25 de septiembre de 2009

Obama y las hijas de ZP. Sin comentarios...

sdf
Algún insensible ha insinuado que la fotografía guarda relación con la Familia Adams. Desde luego, hay que ser antipatriota!!

Bueno, muestro la fotografía ya que parece que
Zapatero se ha enfadado y tiene intención de censurarlas. Claro que uno se pregunta cómo pretende salvaguardar la intimidad de sus hijas llevándolas a un viaje oficial...

Ah, se me olvidaba el comentario liberal. Adivinanza: ¿con qué dinero ha pagado Zapatero el viaje de sus nenas?


Actualización: spartan me recomienda un video en los comentarios. Vaya diferencia entre los asesores de Obama y los de nuestro Zapaterito Prodigioso...

(clicar encima de la foto para verla ampliada... merece la pena)




















noticias relacionadas:

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- Un posado que hemos pagado entre todos. Libertad Digital

- González Pons: 'Si viaja con sus hijas debe asumir que se las fotografíe'.


sdf

21 de septiembre de 2009

La prostitución en las calles


Publicado en el Instituto Juan de Mariana.

La prostitución vuelve a ser noticia después de la publicación de fotografías en las que se observa la práctica explícita de la prostitución en plena vía pública en la zona de la Boqueria en el Raval de Barcelona. En ellas se puede ver a jóvenes mujeres inmigrantes manteniendo sexo con clientes.

Como los gobiernos legislan a golpe de titular, han tenido que ponerse a pensar sobre el tema, llegando a una montaña burocrática de propuestas arbitrarias (algunas verdaderamente ridículas) para esconder y difuminar el problema. Evidentemente, la experiencia nos hace pensar que no arreglarán absolutamente nada.

Desde mi punto de vista, la solución pasa por dos cuestiones: la legalización de la prostitución y la clara definición de la titularidad de las calles.

Primeramente, la prostitución debe ser aceptada como una profesión y debe ser legalizada. Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La relación entre prostituta y cliente se establece porque ambos creen subjetivamente que saldrán beneficiados con el intercambio. Si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, nadie tiene derecho a inmiscuirse y prohibir por la fuerza un acuerdo voluntario y libre entre dos personas.

Es totalmente legítimo que las personas mantengan relaciones sexuales con quien consideren oportuno siempre que las dos partes estén de acuerdo. Ninguna opción moral concreta puede utilizarse para justificar la prohibición y la ilegalización de la prostitución. En este sentido, la posibilidad de prostituirse es un derecho humano independientemente de si lo consideramos indeseable desde el punto de vista moral. La prostituta tiene todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera. Si el Estado prohíbe la prostitución está convirtiendo actividades pacíficas en criminales.

Por otro lado, la prohibición nunca ha conseguido que la prostitución cese. Lo único que ha hecho ha sido desprotegerlas porque las ha dejado sin derechos (ni obligaciones), además de obligarlas a trabajar en malas condiciones de seguridad, limpieza, higiene y tranquilidad. Sobre la necesidad de legalizar la prostitución y las consecuencias de su prohibición hablé
más en detalle en otro artículo.

En cuanto a la prostitución en las calles, lo primero que conviene señalar es que es discutible que a las calles sólo se les deba dar el uso transitar por ellas y no otros posibles usos como pueden ser el de comerciar, mendigar, vivir, prostituirse, hacer grafittis o colgar carteles. Esto es así porque la sociedad no es un bloque compacto homogéneo, sino que las personas tienen distintos gustos y preferencias dependiendo de sus valores morales.

El problema surge porque estamos hablando de un bien cuya utilización/consumo es compartido por muchas personas. En el caso concreto de la prostitución, habrá gente que considere su práctica en la calle como una cosa normal y corriente, mientras que habrá otros que lo considerarán degradante y no desearán pasear con sus hijos (o sin ellos) por calles en las que se puedan ver prostitutas.

Ante esta situación, creo que el debate que surge está mal planteado. Normalmente la discusión gira en torno a la moralidad o no de la práctica de la prostitución. ¿Debe prohibirse del todo? ¿Debe permitirse pero no en la calle? ¿Sólo en lugares determinados? Pese a ser cuestiones importantes que se plantean automáticamente, en mi opinión son secundarias de cara a solucionar el problema, ya que el debate debería estar dirigido a reflexionar sobre la titularidad de las calles. Todas las preguntas anteriores se resuelven al tratarse este aspecto, ya que el titular será quién imponga las reglas y normas morales que han de cumplirse.

Pues bien, ¿de quién son los bienes públicos? ¿A quién pertenecen (realmente)? Aunque parezca que nos pertenece a todos los ciudadanos y que, por tanto, no hay propietarios reconocibles, en realidad sí que los hay: el gobierno (o ayuntamiento). Los gobiernos son los que deciden los usos de las calles. A efectos prácticos son los verdaderos dueños y propietarios, pese a que se denomine a esos bienes “públicos” o “colectivos” para dar la sensación de que tenemos la posibilidad de influir en las decisiones.

Lo que suele suceder en estas ocasiones es que el gobierno asume un rol totalmente pasivo hasta que se forma un conflicto o problema social. Y en ese momento decide actuar. Pero si ya hemos comentado que existen infinidad de diversas preferencias en la sociedad, ¿en base a qué criterios va a actuar?

No solamente su actuación es arbitraria, sino que está guiada y comandada por los grupos de presión. La decisión no es colectiva, no la toman los ciudadanos, sino que la toman grupúsculos de presión, que son pequeños en número pero muy organizados que ejercen presión sobre los políticos. Los distintos grupos intentar presionar para imponer su moral particular. Unos estarán a favor de la legalización y otros totalmente en contra; unos desearán que se pueda ejercer en la calle y otros en lugares apartados. En cualquier caso, su poder e influencia decantarán las acciones de los gobernantes. Y el ciudadano, inconsciente de este hecho, se sitúa (aunque no quiera) del lado de alguno de ellos.

La realidad es que no es posible determinar a priori los usos que se les dará a las calles si no son de titularidad privada, es decir, si no tienen un dueño claro y reconocible. La titularidad privada podría recaer en una comunidad de vecinos, personas individuales, empresas o asociaciones de comerciantes, entre otros.

La solución pasa por establecer derechos de propiedad claros que permitan evitar y solucionar conflictos entre las personas, y dejar que los procesos de mercado, espontánea y evolutivamente, acaben estableciendo qué opciones son las preferidas por un grupo de personas. De esa manera, los propietarios de la calle podrán decidir si se puede ejercer la prostitución, si no se puede ejercer en absoluto, o si solamente se puede ejercer en unas determinadas zonas.

Esta es la única manera de averiguar realmente cuál es el fin más adecuado que los propietarios creen que debe tener un bien (en este caso, las calles). Es la única posibilidad de conciliar pacíficamente distintas subjetividades. Mientras siga sin realizarse mediante este proceso, la decisión será política, es decir, coactiva y arbitraria. Y los problemas persistirán aunque se intenten enmascarar o tapar.

Artículos relacionados:



16 de septiembre de 2009

Telma Ortiz “La Cooperante”: borboneando, que es gerundio


Sobre el nombramiento "a dedo" de Telma Ortiz en el Ayuntamiento de Barcelona. Publicado en Asturias Liberal y Aragón Liberal.

Uno no gana para sustos déspotas y totalitarios. De una de éstas no saldremos, para qué engañarnos. Hete aquí que Telma Ortiz, hermana de la princesa Leti, se incorpora al Ayuntamiento de Barcelona como subdirectora del Proyecto del Departamento de Relaciones Internacionales con el objetivo de fortalecer los vínculos de Barcelona con Asia y el área del Pacífico.

Lo primero que uno piensa es de dónde debe provenir la utilidad de que Barcelona tenga un departamento de relaciones internacionales. La verdad es que es difícil ver el interés de tener pseudo-embajadas barcelonesas esparcidas por todo el mundo (hasta ahora en países iberoamericanos; algunos africanos como Guinea, Sahara y Etiopía; y europeos como Bosnia y especialmente Sarajevo).

Lo lógico sería que, en tiempos de crisis, la Administración rebajase sus costes/gastos y aligerase su estructura para que el dinero destinado a esos proyectos se quedase en los bolsillos de los contribuyentes. Y, sin embargo, lo que se lleva a cabo es una ampliación del arco de países beneficiarios, ya que Asia nunca fue objetivo de ese departamento.

