situaciones futuras. El futuro está por hacer pero es incierto, y su desconocimiento nos causa inquietud y desamparo.

Pues bien, la pregunta clave que debemos contestar es: ¿quién gestiona nuestra incertidumbre? Dicho de otra manera, ¿quién nos proporciona los mecanismos para afrontar este futuro desconocido inquietante? Sólo hay dos respuestas posibles a esta pregunta: el Estado o el mercado.

El Estado del Bienestar supone un continuo y progresivo avance en cuanto a la intervención y control de todos los aspectos de nuestra vida. Representa la más espectacular expansión del poder político sobre las vidas y los intereses de los ciudadanos. Instintivamente tiende a expandirse, acaparar más funciones, concentrar más poder y expoliar más dinero a los ciudadanos.

Este énfasis regulador y expansionista se traduce en que es el hipertrofiado Leviatán pilotado por los políticos de turno el que se ocupa de nuestro futuro. En su afán de cuidarnos desde la cuna hasta la tumba, el Estado se ha adueñado ilegítimamente del papel de eliminar nuestras incertidumbres.

Así, solemos creer que es función y tarea del Estado el garantizarnos la cobertura de un amplio conjunto de necesidades como las pensiones, la asistencia sanitaria, la permanencia del puesto de trabajo, el pleno empleo perpetuo, la vivienda o el subsidio de paro. Además, creemos que lo consigue; que lo hace sin perjudicarnos; que los únicos efectos que tiene su intervención son la seguridad y la estabilidad; y que, por tanto, nos tiene que gustar y debemos dar gracias por ello.

¿Cuál es el argumento que utiliza el Estado “Nodriza” para legitimar su acción abastecedora de servicios? Respuesta: el Estado interviene porque la sociedad no es capaz de solucionar y cubrir unas determinadas necesidades. Cualquiera que cuestione este hecho será considerado como ignorante y radical.

Y sin embargo, el mercado puede ofrecer una solución a todos estos problemas. Algunos hablan de que lo que ofrece el Estado no está sujeto al análisis económico. Pero la aplicación de la teoría económica sólo requiere medios escasos y fines alternativos. Además la teoría económica explica la conducta humana teniendo en cuenta cómo reaccionan las personas a los incentivos y a las restricciones.

Veamos un ejemplo. ¿Cómo afronta una persona la incertidumbre de que pueda ser despedida en un futuro por su empresa (ya sea porque ésta quiebre o decida deslocalizar)? Tres de las medidas que toma el Estado para “proteger” nuestro futuro son:

Primero, pagándonos el paro. Esto se traduce en que la gente prefiera quedarse en casa y posponer la búsqueda de trabajo todo lo que puedan. Al actuar sobre los incentivos naturales de las personas se cambia su comportamiento, y si los beneficios derivados de una opción se incrementan, la gente escogerá esa opción. Se incentiva la no producción. Y todo esto obligándonos a los demás a pagar estos gastos, ya que un bien puede proveerse “gratis” a un individuo (o grupo) sólo si otros lo pagan. Se concede el subsidio a unos con cargo al ahorro de otros. El paro es provocado y estimulado por el Estado mediante las intervenciones, las regulaciones laborales y las subvenciones. Un ejemplo son las leyes de salario mínimo, que hacen que el salario de un trabajador pase a ser superior a su productividad marginal, enviándolo directamente al paro.

Segundo, forzando a su empresa a no despedirlo. Se tiende a pensar que el empresario no tiene otra cosa que hacer que echar a la gente a la calle, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones, si se despide es por absoluta necesidad. El empresario no puede hacer frente a las pérdidas y no le queda más remedio que despedir o cerrar la empresa. Si las empresas tuviesen la confianza de firmar unos contratos que no se volviesen un problema insuperable en tiempos difíciles, se incrementarían las oportunidades de encontrar trabajo (en especial se fomentaría el trabajo indefinido y la estabilidad del puesto de trabajo). Además los costes sobre los despidos reducen el salario del trabajador, porque el empresario introduce esa incertidumbre en el cálculo empresarial. Libertad para contratar debería significar también libertad para despedir, porque si el miedo a contratar es alto, se desalienta en muchas ocasiones la creación de empresas y la existencia de empresarios, que son imprescindibles para crear empleos y riqueza.

Y tercero, no dejando que la empresa cierre. La finalidad y sentido único de la existencia de una empresa es la satisfacción de los consumidores. Si una empresa no tiene beneficios, su existencia no tiene sentido. Impedir su cierre sería mantener una estructura productiva que está malgastando medios y recursos escasos. Esos trabajadores y recursos se deben dirigir a producir otros bienes y servicios que sigan satisfaciendo a los consumidores. Mantenerla sería subvencionarla a costa de otras empresas.

Vemos que todas las medidas que toma el Estado no sólo no nos ayudan, sino que crea un mercado laboral poco dinámico, ineficiente y rígido, y la sociedad en su conjunto sale perjudicada.

¿Qué haría una persona ante la posibilidad de ser despedido en un futuro si el Estado no interviniese? ¿Podría hacer frente a estas cuestiones sin la intervención gubernamental?

Lo primero que notaría el ciudadano sería que aumentaría su renta porque tendría que pagar menos impuestos debido a que el Estado tendría menos funciones/tentáculos.

Podría, por ejemplo, tener un seguro de paro, que le proporcionase seguridad ante la posibilidad de perder su trabajo en el futuro. Evidentemente, este tipo de seguros existirían si desapareciese el monopolio del Estado. De hecho, ya existen. Estas empresas buscarían fines lucrativos y se moverían en un entorno de competencia. Sería posible contratar un seguro de paro de la misma manera que se puede tener un seguro de coche, accidentes, sobre bienes, hogar, vida, salud, empresas, viajes, deportes, navegación, ahorro, comerciales, vida, pensiones, comercios, oficinas, caza y pesca, animales domésticos, etc.

La gente podría contratar un fondo de inversión como instrumento de previsión.

Al eliminar el incentivo del subsidio de paro, se fomentaría el ahorro. La gente ahorraría de cara a hacer frente a cualquier eventualidad del futuro. Además, al llegar a la etapa más avanzada de su vida, se habría acumulado un capital para sus futuros años. Actualmente, con el Estado del Bienestar, llegamos con lo mínimo y nuestro futuro depende totalmente del Estado. Se fomenta, por tanto, que haya más ahorradores y menos derrochones.

Esto, unido a la abolición de regulaciones, leyes, multas, prohibiciones, impuestos y negociaciones colectivas, eliminaría los altos costes de entrada y salida, y haría que el mercado laboral fuese dinámico y flexible, reduciéndose enormemente el número de parados.

El gobierno no es apto para dirigir nuestros asuntos ni nuestro futuro. En el mercado están más claros los incentivos y las responsabilidades mientras que el intervencionismo las disuelve. Se debe dejar al individuo administrar su riqueza totalmente, y no hurtarle ámbitos de gestión de su vida y propiedades.

¿Cuáles son los principales efectos de que el Estado se encargue de nuestros asuntos personales? La usurpación desemboca lógicamente en la infantilización y la irresponsabilidad de los ciudadanos, porque los derechos positivos reemplazan a la responsabilidad; y se elimina la autonomía para dar paso a la dependencia. El Estado, al arrebatar la responsabilidad, siembra la semilla de la destrucción de la esencia del ser humano. El inducir a la dependencia significa contribuir al parasitismo, es decir, fomentar lo peor del ser humano. Todo ello desemboca, finalmente, en una sociedad más injusta.

27 de mayo de 2008

Los impuestos y la distorsión de los precios


En este artículo publicado en Asturias Liberal comento uno de los efectos que tienen los impuestos: distorsionar los precios.

No deja de ser interesante la manera que tienen los gobiernos para legitimar los impuestos. Actualmente es posible ver un anuncio de televisión de la Agencia Tributaria en donde se nos dice que debemos ser buenos “contribuyentes” y pagar todos nuestros impuestos religiosamente. Y acaba diciendo que “así mejoramos todos”. Y claro, ¿quién va a ser el desalmado que no quiera que mejoremos todos?

En otro artículo hablábamos de cómo los impuestos tiene un efecto nocivo en las empresas y la economía porque desalientan y desincentivan las actividades productivas y creadoras de empleos. Sin duda, una manera curiosa de que mejoremos todos…

Pero los impuestos también tienen otro efecto devastador que generalmente no se tiene en cuenta: distorsionan los precios de mercado.

El mercado libre se basa en el mecanismo de los precios. Los precios reflejan las condiciones de oferta y demanda, por lo que suponen la información más relevante y valiosa de la que disponen los consumidores y productores para decidir cuando comprar o vender.

Al gravar un determinado producto (o servicio) se varía artificialmente su precio y deja de ser indicador de la oferta y demanda real. Su aumento de precio en el mercado ya no refleja una menor oferta o una mayor demanda.

Inevitablemente, esto altera la toma de decisiones tanto en la producción como en el consumo porque empiezan a recibir mensajes distorsionados, señales modificadas y actuarán en consecuencia. Se impide el correcto funcionamiento del mercado porque se distorsiona la asignación de recursos.

En un mercado libre, donde se respetan las transacciones voluntarias y la propiedad privada de los medios de producción, los recursos fluyen hacia aquellas líneas de producción que satisfacen las necesidades que los consumidores en cada mercado consideran más “urgentes”, es decir, que generan más valor. De esta manera, el sistema de precios actúa con toda su eficacia para transmitir oportunamente la información relevante asegurando que los bienes se produzcan de la manera más eficaz y menos costosa posible.

Una cosa que nunca entenderá un colectivista cualquiera es que los impuestos no son económicamente neutros. Los principios económicos más básicos nos muestran que los controles de precios, los precios “justos” y demás intervenciones gubernamentales distorsionan el sistema de precios, impidiendo que los bienes fluyan hacia dónde más se necesitan. Y no sé si alguien se puede creer que esto nos ayuda a todos precisamente.

19 de mayo de 2008

Orden espontáneo e instituciones sociales


En este artículo publicado en Asturias Liberal hablo sobre error de intentar contruir el orden social intencionalmente.


Lamentablemente, está extendida la idea de que la sociedad es un orden que puede construirse intencionalmente. Los socialistas de todos los partidos (y todo el sistema en general), nos bombardean continuamente con esta idea. Es el típico pensamiento antiliberal de que la gente dejada “a su aire” puede provocar resultados no deseados. ¿Qué es lo que hay que hacer entonces? Dirigirla. Obvio.

¿Qué significa dirigir la sociedad? Pues básicamente tutelarla, es decir, marcar los fines de los individuos. O lo que es lo mismo: identificar los fines sociales que ellos determinan con los fines del individuo. La coordinación social debe, por tanto, ser impuesta.

Esto supone no entender nada del proceso social, ya que la sociedad es un complejísimo proceso espontáneo de interacciones humanas movidas todas ellas por el deseo de alcanzar sus propios fines.

Una palabra clave aquí es espontáneo. Una gran aportación de Carl Menger consiste en haber desarrollado la teoría del surgimiento espontáneo y evolutivo de las instituciones a partir de la concepción subjetiva de la acción humana. Como manifestara Menger: “el problema más importante de las ciencias sociales es explicar cómo las instituciones que sirven al bienestar común y que son extremadamente importantes para su desarrollo llegaron a existir sin una voluntad común dirigida a establecerlas”.

Hayek señala entre otras instituciones que son el resultado de la acción espontánea evolutiva nada menos que al lenguaje, la moneda, el derecho de propiedad, el comercio, la lex mercatoria que rige los intercambios internacionales y la misma Common Law. Las instituciones sociales son el resultado de conductas regulares no planificadas por los individuos para hacer frente a los problemas que enfrentan. Se forman inintencionadamente, es decir, sin una programación previa

Vemos en el orden social un vínculo interno producido endógenamente, lo que equivale concebir la sociedad como un orden espontáneo. Esta es la naturaleza interna del vínculo social.

La teoría social comienza con el descubrimiento de que existen estructuras ordenadas que son producto de la acción de muchos hombres, pero que no son resultado de una planificación humana. Es ese permanente fluir de iniciativas individuales, que son de tal modo seleccionadas y agregadas a un nivel de conocimiento que ninguna mente humana particular es capaz de alcanzar.

La idea de que la sociedad puede construirse intencionadamente debe ser rechazada. Deberíamos confiarnos a ese gran mecanismo productivo que es el proceso social abierto a la cooperación de todos, ya que sólo de esta manera es posible el desarrollo económico y el aumento de conocimiento.

Y sin embargo, los enemigos de la libertad siguen queriendo tutelar al individuo y sus opciones innovadoras. Quieren dirigir el mundo, cuando lo mejor sería que nos dejasen en paz.

16 de mayo de 2008

Noticias liberticidas de la semana (o del mes)


Sección Cultura “Coge la pasta y corre”

“La entidad de Luis Cobos desvió dinero procedente del canon a inversiones inmobiliarias. 41,5 millones de euros.”

“La SGAE
recauda un 10,1% más que en 2007 y se acerca a los 400 millones.”

“La SGAE
demanda a "Público" por publicar noticias en su contra.”

Los nenes de la SGAE serán malos, pero tontos no son… qué jodíos… si se dedicasen a hacer el bien (intercambiar pacíficamente)…

Sección Religión “Imanes para qué os quiero”

“El Consejo Islámico cree que el Estado debe financiar a los imanes.”

“Continúa la
persecución a católicos en el mundo islámico.”

“Magdalena Rouco, la sobrina del Cardenal Arzobispo de Madrid,
desnuda en 'Interviú'.”

Aviso para los morbosos que queréis ver a la sobrina de Rouco: dejadlo, no vale la pena, de verdad; es mejor el video del cocainómano ;-P

Sección Economía “venga, ala, llamad al Cobrador del Frac”

"Zapatero bautiza la crisis: "Desaceleración transitoria ahora más intensa"

“La creación de empresas
se desplomó un 40 por ciento en marzo.”

La banca pide al Gobierno financiar la crisis inmobiliaria con el fondo de las pensiones.”

“Cuatro de cada 10
insolvencias vienen del ladrillo”

Venga, todos al banco a dar las llaves de nuestro pisito y que se apañen ellos… y de paso dales al perro también.

Por cierto, vaya pájaros éstos de la banca… quieren utilizar dinero del Fondo de la Reserva de la Seguridad Social para hacer frente a la crisis inmobiliaria.

Sección Esquelas “Ja´ me maaaaten”

“Muere en una competición de escupitajos.”

Fallece un diputado colombiano tras sufrir un infarto durante una sesión del Congreso.”