El puesto que ocupará Telma Ortiz es, por tanto, un cargo de nueva creación ya que no existía previamente en el Consistorio. Josep Roca, director del Área Internacional la ha fichado sin concurso. La remuneración de esta categoría profesional puede oscilar entre 20.649 y 62.699 euros. Los puestos de subdirector en las administraciones públicas son puestos de nivel 30, de los más altos de la Administración, reservados a funcionarios de categoría superior y amplia calificación y experiencia.

Lo condenable de la situación es que ha sido nombrada “a dedo”, es decir, que no ha accedido a la función mediante los controles oportunos. No ha superado ninguna prueba, examen u oposición. De hecho, parece ser que se presentó a las oposiciones de AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, y no solamente no aprobó, sino que su clasificación fue considerablemente baja. A esto hay que añadirle el hecho de que es dudoso que reúna todos los requisitos para acceder al puesto público, como por ejemplo, el nivel C de catalán.

Es fácil concluir que se le ha nombrado por ser quién es, es decir, un miembro de la Familia Real. Vamos, es lo que se suele denominar coloquialmente un “enchufe”. Lo cual constituye un insulto monumental a todos los opositores del país, además de suponer una desigualdad ante la ley y una falta de respeto a todos los ciudadanos.

Si la chica tiene capacidad o no para desempeñar el cargo es otra cuestión. La verdad es que dicen que es una chica con unas capacidades limitadas y una trayectoria mediocre hasta que su hermana se convirtió en princesa. De todas formas, si tantas cualidades y capacidades tiene La Gran Cooperante, ¿por qué no se ha interesado en ella ninguna ONG, fundación o empresa privada?

Lo que no se entiende es como el Rey, consciente de que un miembro de la Familia Real no puede ostentar cargos públicos ni inscribirse en un partido político, no la haya colocado en una empresa privada en vez de una pública.

Y es que el Rey tiene una evidente responsabilidad en todo esto: o bien ha influido directamente en que se coloque a la hermana de Leti en el puesto, o bien no impide que esta señorita acceda a un puesto público aprovechándose de sus vínculos con la Casa Real.

En cualquiera de los dos casos, permite que se imponga el privilegio por delante del mérito, lo cual significa que está consistiendo que se beneficie a unos españoles y se perjudique a otros. Está promoviendo la desigualdad entre los españoles directa o indirectamente. Y esto conlleva un descrédito grave para la Familia Real.

No creo que la institución de la Monarquía quede muy bien parada. Este tipo de sucesos lamentables constituyen una de las mejores campañas anti-monarquía. Uno no puede dejar de preguntarse qué clase de asesores tiene la monarquía española. ¿Qué ejemplo constituye la Monarquía para los españoles en este momento? No quiero entrar aquí en el eterno debate de monarquía o república. Quizás en otro momento. Lo que quiero señalar, y de lo que estoy totalmente seguro, es que la institución de la monarquía se resiente fuertemente cuando surgen este tipo de hechos.

Y es justo que así sea. Es justo que quien promueva, apoye o no haga nada para evitar la injusticia y la desigualdad, caiga en descrédito y su popularidad se desplome. Ya se trate de políticos, monarcas o presidentes de repúblicas.

En este sentido, el creciente empeño que tiene la Monarquía española de acabar en un museo tampoco nos va mal a los liberales, ya que revela que la verdadera naturaleza de los dirigentes no es la de seres angelicales cuyo único fin en la vida es preocuparse de nuestro bienestar, nuestra autorrealización y nuestra felicidad.

Aunque, en realidad, es lógico pensar que los más felices con estos acontecimientos son los republicanos, que ven como con este nombramiento “a dedo” cae el prestigio que había conseguido la Monarquía durante tantos años. Y es que para bien o para mal, tanto si nos gusta o no, creo que la III República está un poco más cerca.

1 de septiembre de 2009

Más quiebras y menos bancos centrales


En este artículo publicado en Tribuna Libre de Libertad Digital hablo sobre como los bancos centrales han causado la crisis mediante la manipulación arbitraria de los tipos de interés y, además, no han permitido que los procesos de mercado depuren y eliminan las malas prácticas bancarias.

A estas alturas de la crisis financiera actual parece imposible negar la (mala) influencia que han tenido las autoridades monetarias en el desencadenamiento y prolongación de la misma. Por un lado, los bancos centrales han dado comienzo a la crisis mediante la manipulación arbitraria de los tipos de interés, y por otro, no han permitido que los procesos de mercado depuren y eliminan las malas prácticas bancarias que llevaron a cabo, como veremos a continuación.

Tipos de interés e insolvencia bancaria

Los bancos centrales, al reducir los tipos de forma arbitraria, fomentaron que los bancos fuesen más flexibles y proclives a conceder créditos ya que, en última instancia, se encontraban respaldados por ellos. Esta reducción de tipos hizo que los empresarios viesen como rentables negocios que, en realidad, no lo eran. Emprendieron nuevos proyectos de inversión más largos, contratando a trabajadores y comprando bienes de capital.

Se les indujo a actuar como si el ahorro de la sociedad se hubiera incrementado, cuando se trataba de dinero inflacionario que habían creado artificialmente gobiernos y bancos. En un determinado momento, los empresarios comprobaron que se habían equivocado a la hora de invertir.

Principalmente, se dieron cuenta de sus malas inversiones al observar los grandes beneficios que estaban obteniendo las industrias de bienes de consumo. El consumo de bienes de primer orden (bienes de consumo) de la sociedad había aumentado tanto que no se liberaban los recursos necesarios para concluir esos proyectos iniciados.

Concluyeron, por tanto, que había sido un error el llevar recursos productivos del consumo hacia las industrias de bienes de capital. Por tanto, vemos cómo los gobiernos y los bancos centrales han tenido una influencia directa en esta crisis, al hacer que los empresarios reciban señales falsas y que las entidades de crédito extiendan el crédito sin respaldo de ahorro voluntario.

Este proceso ha terminado en malas inversiones, iliquidez e insolvencias. El problema que se presenta actualmente a los bancos es de insolvencia (y no de liquidez), ya que son incapaces de hacer frente a sus deudas. El valor de éstas, está muy por encima del valor de sus activos (que están inflados).

La mala práctica bancaria: el descalce de plazos

En su momento, las entidades de crédito se aprovecharon de los bajos tipos de interés para adquirir deuda a corto plazo para invertir a largo. Pues bien, las crisis financieras se producen por llevar a cabo esta mala práctica bancaria: el descalce de vencimientos o de plazos (maturity mismatch). Es una práctica muy habitual y característica de la banca actual. De hecho, podríamos afirmar que las entidades de crédito son instituciones que se dedican a la transformación de plazos.

El descalce de vencimientos supone un desequilibrio temporal, ya que las entidades de crédito invierten a largo plazo con deuda a muy corto plazo. Por ejemplo, se produce cuando una entidad se financia con depósitos, préstamos o pagarés para financiar sus activos invertidos a muy largo plazo (cartera de hipotecas a 25 años).

Es decir, decimos que un banco padece un descalce de vencimientos cuando el plazo de los instrumentos (o valores) con el que se financia es diferente al plazo de los préstamos (o activos) en los que ha invertido. Lo ideal y conveniente sería que los activos y pasivos casasen o, lo que es lo mismo, que las inversiones a largo plazo se financiasen con fondos a largo plazo.

Los maturity mismatches tienen varios riesgos. El primero de ellos es que se produzca una situación en la que el tipo de interés de sus depósitos suba enormemente (por lo que la financiación se encarece), pero el tipo de interés de sus activos o préstamos no cambie por tratarse de instrumentos a largo plazo. En este caso, las entidades no podrían modificar los préstamos hipotecarios que han concedido (como sucedió a las Savings & Loans Associations norteamericanos en los años 80).

Otro riesgo del descalce de vencimientos es que los bancos no puedan renovar los depósitos a largo plazo, y no puedan vender los activos en los que invirtió. Sin embargo, las entidades de crédito consideran que este riesgo no es importante porque los depósitos están garantizados (hasta cierto punto) por el Fondo de Garantía de Depósitos, y porque pueden recurrir al Banco Central para obtener financiación a corto plazo.