Será el cambio climático. Evidentemente espero algún comentario de STEWIE :-) Un amiguito menos de los tuyos eh…

Sección Política “déficit de inteligencia”

“Maragall desvela que es el funcionario que más gana de España.”

“Las empresas públicas manejadas por Chaves
tienen un déficit de 1.000 millones.”

“Evo Morales contra el
referéndum de Santa Cruz.”

“Carod quiere un
ejército catalán

Lo del déficit no creo que deba importar a los socialistas. Hace muchos años decían que tener déficit era bueno y necesario, y presumían de él; y ahora dicen que ellos de déficit nada de nada. “Estos son mis principios y si no te gustan, tengo otros”. En fin, el marxismo grouchista del camarote socialista.

Carod y su ejército. Sí claro… pues como algún día podamos contratar privadamente la defensa, no veas lo que vas a correr…

En fin, siempre nos quedará la ministra de Berlusconi.

Sección Ecología “paralizados estamos”

“Al PSOE le importa más el cambio climático que el paro.”

Con tanta chorrada, Carlos Rodríguez Braun tiene material para escribir sus columnas hasta el fin de los días.

Sección Sociedad “qué vida más perra”

“Una tienda prohíbe la entrada a perros y rumanos.”

“ERC pide que las
parejas gays con tres hijos sean reconocidas como familias numerosas.”

Pues casi que me abstengo y se lo cedo a LUIS MARGOL. (Se habrá pasado alguna vez, en algún momento, por este blog?)

Los de la tienda que poco originales. En el siglo XXI los carteles tendrían que ser así: “Prohibida la entrada a ladrones y sinvergüenzas. El gobierno no quiere competencia”.

Sección Corazón “Dejad a Britney en paz”

Los problemas psiquiátricos de Britney Spears le cuestan 61 millones de dólares. (ver este video sin falta…)

José María Iñigo 'descubre' a Massiel.

Scarlett se compromete por sorpresa con el ex de Alanis Morrissette.

Scarlett, por Dios… me he tenido que enterar por la prensa de que hemos roto… ;-(

Sección Deportes “¿Y el Madrí qué? Otra vez campeón de Liga…”

Pues sí… Pero mirémoslo por el lado bueno, Laporta no se podrá dedicar a la política. Ronaldinho se lo sigue pasando bien y Ronaldo dice que no se había dado cuenta de que eran travestís… macho, no sé yo si creerte sabes (video aconsejable)…

Sección Televisión “estoy enganchado a House porque es austriaco”

Tranquilos… vuelve… el COCHE FANTÁSTICO!!! (Madre de Dios…)


Bueno, así son las cosas y así se las hemos contado.

Un beso bien dado para Mary White.

P.D: Puede hacer el favor de asomarse DODGSON y decirnos por qué no para de decir por los blogs que Esperanza Aguirre está de buen ver…

12 de mayo de 2008

Carta a un agricultor enfadado


Me estreno en Red Liberal (gracias Daniel) con una carta a un agricultor que me amenazó vía mail por mi artículo sobre el agua en el que criticaba las subvenciones a los agricultores.
Se ha publicado en Asturias Liberal.



Ayer, un agricultor me envió un mail amenazándome e insultándome por mi artículo sobre el agua. El motivo de su tremendo enfado era mi posición contraria a las subvenciones y privilegios que se conceden a los agricultores. Esta carta es la respuesta que le envié.


Querido agricultor,

Además de los insultos y amenazas que me propinas, me acusas de “querer hundir a los agricultores españoles” y de no ser consciente de que, ante todo, “hay que beneficiar al consumidor”.

Desde luego, qué gente más generosa y solidaria sois. ¡Cómo os preocupáis de los demás! Sobre todo del pobre consumidor. Qué detalle por vuestra parte. Gracias hombre.

Oye, y yo me pregunto: ¿seguro que lo que buscáis los agricultores con estas ayuditas (véase subvenciones) es beneficiar al consumidor? Perdona mi desconfianza, querido agricultor, pero es que soy liberal.

Veamos. Si de lo que se trata es de beneficiar al consumidor, la cosa está fácil: que haya más competencia. La competencia es ese proceso dinámico que consiste en realizar un esfuerzo constante para mejorar el servicio que ofrecen los rivales. Cuando hay competencia mejora el servicio y bajan los precios. La competencia hace que el afán de lucro de los empresarios sirva a los consumidores en vez de explotarlos, porque están compitiendo por su dinero. Y cuando hay varias empresas que compiten, los consumidores tenemos la oportunidad de comparar entre lo que nos ofrece cada una, y seremos nosotros los que decidamos quedarnos con la que nos ofrezca un mejor servicio. Es una evidencia económica: la falta de competencia desincentiva el buen servicio y produce precios altos. Seguro que estarás de acuerdo conmigo, estimado agricultor.

Pero entonces, ¿por qué os abalanzáis y tomáis la calle (generalmente de forma violenta) para pedir y apoyar medidas proteccionistas que eliminan la competencia? No parece que eso vaya a ayudar mucho al consumidor, ¿no?

Mira amigo. Las medidas proteccionistas lo que hacen es prevenir o dificultar el comercio. Te debe sonar la PAC (Política Agropecuaria Común). Se diseñó para proteger a los agricultores europeos de sus competidores, principalmente los países en desarrollo. Utiliza aranceles para bloquear la importación de productos alimenticios. Elimina, por tanto, la tan deseable competencia de la que hemos hablado antes. Además, se subvenciona la producción a los agricultores originándose un gran superávit de alimentos, y el excedente de producción se envía a los países pobres por debajo de su precio de mercado, con lo que se les distorsiona o se les destruye su mercado.

Creo que debe quedar claro que la gente no necesita que se las proteja del comercio (y de la competencia), sino de los proteccionistas. Resulta un poco contradictorio por vuestra parte defender el proteccionismo, ¿no crees?

Oye, ¿y no será que de lo que se trata es de beneficiar a vuestro sector mediante privilegios? La verdad, apreciado agricultor, es que hay que reconocer que los políticos os hacen mucho caso y os tienen muy en cuenta. ¿No será que sois uno de los grupos de presión más importantes (quizás el principal)?

Fíjate que un capitalista salvaje y egoísta (¡cómo no!) podría pensar que mediante los favores oficiales pretendéis obtener ganancias que nunca lograríais en un mercado verdaderamente competitivo. Todo esto perjudicando a los consumidores, obligándoles a comprar un producto más caro y de peor calidad, para beneficio exclusivamente vuestro. Podría pensar que sois grupos organizados que podéis presionar a los gobernantes con vuestras reivindicaciones. Podría pensar que los aranceles y el proteccionismo no dejan de ser medidas de los gobiernos para beneficiaros y protegeros de la competencia. Todo un tráfico de favores, para que nos vamos a engañar. Fíjate que menos del 1% de la población de toda la UE percibe casi el 40% de todo el presupuesto comunitario.

En fin, que parece que la coartada de los consumidores no se sostiene. ¡Vaya por Dios! Pero tranquilo, amigo agricultor, porque todavía te queda el recurso de la lagrimita, es decir, decirnos que podrías tener que cerrar el negociete porque no puedes competir con el resto de agricultores.