La banca central, prestamista de última instancia

Y he aquí el principal motivo de la persistencia de estas malas prácticas bancarias: la posibilidad de recibir financiación de los Bancos Centrales. Esto es así porque los bancos centrales actúan como "prestamistas de última instancia" de los bancos comerciales y otras instituciones financieras.

La justificación de esta función es proveer liquidez a los bancos en problemas para impedir el contagio entre bancos y evitar los pánicos bancarios generalizados. De esta manera, según se dice, se frenarían las crisis sistémicas en el sector bancario.

Ya durante los años 90 las intervenciones de los bancos centrales con el objeto de evitar la quiebra de entidades financieras y garantizar la estabilidad del sistema financiero se multiplicaron pero, en cualquier caso, los fenómenos acontecidos en la crisis actual han dejado patente la total incapacidad de los bancos centrales (y los gobiernos) de hacer frente a una crisis financiera generalizada.

La intervención de los bancos centrales dificulta e impide la depuración de errores que se llevaría a cabo dejando actuar a los procesos de mercado. Y es que los bancos comerciales incurren en riesgos excesivos, ya que esperan y confían ser rescatados por el Banco Central en caso de necesidad.

Y este "riesgo moral" se refiere tanto a los bancos como a los depositantes, ya que ambos tomarán más riesgos de los que asumirían en caso de no existir la posibilidad de ser rescatados en situaciones adversas por parte del Banco Central.

Desde luego, no parece muy conveniente ayudar a los bancos cuyos problemas surgieron de una conducta poco prudente. Si un banco tiene problemas de liquidez, debe acudir al interbancario (que no deja de ser un seguro del mercado). Un banco claramente solvente que experimenta problemas de liquidez puede obtener créditos en el mercado interbancario. De ahí deducimos que si un banco no consigue créditos en el interbancario, significa que no solamente es ilíquido sino que, además, es insolvente.

Pues bien, curiosamente, la función del prestamista de última instancia es apoyar a los bancos que se encuentran en esta situación de clara insolvencia. Es decir, ¡su función es prestar a quienes nadie más quiere prestar! Y, evidentemente, el Banco Central se enfrentará a pérdidas, ya que es poco probable que preste contra activos de buena calidad.

El papel de las quiebras en un mercado libre

Sencillamente, los bancos insolventes que no conseguirían créditos deberían tender a desaparecer. Las quiebras son un punto principal en el funcionamiento de una economía de libre mercado. Cuando un banco se encuentra en un proceso de quiebra, los activos que están en posesión del deudor deberían ser repartidos entre sus acreedores (depositantes a largo plazo).

Si el banco llega a la fase final del proceso de quiebra significa que ha fracasado en el mercado, es decir, que el banco no es capaz de encontrar proyectos capaces de conseguir financiación ni créditos para saldar sus deudas.

Éste es el único mecanismo para que los individuos no corran más riesgos en sus actividades económicas y las malas prácticas se depuren o eliminen. Si este mecanismo de cierre/quiebra se dificulta o se bloquea por parte del Estado, continuarán existiendo estos bancos ineficientes en el aparato productivo de la sociedad, y se incentivaría el otorgamiento temerario de créditos a la vez que se fomentaría el surgimiento de nuevas crisis financieras.

Prudencia en ausencia de bancos centrales

Si se eliminasen los préstamos y rescates bancarios por parte de los bancos centrales y los gobiernos, los bancos actuarían de forma más prudente y responsable. En un mercado libre sería importante ofrecer garantías. Veamos los casos de las reservas y los riesgos de incumplimiento de pagos.

Las reservas: como hemos visto, el negocio de las entidades de crédito reside en prestar lo que reciben cobrando intereses. En este sentido, les interesaría prestar todos los depósitos que reciben, ya que el mantener reservas no genera ingresos. Sin embargo, deben tener reservas para hacer frente a posibles retiros de los depositantes.

Si las autoridades monetarias no acudiesen en su ayuda con préstamos masivos, los bancos se asegurarían de tener el efectivo suficiente para pagar a sus depositantes en caso de darse un retiro de depósitos, ya que de no ser así se enfrentarían a la posibilidad de cerrar o tener que pagar los costes asociados al retiro inesperado de depósitos. Estos costes vendrían de tener que cancelar créditos, vender una parte de sus valores privados, vender préstamos o pedir prestado a otros bancos (o instituciones).

Incumplimiento de pagos: en ausencia de bancos centrales, los bancos seguirían tratando de encontrar clientes que pagasen tasas de interés altas, pero prestarían mucha atención a su solvencia . Minimizarían el riesgo de incumplimiento de pagos, ya que adquirirían activos seguros. Vigilarían mucho más a quién se le concede un préstamo.

Conclusión

La intervención monetaria directa e indirecta de las autoridades monetarias en los mercados financieros ha propiciado la actual crisis económica. Directamente, mediante la manipulación de los tipos de interés. Indirectamente, fomentando las malas prácticas bancarias y evitando su depuración.

La supresión de las intervenciones monetarias por parte de los bancos centrales, así como la eliminación de los privilegios públicos que los gobiernos dan a las entidades de crédito, constituyen un requisito imprescindible para disminuir el número e intensidad de las crisis financieras y conseguir una estabilidad en el sistema financiero internacional.

27 de agosto de 2009

La metodología de Milton Friedman y la predicción en la ciencia económica


Ha salido un artículo mío en el último número de la Revista Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política. Volumen VI, Número I, Primavera 2009. Lleva por título:

LA METODOLOGÍA DE MILTON FRIEDMAN Y LA PREDICCIÓN EN LA CIENCIA ECONÓMICA

Está dividido en los siguientes apartados:

Primera Parte: exposición de las ideas metodológicas de Milton Friedman

1. Economía positiva, economía normativa y el arte de la economía
2. La predicción como criterio de validación
3. Principales reglas epistemológicas en Friedman

Segunda parte: Crítica a la predicción científica en la ciencia económica.

4. La predicción científica es imposible en la ciencia económica
5. La predicción como criterio de validación erróneo
6. Sobre la predicción (posible) en la ciencia económica
7. Empresario versus científico económico

8. Conclusiones


Los artículos de la revista son:

Mark Thornton “Cantillon and the rise of anti-mercantilism”.
Adrián Ravier “Hacia un estudio multidisciplinar del proceso de globalización”.
Monica Vinje “Risks and returns in hedge funds-econometric and Austrian economic perspectives”.
Ángel Martín “Una crítica a la teoría de los fallos del mercado desde la perspectiva de la Escuela Austriaca”.
Marek Micuch “The economic teaching of scholastics”.
Francisco Capella “Metodología de la ciencia en general y la economía en particular”.
David Howden “Money as a médium of exchange and its evolution: an elaboration on mengerian monetary economics”.
Juan Morillo Bentué “La metodología de Milton Friedman y la predicción en la ciencia económica”.
Jesús Huerta de Soto “El error fatal de Ben Bernake”.


Podeís adquirir la revista
aquí.


24 de agosto de 2009

Los instrumentos del banco central para expandir el crédito


En este artículo publicado en el IJM comento las operaciones utilizadas por el banco central para controlar la base monetaria, y de esa manera influir en la oferta monetaria y expandir el crédito.

El sistema basado en el patrón oro impidió a los gobiernos extenderse y crecer debido a las grandes restricciones presupuestarias a las que se veían sujetos. Sin embargo, desde que el Estado expropió el oro, la inflación empezó a utilizarse como recurso de autofinanciación. De ahí que Jacques Rueff hablase de "era de la inflación".

El proceso inflacionario debe entenderse no como el aumento generalizado de precios, sino como el incremento de la cantidad de dinero en el sistema económico como consecuencia de políticas monetarias, que suele producir (aunque no siempre) un aumento de los precios porque la moneda pierde valor adquisitivo y calidad. La inflación es, por tanto, un fenómeno monetario causado por la expansión crediticia por parte de las autoridades monetarias.

Bajo el sistema de patrón oro la estabilidad del oro era tal que su valor variaba muy lentamente. Si el stock de oro se modificaba (producción nunca por encima del 4 por ciento anual), los precios relativos tendían a ajustarse a la nueva cantidad. En un sistema de Banca Central en el que se sustituye el dinero-mercancía por dinero fiat, las autoridades monetarias pueden manipular la oferta monetaria y expandir el crédito a discreción. Cuando el objetivo de las autoridades monetarias es el de introducir más dinero en circulación, se habla de política monetaria expansiva.

Dentro de las operaciones que amplían la base monetaria podemos distinguir las que son externas al banco central (autónomas) y las que son internas (controlables). Las operaciones externas serían los superávit de la balanza de pagos (sector exterior). Si hay saldo positivo en el comercio exterior porque las exportaciones superen a las importaciones, las reservas en divisas aumentarán provocando un aumento en la base monetaria.

Nos interesa resaltar y prestar más atención a las operaciones internas, ya que son las operaciones utilizadas por el banco central para controlar la base monetaria, y de esa manera influir en la oferta monetaria y expandir el crédito. Dentro de estos instrumentos de control, encontramos las siguientes:

Operaciones de mercado abierto. Son las operaciones de compra-venta que lleva a cabo el banco central con las entidades financieras en el mercado abierto para adquirir o desprenderse de títulos de deuda pública (letras, bonos y obligaciones). Si compra deuda pública, incrementará el activo en la cuenta de crédito sobre el sector público, por lo que tendrá que aumentar el pasivo monetario (creación de dinero). Las entidades financieras se desprenden de valores de renta fija por liquidez, que podrá ser utilizada para conceder más préstamos. Es la herramienta más importante de control monetario de los bancos centrales.

Préstamos a la banca. Las autoridades monetarias pueden aumentar el dinero en circulación otorgando préstamos a los bancos. El tipo de redescuento es el interés que cobra el banco central a los bancos que acuden a descontar títulos previamente descontados por ellos. Estos créditos se realizan, principalmente, a través de operaciones de mercado abierto y a través de facilidades permanentes. Las tasas de descuento que fijan los bancos centrales por realizar el redescuento resultan de gran importancia para el conjunto de la economía ya que sus cambios están relacionados directamente con la cantidad de dinero que circula en el mercado. Si reduce la tasa, hará más atractivos los préstamos bancarios en la ventanilla de descuento. Las entidades financieras solicitarán mayores importes (expandiéndose de esta forma la base monetaria) y los empresarios dispondrán más fácilmente de dinero para invertirlo en sus proyectos.

Operaciones de cambio. Cuando el banco central compra y vende activos en moneda extranjera. La compra de activos externos tiene efectos sobre la cantidad de dinero en la economía ya que aumenta la oferta de dinero.

Coeficiente de caja. El banco central decide las reservas mínimas, es decir, el mínimo de reservas que deben tener los bancos en proporción a los depósitos a la vista para poder satisfacer la demanda de efectivo por parte de los depositantes. El coeficiente de caja (o encaje bancario) indica el porcentaje de los depósitos que ha de mantenerse líquido, es decir, sin prestarse. Actualmente, éstos deben tener, al menos, un coeficiente de caja igual a un 2 por ciento de sus depósitos en el caso europeo. Si el banco central decide reducir el coeficiente de caja, estará propiciando que los bancos reserven menos dinero y presten más, con lo que la cantidad de dinero en circulación será mayor, aumentándose la oferta monetaria. Si baja el encaje se expande el crédito mediante el multiplicador monetario.



6 de agosto de 2009

Chávez y el ALBA bailando merengue

me dicen, me indican, me insisten, me aseguran, se rumorea... que este video es un montaje. Pero yo no acabo de estar seguro de ello.

En cualquier caso, ¡buen verano! ;-)



27 de julio de 2009

Honduras, espejo de América Latina


En este artículo publicado en el IJM comento los sucesos acontecidos en Honduras señalando que tanto Zelaya como los golpista incumplieron el orden constitucional.

Manuel Zelaya, el depuesto presidente de Honduras, pretendía manipular la Constitución hondureña para eternizarse en el poder. Todo a imagen y semejanza del presidente venezolano Hugo Chávez, por el que Zelaya se sintió atraído justo desde el momento en que ganó las elecciones hondureñas. Prueba de ello fue que no tardase en proclamarse socialista y amigo de Hugo Chávez una vez aterrizó democráticamente en el poder hondureño.

Zelaya fue advertido repetidamente por la Corte Suprema de la ilegalidad de su referéndum, ya que la Constitución de la República de Honduras prohíbe explícitamente la reelección presidencial (artículo 239). Cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Constitución en 1982, estableció que varios artículos fuesen irreformables o “pétreos” mediante el artículo 374. No sólo prohíbe que se reforme dicho artículo, sino que también manda castigar a quien proponga dicha reforma. Teniendo esto claro, es evidente que las intenciones de Zelaya de utilizar un referéndum (“encuesta de opinión”, según él) para posibilitar la reelección eran claramente inconstitucionales.

La situación se agravó definitivamente cuando Zelaya ordenó a las Fuerzas Armadas que llevasen a cabo la logística del referéndum. El general Romeo Vásquez se negó por considerarlo inconstitucional y fue destituido de su cargo, lo que motivó el posterior golpe de estado.

Porque lo que sucedió en Honduras fue un golpe de estado. El general Romeo Vásquez tomó el poder político de forma violenta vulnerando las normas y leyes vigentes. Será difícil encontrar ningún artículo en la Constitución y leyes hondureñas que establezca que cuando un presidente actúa inconstitucionalmente los militares puedan entrar en su habitación a punta de pistola y expulsarlo a otro país sin haber sido juzgado y condenado en juicio legal.

Y es que la amenaza a la democracia constitucional que representaba Zelaya no se debería haber resuelto mediante golpes de estado bananeros, sino haciendo prevalecer el orden constitucional, es decir, siguiendo fielmente lo que las leyes hondureñas establecen para juzgar el delito del presidente. La Corte Suprema debería haber declarado el referéndum como ilegal y convocado al Congreso de la Nación para detener a Zelaya y destituirlo de su cargo. En definitiva, este proceso se tendría que haber realizado de forma legal y transparente, y no mediante un golpe de estado surgido de la conspiración de los adversarios políticos de Zelaya y los militares. La ley no se defiende violentándola. Nadie debe estar por encima de la ley.

Y éste es el gran problema de América Latina y de otros lugares del mundo (incluyendo países del Primer Mundo): la continua violación o ausencia del Estado de Derecho. La democracia sin un Estado de Derecho que garantice y respete los derechos individuales naturales del hombre (vida, propiedad y contratos) no logra generar paz y prosperidad. En América Latina observamos continuamente lo contrario: violencia y pobreza. Violencia, porque no hay un poder judicial que haga valer los derechos del individuo y limite al poder político. Pobreza, porque la economía de mercado no puede funcionar sin la protección de los derechos de propiedad, vida y contratos.

Quizás en Latinoamérica se debiera tener muy presente a Juan Bautista Alberdi, lúcido liberal argentino, que en La Omnipotencia del Estado es la Negación de la Libertad Individual (1880) escribió lo siguiente:

“El Estado se hace fabricante, constructor, empresario, banquero, comerciante, editor, y se distrae así de su mandato esencial y único, que es proteger a los individuos de que se compone contra toda agresión interna y externa. En todas las funciones que no son de la esencia del gobierno obra como ignorante y como un concurrente dañino de los particulares, empeorando el servicio del país, lejos de servirlo mejor.”


26 de julio de 2009

El dualismo metodológico de Mises (artículo mío en NOMOI)


He tenido el placer de participar en el último número de la revista NOMOI, revista digital sobre Epistemología, Teoría del Conocimiento y Ciencias Cognitivas, con un artículo:

EL DUALISMO ONTOLÓGICO Y METODOLÓGICO DE LUDWIG VON MISES

Juan José Ramírez Ochoa, director ejecutivo de NOMOI, me hace la siguiente presentación:

“Juan Morillo Bentué, seguidor de la Escuela Austriaca de Economía y colaborador frecuente del Instituto Juan De Mariana de España, comparte con nosotros sus reflexiones sobre las sutilezas implícitas en el estudio de las ciencias económicas, especialmente la tesis misiana que sostiene el dualismo ontológico y metodológico en las ciencias sociales. También, el énfasis que hace sobre el homo agens y su importancia metodológica sobre las ciencias de la Acción Humana, resulta de vital importancia para todo aquél interesado en comprender los procesos del mercado.”