Pero yo te diría lo siguiente: tienes la fabulosa ocasión de contribuir positivamente en la sociedad y de beneficiar realmente a los consumidores (que era nuestro objetivo inicial, ¿verdad?). ¿Cómo? Pues muy fácil: dedicándote a otra profesión en la que ofrezcas productos o servicios que la gente verdaderamente necesite y esté dispuesta a comprártelos voluntaria y libremente, sin ser obligada a ello por la fuerza y en contra de su voluntad.

Sí, apreciado agricultor, ya sé que no es tan cómodo como la subvención, pero es que verás, la alternativa es que te mantengamos todos por la cara, es decir, que nos quiten los dineritos del bolsillo a todos los ciudadanos para dártelos a ti, sin que tú nos des nada que queramos a cambio. ¿Y tú no quieres eso no? Seguro que no.

Además míralo por el lado bueno: yo podría ejercer un derecho tan fundamental como es el de comerciar con quien yo desee, por ejemplo con un africano, y ayudarlo a salir de la pobreza. Es magnífico, ¿no crees? Seguro que sí.

Para acabar, y ahora en serio (más todavía), quisiera darte las gracias por leerme y te pediría que lo siguieras haciendo. Pero debes tener una cosa en cuenta: que yo no escribo mis artículos pensando qué es lo que haría un buen agricultor o un buen español (que lo soy), sino solamente pensando qué es lo que haría un hombre libre. Soy un liberal convencido, y debes saber, que mientras Dios me siga dando salud y la motivación suficiente, voy a seguir denunciando todas las concesiones de privilegios y demás agresiones a las libertades de los individuos, en los medios que me den la oportunidad de hacerlo. No en vano mi blog se llama Elogio del Individuo, como bien sabes, y sólo al individuo me debo. Y como yo, hay más gente.

Saludos,

Juan Morillo Bentué

5 de mayo de 2008

Sobre la escasez de agua y los trasvases

En este artículo publicado en Asturias Liberal y en Aragón Liberal hablo sobre la escasez de agua y la forma de solucionar este problema.




En cierta ocasión señaló Mark Twain que “el whisky es para beber; el agua, para pelear”. Y en España ya estamos otra vez en armas, viviendo una guerra de guerrillas que va durando ya demasiado. Todos peleándose por el agua.

Eso sí, todo ello adornado con originales malabares lingüísticos incluidos: trasvases, aportaciones momentáneas de agua, aportaciones hídricas, captaciones temporales de agua, conducciones urgentes de agua. En fin, que ya sabemos que lo mejor que saben hacer los socialistas es pervertir el lenguaje.

Vayan todos mis respetos hacia las ilustrísimas mentes pensantes que elaboran y diseñan estudios rigurosos estatales sobre trasvases, planes hidrológicos y desaladoras. Pero todos están gravemente equivocados.

La única solución para acabar con la escasez de agua es ponerle un precio de mercado, consecuencia de establecer derechos de propiedad. El problema de las leyes y regulaciones del agua es la ausencia de derechos de propiedad. Hay que introducir el derecho a poseer agua y a comprarla y venderla a precios establecidos libremente.

La falta de derechos de propiedad sobre el agua genera sobreexplotación. A menos que los individuos puedan controlar los recursos naturales como propiedad privada, los recursos serán objeto de abuso. Cuando demasiados individuos explotan un recurso sin dueño, nadie asume la responsabilidad del bien y se produce su agotamiento (y la destrucción ambiental). Esto se conoce como la “tragedia de los comunes” (Hardin). Este problema surge siempre que un recurso escaso se encuentra bajo propiedad colectiva, y no bajo propiedad individual. Ya se sabe que “lo que es del común, es del ningún”.

La introducción de derechos de propiedad claramente definidos sobre el agua incrementaría la cantidad disponible del recurso, ya que los propietarios tendrían incentivos económicos para producir y distribuir la mayor cantidad posible y evitar el despilfarro y el derroche. Se generaría una mayor eficiencia, eliminándose la escasez.

El precio del agua debe ajustarse a su verdadero coste. Debe depender de la oferta y la demanda. Cuando los políticos regulan el precio de un bien, la oferta y la demanda se distorsionan. Si el precio fijado es menor que el precio de mercado, la oferta disminuye y la demanda aumenta. Por el contrario, si el precio es mayor que el de mercado, la oferta aumenta y la demanda disminuye.

Por motivos políticos, el precio del agua es, simplemente, demasiado bajo. Los políticos han fijado el precio del agua artificialmente por debajo del precio de mercado, por lo que la demanda crece en exceso y se derrocha enormemente el agua. Es en la agricultura donde deben producirse los ahorros importantes. Los agricultores suelen tener una actitud muy ineficiente en el tema del agua. Y el gobierno motiva y es el causante de su mala gestión.

Evidentemente, el político va a argumentar que el agua es un derecho humano y debe proporcionarse gratis para que los pobres puedan tener agua. Siempre la eterna coartada de los pobres. La realidad es que a los pobres no les llega el agua ni por casualidad. Está visto que los gobiernos no consiguen solucionar el problema de la falta de agua. Sin embargo, la iniciativa privada ha conseguido llevar agua incluso a los desiertos.

No hay que ser ingenuos ni engañarse. Los grandes beneficiados no son los pobres ni los consumidores, sino los grupos de interés privilegiados que están fuertemente organizados, ejercen una gran presión política y acaban recibiendo las subvenciones. Especialmente los agricultores: el gobierno les subsidia la producción agrícola y subvenciona además el agua de riego. Y al resto de habitantes se nos dice que cerremos el grifo cada vez que nos lavamos los dientes y que nos duchemos en vez de bañarnos, cuando la mayor fuente de gasto de agua es el uso industrial y, principalmente, el agrícola (más del 70%).

Los recursos naturales no requieren un proceso de asignación diferente al resto de bienes simplemente porque puedan tener un mayor valor marginal. Es necesario definir y defender los derechos de propiedad para que la función empresarial obtenga la información necesaria, la iniciativa y el incentivo para llevar al agua donde más falta haga. Los políticos, en cambio, tienen una curiosa manera de gestionar los bienes y dar soluciones a los problemas de escasez de recursos: nacionalizan los recursos, deciden cuáles van a ser nuestras necesidades, favorece a sectores e industrias arbitrariamente, e intervienen en los precios. Como hemos dicho, los políticos benefician a los grupos de presión dando lugar a decisiones contrarias a los intereses de los ciudadanos (que nadie se molesta en defender). En fin, no es necesario insistir en la dimensión eminentemente inepta de los políticos.

Por cierto, hablando de catetos. Me aseguran que Marcel.lí Iglesias no ha dimitido todavía. Qué cosas.

3 de mayo de 2008

Noticias liberticidas de la semana



Las noticias por secciones:

Sección Cultura: “Ande yo caliente y ríase (jódase) la gente”.

Juan José Alonso Millán: “Hay que subvencionar las obras que den dinero”.

Y yo me pregunto: si dan dinero, ¿por qué hay que subvencionarlas? Claro que si no diesen dinero, ¿por qué hay que subvencionarlas?


Sección Economía: “Yo y mi fantástica máquina de crear papelitos de la nada”.

La Fed, el BCE y otros bancos centrales vuelven a inyectar liquidez contra la crisis financiera.

Solbes niega la crisis pero
inyecta 34.000 millones para rescatar a familias y empresas.

Otro banco europeo
tiene que ser rescatado por la crisis financiera.

Envileciendo que es gerundio. Madre mía como se entere Rallo…


Sección Sociedad: “Cuñao... Pa´ vernos matao”.