Los artículos de la revista (que recomiendo enormemente) son los siguientes:

La libertad y el ejecutivo del cerebro
Joaquín Fuster

Las leyes de la economía y los fenónemos complejos – Friedrich A. von Hayek
Joseph Edward Keckeissen

El dualismo ontológico y metodológico de Ludwig von Mises
Juan Morillo Bentué

La unicidad y la evolución de la Escuela Austríaca de Economía
Walter Hernández

Podéis leerla aquí.



29 de junio de 2009

Nacionalismo liberal en Cataluña: ¿realidad o mascarada?


En este artículo publicado en el IJM, me pregunto si existe un nacionalismo liberal en Cataluña y explico las ideas que debería aceptar todo aquel que se autodenomine liberal.

Es posible leer y oír en medios de comunicación a personas que pertenecen (o están vinculados) a grupos nacionalistas catalanes (CIU, ERC) que aseguran mantener posturas liberales, y que incluso se definen como tales. Ante esto, cabe preguntarse si verdaderamente se está gestando una masa crítica de nacionalistas liberales en Cataluña, lo cual sería bueno y deseable desde mi punto de vista. Será necesario someter a estudio su ideario para ver si coincide con los postulados básicos del liberalismo. Comprobar, en definitiva, si defienden la mayoría de las ideas liberales o sólo aquellas que apoyen sus tesis nacionalistas. Para ello, mi intención es comentar los conceptos que creo que deberían ser aceptados por todo aquel que se considere defensor del individuo para que puedan ser aplicados al caso catalán.

Empecemos por el derecho a la autodeterminación. Pese a que es una postura que genera controversia, la secesión forma parte del pensamiento liberal. El liberal está (o debería estar) a favor del derecho a la secesión, es decir, a que una parte de los ciudadanos de un territorio decidan (libremente), mediante plebiscito, separarse del Estado del que hasta ahora forman parte. Para ser exactos, de lo que se estaría a favor es de hacer posible que los individuos se organicen políticamente de forma libre. Son los individuos, y no un ente colectivo, quienes deben decidir si pertenecen o no a un determinado Estado. En este sentido, una hipotética secesión de Cataluña debería ser contemplada como legítima, al menos a priori.

Lo cual no significa que la nación resultante vaya a regirse por principios liberales. Nada nos asegura que la parte secesionada vaya a ser más próspera económica y socialmente. Dependerá, en cada caso concreto, del rumbo de las políticas del nuevo Gobierno regional. Si bien es cierto que el reducido tamaño puede inducir a la moderación y a la limitación gubernamental debido a la "competencia política", tampoco existe una relación clara entre dimensión territorial y libertad económica (ver la diferencia entre Suiza y Albania). Efectivamente, un país pequeño debe competir con los demás por el capital y el trabajo, por lo que debe evitar que estos factores se desplacen y emigren hacia otros estados. Si la nueva nación secesionada desea prosperar, deberá imitar las prácticas de las sociedades más prósperas y avanzadas, es decir, deberá procurar que la intromisión en las economías y vidas particulares sea lo más reducida posible. En este sentido, la competencia política podría convertirse en un instrumento limitador (incluso más efectivo que las constituciones). Pero como hemos dicho antes, habrá que estudiar el caso concreto para comprobar si la secesión ha supuesto una mejora o un retroceso para sus ciudadanos.

Sin embargo, para los liberales el derecho de autodeterminación de las naciones no es un punto de partida, sino una consecuencia o deducción lógica de la máxima pretensión liberal: la autodeterminación del individuo. Es decir, que si fuera posible darle el derecho de autodeterminación a cada individuo, se le debería conceder automáticamente. El compromiso del liberal no es con una nación, sino con el individuo. De este hecho se extraen varias implicaciones que podríamos aplicar al caso de Cataluña.

La primera es que, en el caso de secesionarse una región, ésta no podría ejercer la violencia y la coacción para evitar que otros grupos minoritarios pudieran a su vez separarse. Se debería permitir, por tanto, la independencia dentro de la propia Cataluña. Significa esto, que si los ciudadanos de Barcelona quisieran independizarse de Cataluña, deberían poderlo hacer.

Una segunda implicación sería que un Estado no puede querer anexionarse otra región o nación sin el consentimiento de sus habitantes. Lo cual significa que, desde una perspectiva liberal, es inadecuado e inmoral hablar de la existencia y unión de los Països Catalans, ya que los habitantes de estos territorios no han mostrado expresamente su deseo de articularse políticamente con Cataluña (sino todo lo contrario). Querer anexionarse las Islas Baleares, Andorra, la Comunidad Valenciana, el Rosellón, la Franja de Aragón, la ciudad sarda de Alguer y la pequeña comarca murciana de El Carche supondría desconocer y violar el principio de autodeterminación.

Otra deducción lógica del principio de autodeterminación del individuo sería que el ciudadano debe poder elegir la lengua en la que expresarse y comunicarse con los demás. Debe existir, por tanto, liberalización lingüística. El liberal estará en contra de la imposición estatal de las lenguas, es decir, a que el Gobierno obligue a los ciudadanos a utilizar una determinada lengua ya sea en la educación, en su negocio o en cualquier otro ámbito. También debería ser considerado un ataque a las libertades individuales las subvenciones que directamente busquen favorecer una determinada lengua con respecto a las demás lenguas oficiales.

Relacionado con éste, está la libertad de educación. Una persona que se considere liberal deberá creer firmemente en una educación libre de intervenciones estatales que determinen qué asignaturas se deben cursar, en qué lengua deben darse y el contenido concreto de las mismas. Hay que oponerse a la regulación política de la enseñanza para que no acabe siendo un instrumento al servicio de los gobernantes.

Por último, también hay que señalar otras implicaciones (especialmente importantes en los tiempos actuales de crisis) que deberían ser asumidas por todo aquel que se autodenomine liberal: la eliminación de las intervenciones estatales en la economía, la disminución de los impuestos y del gasto público, la supresión de políticas expansionistas por parte de los bancos centrales y el cese de las emisiones de deuda pública, entre otros.

Es relativamente sencillo, entonces, determinar si existe un movimiento nacionalista liberal en Cataluña. Si comparten la inmensa mayoría de estos principios básicos que hemos señalado, su existencia será una (grata) realidad. Serán liberales, porque defienden al individuo ante todo. Entienden que el individuo está por encima de cualquier misticismo colectivista. Si por el contrario, no son capaces de hacer suyas las ideas expuestas anteriormente, será verdaderamente difícil hablar de nacionalistas liberales. Por tanto, habrá que resignarse y concluir que no son una realidad, sino una mascarada. Una mascarada nacionalista contra el individuo.

3 de junio de 2009

El error de las ayudas al sector del automóvil


En este artículo publicado en el Instituto Juan de Mariana explico las razones por las que creo que las ayudas y subvenciones directas al sector del automóvil serán contraproducentes.

El sector del automóvil está sufriendo un fuerte frenazo. Considerado por muchos analistas como la columna vertebral de la industria española, este sector significa el 8,5 % del PIB, el 25% de las exportaciones y alrededor del 8% del empleo a nivel industrial. Ante este gris panorama, el Gobierno español ha decidido acudir al rescate del sector, como era de esperar.

Cuando un Gobierno decide proteger o fomentar un determinado sector de la economía, lo puede hacer de distintas formas: estableciendo precios máximos o mínimos, imponiendo aranceles o mediante subvenciones, entre otras. En el caso español, Zapatero ha apostado por solucionar la situación del sector automovilístico mediante ayudas y subvenciones directas, argumentando que la caída de este sector arrastraría a otros muchos sectores y, por tanto, a toda la economía del país. Mediante el plan2000E se promete una subvención de hasta 2000 euros para la adquisición de un automóvil: 500 euros los aportaría el gobierno central, 1000 euros los fabricantes y 500 euros las comunidades autónomas que lo deseen.

Es cierto que la crisis de un sector como el automovilístico es perjudicial para la economía española. Pero lo que no está tan claro es que las medidas que ha propuesto el Gobierno socialista sean convenientes. Bajo mi punto de vista, no sólo no van a constituir ninguna ayuda para los ciudadanos, sino que estas medidas de intervención van a producir unos efectos contrarios de aquellos que se pretendía lograr, como expondré a continuación.

Veamos. ¿Por qué se ha visto especialmente afectado el sector del automóvil por la crisis económica? La razón es que durante una crisis económica, los individuos suelen reducir su consumo, ya sea ahorrando o atesorando. Esto sucede principalmente por dos motivos. El primer motivo es que se encuentran en una situación de incertidumbre respecto a sus futuros ingresos económicos. No saben si perderán su trabajo (si es que no lo han perdido ya), por lo que reducen su consumo para prevenir y anticipar momentos difíciles. Los primeros bienes y servicios que se resienten son los que los individuos consideran "un lujo", como es el caso de los automóviles, el turismo o el ladrillo. Estos gastos, como es lógico, se aparcan hasta que la situación económica sea más favorable y certera. Un segundo motivo por el que los individuos reducen su consumo es que observan como los precios de algunos bienes y servicios han disminuido y perciben que continuarán descendiendo en el futuro, por lo que deciden retrasar su consumo para hacerse con ellos a un menor precio en el futuro. Finalmente, a todo esto hay que unirle la dificultad de acceder al crédito (debido a la insolvencia de los bancos), cosa fundamental para la adquisición de un coche.

Ya solamente por esto que acabamos de exponer las ayudas al automóvil no funcionarán, porque como es obvio, alguien que está en paro (o cree que puede estarlo) no va a poder realizar una inversión en un coche simplemente porque rebajen su precio dos mil euros (en el mejor de los casos).

Pero es que además, las subvenciones al automóvil significan la transferencia de renta de los contribuyentes hacia ese sector. Todo lo que pierdan los ciudadanos será lo que gane el sector del automóvil. Es sencillamente un sistema de suma cero: todo lo que se les extrae a unos lo reciben los otros. Y esto significa que se transfiere riqueza coactivamente de unos sectores a otros de la economía, porque los ciudadanos no podrán gastarse el dinero que se les extrae vía impuestos en otras industrias, y éstas no obtendrán los ingresos que hubiesen tenido. El resto de industrias deberán disminuir sus ventas y restringir su producción para que se ayude y rescate al sector automovilístico. Los recursos, por tanto, no se asignarán eficientemente, ya que capital y mano de obra se trasladan a unas líneas de producción que en realidad no están siendo demandadas por la sociedad.

Se suele argumentar que hay que subvencionar directamente a la industria del automóvil porque si no dejará a muchos trabajadores en el paro en tiempos de crisis. Pero desgraciadamente para todos, es inevitable que haya desempleo en el sector. En su momento las empresas automovilísticas decidieron emprender nuevos proyectos de inversión animados por un aumento en la demanda provocada por las políticas de dinero barato orquestadas por los bancos centrales. Actualmente se han puesto de manifiesto estas malas inversiones, por lo que hay un exceso de recursos y mano de obra en ese sector debido a que los costes en que incurrieron las empresas no están realmente respaldados por ninguna demanda. La única forma de tratar esta situación de crisis es facilitar que los recursos y la mano de obra se trasladen a otros sectores más eficientes, rentables y competitivos.

Por tanto, la forma de luchar contra el desempleo en la industria del automóvil no es mediante subvenciones destinadas a intentar que las empresas conserven sus plantillas a toda costa (si no se quiere que las empresas quiebren o se vayan del país). Esto sólo significaría malgastar el ahorro de los ciudadanos, cuando lo que habría que hacer es favorecerlo, para que lo que se ahorra en bienes de consumo se invierta en bienes de producción.

La conclusión de las ayudas gubernamentales al automóvil es que, no sólo están beneficiando a un grupo a expensas de los demás, sino que están perjudicando a toda la economía del país porque se crea menos riqueza de la que se hubiera creado. No se puede querer solucionar un problema olvidando las reglas básicas de la economía. Sencillamente, perdemos y nos empobrecemos todos.

6 de mayo de 2009

El G-20 y la persecución a los paraísos fiscales


En este artículo comento el motivo por el cual los paraísos fiscales son necesarios y por qué individuos recurren a ellos. Se ha publicado en el Instituto Juan de Mariana.

Organizaciones burocráticas internacionales como la OCDE, la Comisión Europea, las Naciones Unidas o el G-20 han lanzado un ataque coordinado a los paraísos fiscales. Todo ello apoyado por los países de altos impuestos y gobiernos ineficientes como Francia y Alemania.

En realidad, el quid de la cuestión es que los Estados necesitan financiarse. Esta es la raíz (o problema, mejor dicho) del asunto. En un principio, el cometido del Estado era permitir la convivencia pacífica mediante la defensa de la propiedad privada, el cumplimiento de los contratos y la defensa interior y exterior. Pero a partir del siglo pasado, los Estados se han atribuido un sinfín de funciones: educación, salud, pensiones, telecomunicaciones, energía, televisión, radio, entre otros (dependiendo del caso). Y evidentemente, mantener esas enormes estructuras burocráticas (de poder) es costosísimo.

¿Cómo obtiene el Estado recursos para financiarse? Básicamente puede obtenerlos mediante el cobro de impuestos, la venta de activos y servicios, endeudándose y emitiendo moneda. De todas estas vías para financiar los gastos del Estado, la principal es la impositiva.

Qué duda cabe que los Estados desearían aumentar ilimitadamente los impuestos pero se encuentran que, llegados a un determinado punto, no pueden recaudar más por mucho que sigan aumentando los impuestos. Esta es la intuición que plasmó Arthur Laffer (economista de la oferta) en la curva que lleva su nombre. En la época de Ronald Reagan, Laffer dibujo esta curva en una servilleta para explicar a Dick Cheney las ventajas de una rebaja fiscal (la servilleta está actualmente depositada en una vitrina en el Bookings Institution). La curva, que tiene forma de U invertida, relaciona el tipo impositivo medio y los niveles de recaudación. En este diagrama, se coloca el tipo impositivo en el eje de abscisas, y los niveles de recaudación en el de ordenadas. Al principio de la curva, cuando los impuestos son del 0% (es decir, no pagamos impuestos), la recaudación del Estado es lógicamente cero. A medida que se van aumentando los impuestos, la recaudación del Estado empezará a aumentar desde cero hasta alcanzar un punto máximo. En este punto se encuentra el tipo impositivo "óptimo", ya que es el que produce los mayores ingresos para el Estado. A partir de este momento, si el Estado continúa incrementando los impuestos, su recaudación irá descendiendo progresivamente, hasta llegar a cero en el caso de un gravamen del 100% (porque nadie se molestaría en trabajar si sabe que perderá todo lo que gana).

Pese a que tanto el tipo de gravamen óptimo como la forma de la curva no se pueden conocer/calcular (y además varían de un país a otro), la curva de Laffer es una intuición sencilla e interesante porque nos dice que a partir de un cierto nivel de impuestos, el Estado va a ingresar menos. Este descenso en la tributación se pueden deber a diversas causas: destrucción de la producción, porque los proyectos dejan de ser rentables y se abandonan (o ni se empiezan); sustitución de trabajo por ocio; o porque propician el fraude y la evasión fiscal hacia paraísos fiscales.

Pero estas son solamente consecuencias de la principal causa: los ciudadanos sienten que la presión fiscal es excesiva. Sufren esta carga impositiva en su vida diaria. La defensa del individuo debe empezar por evidenciar esto, y señalar claramente que esta confiscación es ilegítima e injusta porque las personas son dueñas de sí mismas y, por tanto, de lo que producen. Es en este sentido que el individuo ve a los paraísos fiscales como verdaderos refugios (hay que recordar que tax haven no significa paraíso sino refugio fiscal). Es decir, se refugia en destinos donde la actividad económica esté menos gravada. Y es que mientras las regulaciones no son exageradas, los ciudadanos no suelen oponerse a ellas. Pero llega un punto en el que los ciudadanos ("contribuyentes" se les denomina) no están dispuestos a aguantar más imposiciones. Consideran que el tipo es demasiado alto y empezarán a dejar de pagar impuestos, ya que será más rentable el fraude (o el ocio) que el trabajo y la inversión. Dicho de otra manera, cuando los impuestos son excesivos, la gente tenderá a no obedecer la ley.