“Las críticas a las ministras son semillas que hacen que germine el maltrato”.

Me abstengo de comentar esto. Cedo el testigo a Mary White ;-)

En cualquier caso, prefiero a las ministras de Berlusconi… (I, II, III)


Sección Medios: “Neutralidad informativa (socialista)”

El telediario nacional de China multa a los presentadores que pronuncien mal.

Lorenzo Milá: “Los informativos de RTVE son
los más neutrales de toda su historia”.

Sí, Lorencito, sí… por China deberías pasarte una temporadita.


Sección Religión: “Semos penitentes y a morir por Dios”.

Dice el Papa que los desafíos del siglo XXI son “la defensa del medio ambiente, la lucha contra las desigualdades en la distribución de los bienes, la promoción de la instrucción, y un crecimiento económico sostenible.”

Estamos los liberales cristianos que no ganamos para sustos. Que Dios nos pille confesaos!


Sección Ecología: “Salvemos a las ballenas, osos y pingüinos”.

El calentamiento global podría dejar sin oxígeno a los océanos y amenaza a los pingüinos rey de la Antártida.

Venga, Apocalipsis Now, versión ecologeta. Adiós mundo cruel! Y mientras el mundo se destruye y nos quedamos sin pingüinitos, Ronaldinho no pierde el tiempo, Ronaldo menos y Javierito Bardem se toma un año sabático… Por cierto, Ronaldo macho, qué ha pasado tío...


En fin, pues así está el patio…

Y para colmo, se nos muere el panadero de Barrio Sésamo.


Actualización: Mary White cogió el testigo ;-)

30 de abril de 2008

Los impuestos y sus efectos: reducción de incentivos


En este artículo de divulgación publicado en Asturias Liberal comento cómo los impuestos reducen los incentivos para producir.



En esta ocasión vamos a comentar el impacto que tienen los impuestos en la producción de las empresas.

Los impuestos reducen los incentivos para producir.

¿Por qué produce una persona? Para obtener unos beneficios, sean éstos materiales o no. Quiere mejorar su situación actual. Intenta pasar de una situación menos satisfactoria a otra más satisfactoria.

Así, cuando una persona decide crear una empresa arriesgando su capital, lo hace movida por su afán de lucro y no por altruismo. Le mueve, por ejemplo, la aspiración de ganarse la vida mejor o asegurar el futuro de su familia.

Gracias a este deseo (¿egoísta?) de ganar dinero elabora productos que todos acabaremos disfrutando. Como dijo Adam Smith, “no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.”

Y la supervivencia de la empresa sólo será posible si satisface las necesidades de los ciudadanos. En caso contrario tendrá que cerrar, y es bueno que así sea. La empresa está obligada a prestar cada vez un mejor servicio, siendo la ganancia la señal que indica en qué forma se está sirviendo a la gente.

El deseo de ganancia o afán de lucro del hombre es el incentivo que estimula su talento creativo y su capacidad empresarial. Es lo que hace que su tiempo y dedicación fluyan hacia sus bienes en busca de una mayor productividad.

Si una persona tiene una iniciativa empresarial novedosa pero tiene que pagar impuestos sobre la renta, cotizar a la seguridad social por cada empleado, imponer el IVA y pagar un sinfín de impuestos adicionales, los beneficios pueden no ser tan grandes como pensaba. No compensará el riesgo que ha tomado, por lo que no invertirá en proyectos y emprendimientos.

Los impuestos sobre el ingreso y el capital, por tanto, suponen un castigo a los que producen, que son el motor del crecimiento económico. Son los que aumentan el nivel de vida de todos y hacen que un país sea más rico y próspero. El resultado es un nivel de vida más bajo y menores oportunidades de empleo. Lo pagan los trabajadores, los accionistas y los consumidores. La sociedad se empobrece.

El Estado debería premiar a los emprendedores y productores que innovan, invierten, trabajan y crean, porque son ellos los creadores de riqueza.

Pero, ¿qué es lo que hace en su lugar?

Incentivar a los parásitos y depredadores mediante subvenciones, es decir, extrayendo la riqueza de quienes la han creado y repartiéndola entre quienes nunca la lograrían en un mercado competitivo. Gente que simplemente se cree con derecho a realizar una actividad a costa del esfuerzo y trabajo ajeno.

La subvención destruye riqueza y no la crea. Pero de las subvenciones y de los grupos de presión hablaremos en otro momento.

22 de abril de 2008

Sobre la prostitución y ¡Madrid! (y II)


Este artículo es la segunda parte del artículo publicado en asturiasliberal.org sobre la prostitución. Hablo de las consecuencias que provoca la ilegalización de la prostitución.

Actualización 1: se ha publicado también en el Instituto Juan de Mariana con el título de Las Diez consecuencias de ilegalizar la prostitución.

Actualización 2: Los dos textos míos sobre la prostitución se han publicado juntos en liberalismo.org con el título Por la legalización de la prostitución.


En el artículo anterior expuse los motivos por los cuales la prostitución es una actividad totalmente legítima desde el punto de vista ético. Ahora toca presentar las consecuencias que provoca su ilegalización.

Si de algo nos advirtió el gran Frédéric Bastiat fue de la necesidad de tener en cuenta las consecuencias no previstas de las acciones humanas y en particular de las políticas.

La experiencia de su ilegalización es instructiva porque muestra claramente los resultados desastrosos de tratar de suprimir una actividad pacífica y voluntaria mediante la ley coactiva (e ilegítima).


Consecuencias para las prostitutas:

1) Abandono institucional: las deja sin derechos ni protección.

Éste es el punto más importante. En el anterior artículo comentamos que la prostitución no dejaba de ser una profesión como cualquier otra en la que dos personas efectúan una transacción voluntaria. Ahora habría que añadir que: sin instituciones adecuadas una verdadera economía de mercado no es posible (Coase). Lo cual significa que sin el apoyo del Estado de Derecho, la prostitución no puede ejercerse sin inseguridad jurídica y social.

La ilegalización hace que dejen de ser sujetos éticos. No están regulados ni sus derechos ni sus obligaciones. Las prostitutas están desprotegidas y se les puede maltratar. Se les puede secuestrar, pegar, violar, robar y forzar a prostituirse. Están en una situación discriminada y sin derechos. Se ha demostrado que las prohibiciones no acaban con el problema sino que lo único que hacen es empeorar las condiciones de trabajo de las mujeres que seguirán ejerciendo. Trabajan en malas condiciones de seguridad, limpieza, higiene y tranquilidad.

Sabemos que no vivimos en un mundo ideal y que siempre se seguirán produciendo injusticias y abusos aunque se legalice la profesión. Sobre todo conociendo la nula eficacia e ineptitud de quién tiene que protegernos (véase Papá Estado). Pero lo que se debe buscar es lo siguiente: garantizar los derechos a aquellas mujeres que deciden trabajar en la prostitución y limitar los abusos que hoy ejercen sobre ellas en los burdeles.

Una vez legalizada la prostitución, las que quieran continuar en la clandestinidad (para no pagar impuestos) lo harán voluntariamente y bajo su responsabilidad. Deberán asumir los riesgos.


2) La ley no funciona, no consigue lo que se propone (reducir la prostitución).

Es bien conocido que la prostitución es tan antigua como la humanidad. Y todo parece indicar que la humanidad no está para muchos cambios, porque la prostitución sigue siendo demandada enormemente pese a su ilegalización.