La existencia de los refugios fiscales es positiva porque promueve la "competición fiscal" entre los países. La globalización ha reducido las barreras entre naciones facilitando el flujo de capitales y trabajo de unas a otras, por lo que los políticos sienten la necesidad de bajar los impuestos para que los trabajadores y las inversiones no crucen la frontera. Que los Estados compitan entre ellos ha provocado recortes de impuestos y diversas reformas fiscales (aunque quizás no tanto como desearíamos). Si no existiese esta presión competitiva, no tendrían ningún incentivo para llevar a cabo esas reformas.

La existencia de los refugios fiscales es, además, un imperativo moral. Y es que existen países del mundo (la mayoría) en los que no se respetan totalmente los derechos humanos. Se persiguen a minorías étnicas, religiosas y sexuales; la corrupción y las expropiaciones son muy corrientes y habituales; existe una gran inestabilidad política y económica; y se violan continuamente los derechos de propiedad y libertades civiles. Pues bien, la existencia de refugios fiscales es esencial para la gente que vive en este tipo de países inestables, ya que les permite proteger sus activos y propiedades. Si usted fuese un ciudadano de Zimbabwe, ¿depositaría tranquilamente sus activos en un banco zimbabwense sabiendo que el dictador Robert Mugabe puede confiscarlos cuando desee?

Los países que desean exterminar los refugios fiscales suelen ser los que tienen impuestos elevados. Evidentemente no les interesa participar en la "competición fiscal" que hemos comentado antes. Tienen derecho a adoptar las medidas fiscales que deseen oportunas para su país, pero no están legitimados para crear una especie de cartel internacional impositivo. Tratando de eliminar refugios fiscales están pidiendo que esos países pierdan su soberanía para favorecer a sus ineficientes estados del bienestar. Quizás habría que recordarles que las colonizaciones ya acabaron.

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6 de abril de 2009

La insolvencia no se soluciona con liquidez y nacionalizaciones


En este artículo publicado en el Instituto Juan de Mariana comento que el problema de los bancos es de insolvencia y no de liquidez, por lo que es un error inyectarles más dinero y/o nacionalizarlos.

Los principales gobiernos del mundo encabezados por EEUU son conscientes de la magnitud de la crisis económica que sufrimos (la peor desde la Gran Depresión según Roubini y otros analistas destacados) y buscan desesperadamente remedios con el objetivo de aplacarla. Para hacer frente a la escasez de concesión de créditos a las familias y empresas, han tomado básicamente dos medidas: seguir inyectando liquidez y nacionalizar bancos (parcial o totalmente). Pero la aplicación de estas “soluciones” no ha aliviado la crisis en absoluto.

La primera de las medidas que implementaron fue la reducción de los tipos de interés para que se produjesen nuevas expansiones crediticias en la economía y los activos de los bancos volviesen a subir de precio. Esta es, por ejemplo, la política monetaria que ha llevado a cabo la
Reserva Federal, mediante inyecciones masivas de liquidez y bajando los tipos de interés casi al 0%. Sin embargo, el problema que se les presenta a los bancos no es de liquidez, sino de insolvencia. Es decir, no es que no puedan conseguir financiación para mejorar su flujo de caja, sino que el valor de sus deudas está muy por encima al valor de sus activos. En su momento, las entidades de crédito se aprovecharon de los bajos tipos de interés para adquirir deuda a corto plazo para invertir a largo (hipotecas). Ahora los bancos son insolventes porque no pueden hacer frente a sus deudas, y eso no se soluciona con liquidez, sino liquidando malas inversiones. Bajar los tipos de interés no es la solución a un problema de insolvencia, ya que un banco quebrado no va a prestar el dinero que reciba, sino intentar saldar su deuda.

Al ver que la reducción de tipos no ha sido un buen instrumento para reactivar el consumo y el crédito, la siguiente medida que están tomando los gobiernos es nacionalizar los bancos (parcial o totalmente) al ver que hay bancos en riesgo de quiebra (
cientos de pequeños bancos en EEUU). Es decir, adquirir activos inflados a los bancos para que se recapitalicen y concedan prestamos. Sin embargo, esto significa no entender el motivo por el cual se ha producido esta crisis coyuntural. En efecto, los bancos centrales, al reducir los tipos de interés de forma artificial y arbitraria, fomentaron que los bancos fuesen más flexibles y proclives a conceder créditos ya que se encontraban respaldados por ellos. Esta reducción de tipos hizo que apareciesen rentables negocios que en realidad no lo eran. Se indujo a actuar como si el ahorro de la sociedad se hubiese incrementado, cuando la realidad se trata de dinero inflacionario que han creado artificialmente gobiernos y bancos. Ahora que se han puesto de manifiesto los errores cometidos, es necesario un reajuste en la estructura productiva. Hay que liquidar los proyectos de inversión no rentables emprendidos y trasladar mano de obra y recursos productivos hacia sectores que los consumidores demanden más. Y eso sólo se efectúa mediante el ahorro voluntario de la sociedad, ya que únicamente a partir del ahorro puede surgir el crédito. Cuando los estados evitan que se liquiden las malas inversiones y aprueban planes de rescate como el del presidente Obama (838.000 millones de dólares), están consumiendo este ahorro voluntario de los ciudadanos, por lo que están agravando y alargando la crisis. En el caso de EEUU, esto puede acabar con el colapso del dólar y todo el sistema monetario. Como señaló el profesor Fekete, los activos tóxicos deberían ser liquidados inmediatamente y su titulización cancelada.

Por consiguiente, los gobiernos no deben incrementar artificialmente el crédito ni adquirir los activos tóxicos de los bancos técnicamente quebrados, sino llevar a cabo políticas que favorezcan el ahorro de los ciudadanos para financiar la recuperación económica. Y esto no se consigue mediante planes de
estímulo, sino dejando que los bancos insolventes quiebren, reduciendo notablemente el gasto público, dejando de emitir deuda pública, disminuyendo los impuestos, y permitiendo que los precios de los activos inflados se ajusten.

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22 de marzo de 2009

Mugabe y Keynes: únicos culpables de la hiperinflación de Zimbabwe


En este artículo publicado en el Instituto Juan de Mariana explico la hiperinflación de Zimbabwe, señalando a Mugabe como único culpable de la catástrofe que viven los zimbabwenses por aplicar políticas sociales y económicas que han fracasado una y otra vez.

De todos es conocido que Zimbabwe lleva toda esta década sufriendo una grave crisis económica. Con el dictador socialista octogenario Robert Mugabe en el poder desde la independencia del país en 1980, ha estado sumergida en una hiperinflación desde 2007. El que fuera uno de los países más ricos y prósperos del continente africano (no en vano se le denominó “el granero de África”) vio como su inflación se situaba en agosto a unos ¡230 millones por ciento! Un euro se cambiaba por 66.000 dólares zimbabwenses. La tasa de desempleo ya es superior al 90% y la moneda ha perdido totalmente su valor. Actualmente la oficina estatal de estadísticas ya ha dejado de publicar las cifras de inflación (por orden del gobierno), pero hay estimaciones que la sitúan en torno a billones por ciento. Parece claro que pasa por una de las hiperinflaciones más duras de la historia.

Esta espiral hiperinflacionaria fue iniciada y liderada por Mugabe cuando comenzó a implementar políticas inflacionistas, es decir, obligar al Banco de Reserva de Zimbabwe (RBZ) a incrementar la cantidad de dinero en el sistema económico para comprar la deuda emitida por su gobierno, lo que provocó una imparable subida de precios debido a la progresiva pérdida de valor de la moneda.

Los gobiernos utilizan la inflación para financiarse y poder realizar sus proyectos sin aumentar los impuestos (éstos son impopulares a partir de un cierto punto). En la Alemania de la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, se recurrió a la inflación para financiar los enormes gastos bélicos. En el caso de Zimbabwe, se ordenó la impresión de billetes ex novo por parte del
Banco de Reserva para financiar el gran déficit fiscal ocasionado por las nacionalizaciones de explotaciones agrarias en el año 2000.

El gobierno empezó a apoderarse de las explotaciones agrícolas de los blancos (fuente de desarrollo del país) para entregárselas a los negros, argumentando que de esta forma la producción y la riqueza aumentarían notablemente, además de mejorar la situación de los negros después de haber sido explotados por los blancos durante tanto tiempo.

La realidad es que lo único que ha conseguido Mugabe ha sido generar la primera hiperinflación del siglo XXI, dejar sin trabajo a casi toda la población y causar hambrunas y miseria. Ha quebrado la economía del país, ya que la producción del sector agrícola se ha derrumbado y los inversores extranjeros se han retirado completamente. Todo ello ha terminado hundiendo el ingreso tributario del gobierno provocando un enorme déficit fiscal. El gobierno reconoció hace más de un año que el déficit fiscal equivalía por aquel entonces al 40-45% del PIB.

Lenin dijo: “¿Queréis destruir una nación? Primero destruid su moneda”. Eso es exactamente lo que habrá pensado Mugabe. Su gobierno socialista creó ese dinero nuevo para que fuese gastado y utilizado en unos determinados bienes y servicios, que aumentaron de precio antes que los demás. Esto significa que no todo el mundo se beneficia por igual de esas impresiones de dinero, porque cuando el dinero entra en la economía, hay unos agentes que lo reciben primero y se benefician de él (grupos privilegiados y otros amigos del gobierno), gastándolo y consumiendo esos determinados bienes y servicios antes de que su efecto se refleje en los precios. La inflación afecta a la población de manera diferente.

Los habitantes zimbabwenses creyeron en un primer momento que la subida de precios de ciertos bienes iba a ser pasajera y que después de un cierto tiempo los precios descenderían a su nivel anterior. Pero llegó un momento en que se dieron cuenta que no se iba a regresar al escenario preinflacionario, es decir, que los precios seguirían siendo mayores mañana que hoy. ¿Qué hace la gente en estas circunstancias? Deshacerse de sus saldos de caja comprando bienes (¡incluso aunque no los necesiten!) porque los billetes quedan obsoletos rapidísimamente. Como los precios varían incluso a lo largo del día, corren a hacer
colas en los bancos para retirar su dinero antes de que pierda todavía más valor. Los ciudadanos huyen del dinero y buscan sustituirlo por otros activos que conserven mejor el valor (principal función del dinero), comprando cualquier activo que pueda salvaguardar el valor de su riqueza. No es casualidad que se haya extendido el uso del oro, el dinero por excelencia.

El gobierno siguió gastando y el RBZ financiaba los gastos imprimiendo el dinero, pero la inflación nunca puede seguir indefinidamente. Tiene un límite: la muerte de la moneda. No importa si
Gideon Gono (presidente del RBZ) sigue introduciendo más dinero, si sigue quitando 10 ceros a la moneda o si pone en circulación nuevas denominaciones de billetes para frenar la falta de liquidez. Finalmente la demanda de saldos de caja cayó hasta cero.

Que los ciudadanos pierdan todo el valor de su riqueza sólo parece preocuparle a
Mugabe por una sencilla razón: pierde fuentes de financiación. En efecto, cuando el dólar zimbabwense colapsa, ya no puede ser utilizado como moneda de curso legal, por lo que ya no se puede exprimir más la imprenta. Pero tampoco puede recaudar más impuestos ni expropiar más tierras y bienes. ¿Cuál es la solución que ha tomado? Introducir una nueva moneda, es decir, permitir que los comercios acepten divisas extranjeras como forma de pago (la mayoría pone sus precios en dólares estadounidenses). Esta es la única manera que podrá seguir financiándose.

La verdad es que dos cosas parecen claras: que el ex-guerrillero no está dispuesto a
dejar el poder en absoluto (después de casi 30 años), y que la culpa de la catástrofe que viven los zimbabwenses es sólo suya y de las políticas socialistas basadas en teorías keynesianas que aplicó su gobierno.

Y es que esta hiperinflación es fruto de seguir aplicando las mismas recetas keynesianas que han fracasado una y otra vez, es decir, políticas monetarias inflacionarias con la falsa creencia de que hay que incrementar la cantidad de dinero y el gasto público para que el desempleo desaparezca y la demanda aumente. Son estas recetas y no otras, las que han derrumbado la economía del país causando la escasez de alimentos, medicinas, divisas y combustibles; son éstas recetas, las que han provocado que la esperanza de vida haya caído hasta los 36 años y la tasa de mortalidad para los niños de hasta cinco años se haya disparado al 65% desde 1990; y son éstas recetas, las que han forzado a millones de zimbabwenses a emigrar. En definitiva: son éstas recetas y no otras, las que han convertido a “la joya” de África en una verdadera
pesadilla.

11 de marzo de 2009

11-M: la irresponsabilidad del Estado


Este artículo es mi humilde homenaje a las víctimas del 11M, donde además comento qué significaron las acciones del Estado para los individuos.


Hoy se cumplen 5 años de los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M. Madrid sufrió el mayor atentado terrorista perpetrado jamás en España. Sus 191 muertos y más de 1.500 heridos hacen imposible olvidarlo.

Yo no voy a hacer ningún análisis partidista. Todos los partidos españoles se comportaron de forma bochornosa aquellos días, intentando rentabilizar electoralmente los atentados de forma vil. Era de esperar. No creo que ninguno deba salvarse. Todos están en el mismo saco. Me interesan las víctimas, y lo que creo que debo comentar es qué significaron las acciones del Estado para los individuos, con el objetivo de ver si éste sobrepasó sus funciones legítimas. Lo cual significa reflexionar brevemente sobre la política exterior del Estado español en aquel momento para ver su responsabilidad en este asunto.

Veamos. Aunque el gobierno no entró formalmente en guerra porque sólo envió tropas destinadas a aportar ayuda humanitaria, incrementó y fomentó la hostilidad de los países intervenidos. Creo que tiene cierta lógica pensar que el apoyar de forma muy notoria la intervención en Irak, tomar partido en conflictos y estacionar tropas en otros países tuvo sus consecuencias. Tratar de vigilar y “hacer un mundo mejor, libre y democrático” para todas las naciones tiene un coste.

Directa o indirectamente el gobierno español tomo una posición de intervencionismo militar y, desde mi punto de vista, las acciones del gobierno en este sentido no protegieron a sus ciudadanos, sino que pusieron en peligro su seguridad de forma innecesaria. Mi opinión es que el Estado nos debe proteger de las genuinas amenazas externas, y no creo que Irak fuese una amenaza seria contra el pueblo español.

NOTA: No quiero que se confunda mi posición con la de los socialistas del PSOE. La diferencia reside en que mientras yo defiendo la no-intervención como principio general, los socialistas se opusieron a la intervención en Irak simplemente para sacar rédito político. La prueba está en que no tienen inconveniente en intervenir y enviar tropas a otros países siempre que lo consideran oportuno (véase
Afganistán, Kosovo, Bosnia, Líbano, Kirguistán, Chad, Yibuti y otros países) o en vender armas a China, Cuba y Venezuela. Repito que no quiero que se identifique mis opiniones con la de ningún partido político. Creo que la diferencia entre el núcleo de mis posiciones y las suyas es abismal.

Volviendo a la cuestión. En cuanto a libertades individuales, no hay que olvidar que el intervencionismo militar siempre supone, en mayor o menor medida, la violación sistemática y creciente de derechos individuales y la expansión de la organización estatal. No sólo son sistemáticamente incapaces de cumplir su promesa de protegernos (función básica del Estado) y prevenir ataques terroristas sino que, además, utilizan las crisis para ampliar e incrementar su poder a expensas de las libertades y propiedades de sus ciudadanos/súbditos.

Con estas medidas intervencionistas sobre otros países, los gobiernos dificultan la armonía y la cooperación entre los ciudadanos del país y la gente de otras naciones. En vez de buscar el reducir los impuestos, el gasto militar y fomentar el libre comercio con otras naciones, hacen todo lo contrario. No contribuyen a la apertura y prosperidad económica y, desde luego, no contribuyen a “hacer el mundo mejor para todos nosotros y nuestros hijos”.

¿Quiénes pagaron el coste de los errores del Estado? Los mismos de siempre: los ciudadanos. Gente inocente, humilde y trabajadora, ajena a los conflictos creados por los Estados. Personas anónimas que se habían levantado esa mañana, como cada día, para ir a trabajar o estudiar con el objetivo de mejorar sus vidas y las de sus familias. Ciudadanos corrientes, de carne y hueso, que no persiguen los intereses y fines de un grupo de burócratas dictatoriales (sean del partido que sean), sino los suyos propios.

Nosotros deberíamos perder la inocencia de una vez por todas, y ellos deberían ser
homenajeados y no olvidados. Descansen en paz.