Atendiendo a la gran cantidad de dinero que mueve, podemos asegurar que el mercado más antiguo de la historia no parece que vaya a desaparecer. Y sin embargo, pese a no violar los derechos de nadie, está ilegalizada.

¿Cómo puede el Estado decidir si se tiene que reducir una determinar profesión? ¿En base a qué? ¿En base a que a los políticos les parece una actividad denigrante? ¿Intrínsecamente perversa? ¿Deshumanizante? Quizás deberían reflexionar acerca de su profesión.

El objetivo que hay que proponerse no es reducir la prostitución, sino la reducir las víctimas del tráfico de blancas y personas. Y eso se consigue legalizando la profesión para establecer claramente la distinción entre prostitución voluntaria (decisión propia) y prostitución coactiva (esclavitud), y persiguiendo fuertemente la segunda.


3) Convierten a gente honesta y pacífica en criminales.

La ilegalización produce la estigmatización social y persecución de una trabajadora honesta y pacífica. Muchas veces los bancos son reticentes a concederles préstamos y las aseguradoras prefieren evitarlas. Sufren el menosprecio y la discriminación que todos conocemos.


Consecuencias de crear un mercado negro:

4) Crea en la sociedad “mercados” en donde la competición se basa en la violencia y no de forma pacífica como en el legales.

No están basados en el contrato y la cooperación. Aumenta la violencia y la inseguridad ciudadana.


5) El precio del servicio es mucho mayor en un mercado negro que en un mercado legal competitivo.

Todo producto en un mercado negro tiene un precio más alto porque la falta de oferta y falta de competencia provocan la escasez de los servicios que la gente considera indispensables. Llega al mercado una menor cantidad que la demandada. Existe más demanda que oferta y los clientes están dispuestos a pagar un precio más alto por el servicio que se les prohíbe. Además hay que pagar al intermediario clandestino.


6) Los servicios en los mercados ilegales son de una calidad menor que en los mercados legales competitivos.

La falta de competencia y de legalidad hace que no haya ni el control ni las exigencias que se darían en un mercado legal.


7) Provoca una delincuencia asociada.

Los enormes beneficios del mercado negro incentivan que los criminales violentos entren. Provoca una delincuencia asociada, a menudo muy violenta. Existe un submundo ilegal en el que se da inmigración ilegal, extorsión, tráfico de drogas, falsificación de documentos y delitos económicos que aumentan la delincuencia y la violencia. La legalización ayudaría a luchar contra el resto de actividades.


8) Hace que el sistema de justicia sea más corrupto.

La legalización acabaría con un foco importante de corrupción que aumenta en todos los niveles del Estado debido a la gran cantidad de policías, jueces y demás autoridades que han sido comprados, sobornados o extorsionados por las mafias, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.


Consecuencias para el resto de la sociedad:

9) El Estado convierte actividades pacíficas en criminales.

Este punto es importante. Hay que derogar el artículo 188 del Código Penal, que prohíbe el proxenetismo, es decir, el dedicarse a la prostitución como empresario. Prohíbe que se establezcan relaciones laborales entre prostitutas y empresarios. Impide al empresario establecer tratos comerciales entre la prostituta y otra persona, aun con el consentimiento de las mismas. Hay que derogarlo porque hay que reconocer a la prostitución como profesión. Debe tener los mismos derechos laborales que las demás profesiones.

La prostitución se tendría que poder ejercer de forma autónoma o en contrato con algún empresario. Tienen que tener la posibilidad de establecer sus propios negocios.


10) Provoca un aumento de poder y gasto estatal.

Supone un gran recorte de libertades (impuestos, intervenciones, vigilancia) porque una enorme cantidad de recursos van destinados a prohibir y perseguir actividades pacíficas consensuadas en vez de perseguir a los verdaderos criminales y delincuentes.


Hay gente que defiende la legalización sólo por los elevados impuestos que recaudaría el Estado. A mí me parece que ésta sería precisamente una gran razón para no legalizarla. Además está demostrado que incentiva el que muchas prostitutas que ejercen por decisión propia lo hagan en la clandestinidad para no pagar impuestos.

La conclusión es que el Ayuntamiento se ha gastado nuestro dinero (que tanto nos cuesta ganar) en una campaña paranoica que no tendrá ningún tipo de resultado. En la próxima campaña para criminalizar al ciudadano seguramente nos mostrarán al niño negrito africano famélico muriéndose de hambre y dirán que es debido a que hay gente que paga por servicios sexuales.

Aunque yo propondría la siguiente: “Porque te quitamos TÚ dinero, NOS lo podemos gastar en campañitas liberticidas diversas”. ¿Qué tal?

16 de abril de 2008

Sobre la prostitución y ¡Madrid! (I)


En este artículo publicado en asturiasliberal.org explico los motivos por los cuales prostituirse debería ser totalmente legítimo éticamente. Debería ser un derecho humano.

Actualización 1: también se ha publicado en el Instituto Juan de Mariana aunque con el título de "Ética de la prostitución".

Actualización 2: Los dos textos míos sobre la prostitución se han publicado juntos en liberalismo.org con el título Por la legalización de la prostitución.

Si algo caracteriza a los políticos es su hipocresía, su mezquindad, su nula capacidad intelectual y, sobre todo, el absoluto desprecio que tienen a la libertad de las personas.

Los cráneos privilegiados del Ayuntamiento de ¡Madrid! (véase Gallardón y Ana Botella) han tenido la brillantísima idea de empapelar todas las estaciones de metro con una campaña publicitaria en contra de la prostitución que nos dice lo siguiente:

“Tú dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución”.

Todo ello bajo una imagen que muestra un prostíbulo de carretera con el nombre ‘Club Tráfico de armas’ en un caso y ‘Club Explotación de Mujeres’ en otro. En la radio se pueden escuchar cuñas como la siguiente:

"Soy un billete de 50 euros, y he visto muchas cosas… mi dueño es un proxeneta, y ahora estoy con muchos compañeros, porque nos van a cambiar por un kalashnikov... Tu dinero hace mucho daño. Porque tú pagas existe la prostitución"

La idea es culpabilizar al cliente insistiendo que su dinero es la causa de la explotación de la mujer y el tráfico de armas. Mucha demagogia y una memez, qué duda cabe.

En este artículo voy a tratar los motivos por los cuales la práctica de la prostitución es totalmente legítima éticamente. En el siguiente artículo hablaré sobre los efectos que tienen su prohibición e ilegalización.

Veamos. Si se tuviera que resumir todo el liberalismo en una sola idea ésta seria que: cada ser humano es propietario absoluto de sí mismo. Esto significa que cada persona debe ser la única que tome decisiones sobre su vida y sus propiedades, entre ellas su cuerpo.

Las personas, por tanto, pueden mantener relaciones sexuales con quien consideren oportuno siempre que las dos partes estén de acuerdo. Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La palabra clave es ‘voluntariamente’, es decir, que se cumple lo siguiente:

1) La cooperación se basa en el contrato, en donde cada parte le entrega voluntariamente una cosa a alguien.

2) Se basa en la simetría porque las dos personas mantienen una posición de igualdad. No hay niveles ni subordinación.

3) cada uno de los participantes persigue sus propios fines.

El punto (3) es importante porque algunos nos intentan convencer de la necesidad de la ilegalización con el argumento de que la prostituta realmente no quiere hacer ese trabajo y está explotada.

Pero la verdad es que la relación entre prostituta y cliente se establece porque ambos creen subjetivamente que saldrán beneficiados con el intercambio. Un intercambio es económicamente posible solamente entre personas cuyas valoraciones de los bienes y de los medios de intercambio difieren en direcciones opuestas. Cuando existe una desigualdad en las valoraciones subjetivas. Cada uno valora el bien que va a adquirir en mayor grado que el bien que ya posee. Por lo tanto, las dos partes ganan porque, de lo contrario, el acuerdo no tendría sentido y no se efectuaría.

La prostituta, como todos nosotros, ejerce la función empresarial. Persigue un fin que ha descubierto que es importante subjetivamente para ella e intenta encontrar el medio que subjetivamente cree más adecuado para lograr ese fin. Y simultáneamente renuncia a otros fines y medios que considera menos importantes según su escala valorativa de fines. (Es importante señalar el carácter esencialmente subjetivo que tienen los fines, medios y costes.) Ha valorado los pros y los contras de las distintas opciones que se le presentan y se ha decantado por la más atractiva (económicamente o por otros motivos). ¿Por qué no se merece los mismos derechos que las demás profesiones?

Los servicios que presta la prostituta pueden ser a cambio de dinero y/o de otros bienes y servicios. A muchos lo que realmente les molesta es que haya dinero de por medio. Pero, ¿por qué la legitimidad de un acuerdo va a variar dependiendo de si se efectúa con o sin dinero?

Si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, ¿con qué derecho alguien puede inmiscuirse y prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas?

Ninguna opción moral concreta justifica la prohibición y la ilegalización de la prostitución. En este sentido, la posibilidad de prostituirse es un derecho humano. La prostituta tiene todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera.

Aviso para moralistas, feministas y demás liberticidas: que sea un derecho no quiere decir que se tenga que ejercer. En ningún momento estoy recomendando a la gente que se prostituya. Simplemente estoy diciendo que es una decisión estrictamente personal que no incumbe a terceros.

Una prostituta no es ninguna víctima. Lo es cuando el Estado ilegaliza la prostitución y la deja sin cobertura ni derechos legales. Y de esto precisamente hablaremos en el siguiente artículo.


























15 de abril de 2008

Empiezo a escribir en Aragón Liberal


Mi amigo Humberto Vadillo me ha propuesto incorporarme como columnista en Aragón Liberal y evidentemente he aceptado con mucho gusto.


Me ha hecho una presentación excesivamente buena ;-)


"De otra parte, D. Juan Morillo Bentué, joven filósofo e ingeniero barcelonés de recias convicciones liberales se incorpora a nuestra plantilla de colaboradores para dar una visión serena y analítica sobre las grandes cuestiones y sobre los asuntos pequeños. Juan Morillo es Master en Economía Austriaca y ha centrado sus investigaciones en Filosofía política, Ética, Epistemología y Filosofía del Derecho. En estos momentos se encuentra concluyendo el doctorado en Economía con una tésis sobre la “Epistemología y la Metodología de la Escuela Austriaca”.Excelente conversador y hombre de su tiempo, es miembro destacado del Instituto Juan de Mariana y colaborador habitual del periódico Asturias Liberal. Bienvenido. Esperamos que nuestros lectores disfruten de sus artículos tanto como lo venimos haciendo nosotros."



12 de abril de 2008

Noticias liberticidas de la semana

Fíjate que me preguntaba yo en qué se gastarían los políticos mi dinero...


1) Pagamos a los partidos más de 45 millones de euros en subvenciones


2) Un "diputado raso" cobra 5.245 euros al mes


3) Teddy Bautista califica de "miseria" los 120 millones del canon digital

11 de abril de 2008

Julia Otero, nacionalismo totalitario y nacionalismo liberal

En este artículo publicado en Asturias Liberal hablo brevemente de qué condiciones debería cumplir un nacionalismo liberal.

Actualización (31/05/2008): también se ha publicado en Aragón Liberal.

Y es que lo mejor es no perder ninguna ocasión. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, mi paisana Julia Otero hizo cantar a los niños el himno catalán (Els segadors) en su programa No em ratllis, con la manita en el pecho, la banderita y la hoz. Son las cosas que tiene el nacionalismo totalitario.

Pero, ¿cabría pensar un nacionalismo liberal? ¿Qué condiciones debería cumplir? Básicamente 3 que paso a exponer brevemente:

1) La autodeterminación.
Es decir, la posibilidad de decidir libremente a qué grupo político pertenecer. Lo cual significa que, en el caso de secesionarse una parte, ésta no podría ejercer la violencia y la coacción para evitar que otros grupos minoritarios pudieran a su vez separarse. De hecho la máxima pretensión liberal es una aspiración independentista: la independencia del individuo frente a las imposiciones estatales. La minoría más pequeña del mundo es el individuo decía Ayn Rand.

2) Abolición del proteccionismo y libertad de comercio exterior absoluta.
El principal derecho humano es el derecho a comerciar libremente, es decir, poder intercambiar pacíficamente los frutos de nuestro trabajo con otros. Es necesaria la libertad de poseer, competir y comerciar sin intervención gubernamental. Dejar fluir libremente las mercancías de una zona a otra. Es la herramienta que más contribuye al desarrollo humano. Además, el proteccionismo llevaría a la autarquía y como ninguna nación posee todos los recursos que necesita, se vería forzada a expandir sus fronteras de forma violenta. O entra el comercio o entrarán los tanques (Bastiat).

3) Libertad de movilidad de personas (emigración e inmigración).
No puede existir un mercado de trabajo protegido. Los individuos tienen derecho de ir de un país a otro. Pero ello exige la demolición del Estado del Bienestar primero. De lo contrario supondría una gran carga al contribuyente ya que se efectuarían enormes transferencias forzadas de renta de unas personas a otras. Se trataría de una inmigración artificial (no real, distorsionada), ya que no sería debida a una verdadera demanda de trabajo sino al “efecto llamada” del Estado del Bienestar. Cuanto más difícil le es a la gente moverse de un país a otro, más atractivas se convierten las políticas de redistribución. La posibilidad de redistribución tiende a incrementar la inmigración ineficiente.

Mirando el caso de Cataluña, no hay que ser un lince para darse cuenta que el nacionalismo es profundamente antiliberal. Tiene importantes consecuencias contrarias a la libertad de los ciudadanos. Sólo ese ente colectivo supraindividual místico llamado nación es reconocido, por lo que el individuo es cada vez más insignificante.

Lo de adoctrinar a los niños tampoco debería extrañarnos, ya que el totalitarismo siempre ha buscado moldear la opinión pública a través del control de la información y la educación. Una vez conseguido, la imposición de las verdades oficiales es sencilla.

Se trata de ser primero catalán y después libre, y eso no es liberal.

8 de abril de 2008

Julia Otero y la proyección de obsesiones sobre los niños

Leo que Julio Otero hizo cantar a los niños el himno catalán (Els segadors) en su programa, con la mano en el pecho, la bandera y la hoz.

Pero tranquilos lo hacen "por nuestro bien".

(Actualización: podéis ver aquí un artículo mío publicado en asturiasliberal.org comentándolo.)



Una lectora manda una carta a la Vanguardia:

"la última emisión del programa de Júlia Otero, No em ratllis,dedicado a Catalunya, terminó con la presentadora y los niños invitados cantando Els segadors con la mano en el pecho. Me parece bien que los ciudadanos hagan uso de su libertad de expresión y manifiesten de tal modo sus sentimientos. Ahora bien, me gustaría saber qué diría Julia Otero si en un programa de niños de una cadena de ámbito estatal o, ¿por qué no?, en TV3, se acabase el programa con el presentador cantando el himno de España con la mano en el pecho".

Le responde Julia Otero:

"No es bueno proyectar nuestras obsesiones sobre los niños. Es una lección que hemos aprendido al visitar más de doscientos colegios de Catalunya. Las criaturas son el espejo de su familia, pero sin el filtro, a veces perverso, de la corrección política. Como son y se sienten libres, dijeron, por ejemplo en el programa al que usted se refiere, que la Moreneta es negra por su origen inmigrante, confundieron a Carod-Rovira con el rey de España, no tuvieron reparos en afirmar que la senyera es poco fashion...y, sí, cantaron el himno con la mano en el pecho. Sabrá que tal cosa no es tradición catalana, sólo puede ser una imitación de las películas norteamericanas que tanto les gustan. Dejemos que los niños crezcan en paz..., habrá tiempo para que unos u otros o los de más allá les hielen el corazón, que diría Machado.

Más:

Segadores de la Historia y de la infancia

7 de abril de 2008

José Antonio Marina y la libertad de elegir de los padres


En este artículo publicado en asturiasliberal.org hablo acerca de la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.

Actualización: también se ha publicado este artículo en AragonLiberal.es.


Siempre he considerado que José Antonio Marina era un filósofo francamente prescindible. Sus libros no aportan absolutamente nada de valor filosófico. Es un autor sumamente sobrevalorado. Lo que yo desconocía era su locura totalitaria. Últimamente nos ha obsequiado con la siguiente perla:

"La escuela tiene que formar ética y moralmente a los alumnos. ¡No me voy a fiar de la educación moral que les den sus padres!"

Ésta es la fantástica propuesta adoctrinadora de este… “pensador”. Se supone que habrá llegado a ella después de una larga reflexión filosófica de altísimo nivel.

Voy a analizar brevemente la cuestión de la educación pública en términos morales. Para un liberal el argumento moral debe prevalecer sobre el pragmático/práctico. Por tanto, habrá que dar respuesta a la pregunta de si alguien está violando los derechos de un tercero.

Veamos. Todos reconocemos la importancia de la educación. Todo el mundo es consciente de la necesidad de proporcionar a los niños y jóvenes las oportunidades de desarrollar sus mentes y estimularlos intelectualmente. No es de extrañar que la educación sea una de las prioridades para los padres. Éstos quieren que sus hijos estén bien educados porque es importante para su futuro.

Pero surgen algunas preguntas: ¿qué contenidos estudiarán? ¿Quién les enseñará? ¿Bajo qué circunstancias? En realidad, todas estas preguntas derivan de la principal: ¿quién lo decide? ¿Tienen los padres ese derecho?

Actualmente se acepta como dogma intocable que educar es una de las funciones legítimas (¿?) del Estado y no de los padres. Así, el Estado se convierte en el responsable de la formación de los jóvenes y cualquiera que lo cuestione se convierte en poco menos que un hereje.

Y, sin embargo, esto supone la violación de una de las libertades individuales básicas del ser humano: la libertad de elegir la educación de los hijos.

En ningún caso debe estar justificado que el Estado impida a los padres contratar libremente a los educadores que crean oportuno para sus hijos. Mediante acuerdos voluntarios, deben ser los padres los que decidan quiénes, qué y cómo se enseñará a sus hijos. Y tienen todo el derecho de hacerlo según su propio criterio.

Hay que eliminar la coacción en todas las relaciones humanas. En el caso de la educación, esa relación se da entre los productores (profesores y profesionales del sector) y los consumidores (padres e hijos). El Estado interviene coercitivamente en la educación de varias maneras:

1) Financiándola a través de impuestos.
2) Obligándola por ley.
3) Estableciendo los contenidos.
4) Decidiendo quién puede enseñar y quién no.

La meta de este racionalismo constructivista (que diría Hayek) en el sistema educativo es la ilusión histórica de la ingeniería social, es decir, el intento de controlar y diseñar la estructura de la sociedad. El objetivo es fiscalizar a los ciudadanos mediante la ideología estatal para subordinarlos a los deseos de los políticos de turno. Este deseo de perpetuarse en el poder hace que se busque vigilar la información y valoraciones que se han de transmitir a los alumnos. Desde luego no es de extrañar que la educación sea obligatoria, centralizada y dirigida.

El señor Marina, que seguramente será un ferviente admirador de Esparta, debería llegar a entender que en una sociedad libre debe existir una separación entre educación y Estado y que es inmoral e ilegítimo que el Estado se entrometa en la decisiones intrafamiliares.

Es una cuestión de derechos. Por cierto señor Marina, ¿me puede usted decir en qué sentido la libertad de los padres de elegir la educación de sus hijos viola los derechos de los demás ciudadanos?

El intervencionismo en la educación nos ha llevado a una situación terminal de fracaso escolar. Pero de la educación estatal en términos de eficiencia hablaremos en otro momento.

3 de abril de 2008

Los precios: la información que guía la economía


En este artículo de divulgación hablo acerca de la importancia de los precios en la economía. Se ha publicado en Asturias Liberal (03/04/2008), Aragón Liberal (02/05/2008) y Canarias Liberal (06/06/2008).


El mercado libre es el intercambio pacífico y voluntario de los derechos de propiedad.

Debido a que las transacciones son voluntarias, el proceso se basa en la persuasión y no en la coacción. Esto hace que sea moralmente superior a cualquier otro sistema de asignación de recursos.

Esta ausencia de coerción hace que sólo exista una manera de sobrevivir y enriquecerse en el mercado: satisfaciendo necesidades, deseos y gustos ajenos que los consumidores expresan al tomar sus decisiones particulares.

Pero, si la mayoría de los participantes del mercado no se conocen entre si,
¿cómo se consigue saber los bienes y servicios que requiere la gente? Respuesta: mediante el sistema de precios.

Los precios dicen a los partícipes del mercado qué necesidades tienen los demás y hasta qué punto quieren verlas satisfechas. Junto con las ganancias mayores son los mejores mensajes para conocer las necesidades humanas. Por consiguiente, los precios hacen de señales que facilitan al individuo, a la vez que lucha por satisfacer sus necesidades, contribuir sin saberlo a satisfacer las de otros.

El mecanismo de los precios es imprescindible e insustituible para indicar de forma precisa a consumidores y productores las decisiones que deben tomar de acuerdo con las condiciones reales de la oferta y la demanda.

A diferencia de lo que los intervencionistas opinan, el mercado no representa una anarquía de la producción. Todo lo contrario: es el único mecanismo capaz de coordinar las decisiones de los productores con las de los consumidores.

No hay sistema que puede sustituir a los precios como mecanismo que refleja las prioridades sociales y guía el proceso económico. La formación del precio es el proceso que todo lo dirige, y a lo que todas las cuestiones en economía se remontan.

El intento de suplantarlo mediante regulaciones económicas lo único que consigue es distorsionar, ralentizar y destruir la economía.

Pero de las intervenciones y regulaciones hablaremos en otro momento.